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ULagos desarrolla prototipo BOLOPLAST® para reciclaje en terreno de plásticos de bolos forrajeros

Tiempo de lectura: 20 minutos
Redacción CienciaEnChile
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Desafortunadamente, Chile es uno de los grandes consumidores de plástico de Latinoamérica, con un consumo aparente de plásticos de más de un millón de toneladas por año, donde la industria agrícola aporta con el 8%. A pesar de que la industria del reciclaje ha crecido alrededor de un 15% los últimos tres años,  con  más de 100 empresas dedicadas la valorización de residuos (MMA, 2022), éstas solo llegan a reciclar un modesto 9.6% del total de los plásticos generados en Chile. En particular, de las 90.000 toneladas de plástico agrícola que se generan como desecho en nuestro país, se desconoce qué porcentaje real se recicla, en qué condiciones se hace este reciclaje y que calidad tiene la materia prima que se genera anualmente.

La industria lechera chilena contribuye con un 0.42% del PIB nacional, con un 5.3% del PIB agropecuario nacional, y localmente contribuye con un 50% del PIB agropecuario de las Regiones de Los Ríos y Los Lagos. Con este significativo impacto productivo, la gestión de residuos del sector ganadero es de vital importancia, ya que en su mayoría son compuestos de difícil o nula degradación que constituyen una grave amenaza de contaminación acumulada del medio ambiente, así como un importante factor a considerar al momento de cuantificar la huella de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por concepto de uso y gestión del plástico para conservar forraje.

Este tipo de plástico llegó a nuestro país a fines de los ‘80 y prácticamente ha desplazado otras formas de conservación de forraje en todo el Sur de Chile.  Ya que posee  ventajas comparativas que en términos de la calidad de la fermentación y  bajos costos asociados al almacenamiento de los bolos,  sin embargo la eliminación y/o reciclaje  de los residuos plásticos (~ 3 Kg de plástico/bolo)  y las mallas (~ 1 Kg de malla/bolo) usadas en el proceso no se establecen como “parte del proceso de uso de bolos” en ningún análisis económico de esta tecnología.

La académica de la carrera de Agronomía de la Universidad de Los Lagos, Dra. Viviana Bustos, explica que cuando hablamos de residuos de plásticos agrícolas, en Chile aún no existen reportes por parte de entidades públicas y privadas que establezcan las tasas reales de generación, ni tampoco información que describa el actual sistema de gestión de éstos, debido principalmente a que la información de base es muy compleja de obtener. “En términos generales, el proceso de eliminación y/o reciclaje de los residuos de plásticos de bolos es muy variable y sus costos no están debidamente calculados. Si quisiéramos determinarlos deberíamos incluir una serie de variables como: las tasas de producción de bolos del sector/año o al menos de un grupo de productores, el flujo del material dentro y fuera de los predios, el tiempo y personal necesarios para limpiar y clasificar el plástico, los costos por evaluaciones de laboratorio de la calidad de los polímeros, tasas de transporte y costos del modelo de gestión”.

La inexistencia de un programa de gestión nacional y plantas de reciclaje o revalorización de este tipo de plástico agrícola  hace que los productores lecheros no dispongan de alternativas viables para reciclar el plástico de bolos, traduciéndose en la eliminación de estos grandes volúmenes de residuos por medio de la incineración al aire libre o también enterrándolo en algún potrero de sacrificio. En ambos casos, se producen significativas tasas de contaminación. La incineración de plástico genera dioxinas, que son compuestos químicos altamente tóxicos capaces de acumularse en los tejidos adiposos de los animales. Además, enterrar los residuos plásticos provoca macro, micro y nano contaminación de napas y cursos de aguas subterráneas, así como de la macro y microbioma que compone los suelos agrícolas.

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