Voces
Antonio Pujol, vicerrector de Vinculación con el Medio de la USS agradeció la participación y mencionó que “el alcance de estas prácticas de reunirnos con las autoridades a lo largo del país, a través de los Consejos Consultivos Territoriales, comenzó en 2016, lo que nos ha permitido focalizar nuestras intervenciones y contribuciones a problemáticas propias de las regiones”.
Al respecto, Ernesto Veres, gerente de la Junta de Vigilancia de la 1ª sección del Río Maipo, manifestó que “el mundo académico debe ser generador de cambios que se puedan transformar en políticas públicas. En todo este tema del agua, falta una mirada académica para analizar lo que realmente necesita Chile”, mientras que Carlos Rubilar, comunicador estratégico en recursos hídricos de GHI felicitó a la USS “por lo que está haciendo para reducir la brecha que actualmente existe en materia hídrica, que obedece a falta de información. Las universidades deberían ser capaces de consolidar la data existente sobre la materia y diseminarla, lo que contribuiría enormemente a la disminución de brechas”.
Por su parte, Liliana Villanueva, coordinadora de Programas y Proyectos del Ministerio de Agricultura, señaló que “debemos dejar de pensar que el agua es un recurso infinito. Debemos tratarlo como un recurso finito y hacer hincapié en que se trabaje con foco en aquello. Las soluciones deben planificarse de manera distinta para cada nivel y zona geográfica, dado que las realidades son diversas en cada región del país”.
Información sobre recursos hídricos
Un tema trasversal en el debate, lo constituyó la falta de información sobre el recurso. Raúl Vigneaux, gerente del Canal Mallarauco, señaló que “muchas veces tomamos las decisiones sin la información necesaria o suficiente, tratando de gestionar el agua en base a ímpetus y creencias. Debemos conocer la realidad y la academia debe entregar esa visión de lo que realmente sucede a partir de su labor de Investigación y Vinculación con el Medio. Es positivo que la Universidad trabaje en diversas iniciativas para no tomar decisiones viscerales”.
Por su parte, Rodrigo Riquelme, Partnerships Coordinator de UC Davis, planteó que “las universidades tenemos la obligación de atender a la gente que no tiene acceso a la academia. El mundo rural, en general, vive de la agricultura de subsistencia y cuesta acercarse a ellos y conocer sus dolores y requerimientos”, mientras que Juan Pablo Fuentealba, líder de Innovación Sector Público de Imagine Lab planteó que “la universidad puede empezar a trabajar con los diversos sectores productivos que requieran de recursos hídricos. Estamos hablando de usuarios que no conocen cómo funciona el trabajo académico, por lo tanto, debemos poner el conocimiento al alcance del usuario final del agua, porque la transformación social es muy importante”.

Investigación
Pablo Cassorla, fundador de la statup Remote Waters, expresó que otro tema a abordar es la Investigación: “en cuanto a la calidad del agua, estamos atrasados en la normativa. De hecho, confiamos más en el agua embotellada que en lo que sale por la llave. Hoy no se está desarrollando investigación sobre contaminantes emergentes, como las hormonas, que no están incluidas en las normativas. Es decir, no hay estudios de punta acerca de la calidad de agua sobre la salud humana”.
“Cada territorio es particular. Hay temas culturales y de educación que convergen a temas hídricos. Por eso, debemos ser capaces de formar a la gente y que ellos mismos puedan ser sostenibles y autónomos para tomar las mejores decisiones”, apuntó Franck Oyarzún, coordinador de Administración y Finanzas, Desarrollo Rural de Desafío Levantemos Chile.