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Sello y agrupación de estudiantes dan vida a Huerto Urbano en la UCSC

Tiempo de lectura: 20 minutos
Alejandra Parra
Periodista y Comunicadora Social egresada de la Universidad Austral de Chile el 2013.Diplomada de Marketing Digital de la Pontificia Universidad Católica el 2020. Con 10 años de experiencia en el área comunicacional, enfocada en el plan estratégico.

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Sintiencia Simbiótica, organización multidisciplinaria que busca generar proyectos y redes que vinculen entidades y personas, cuenta con un espacio habilitado en el Campus San Andrés para desarrollar un invernadero en comunidad.

Comunicaciones UCSC.- Hace casi un año un grupo de estudiantes soñó con un huerto comunitario, y con el apoyo de las autoridades superiores hoy es una realidad que se materializa en el costado norte del Laboratorio de Ingeniería.  El objetivo es  trabajar la sostenibilidad en perspectiva integral, tal y como lo solicita el Papa Francisco, en su Encíclica “Laudato si.”

Respondiendo a este llamado, la Universidad acompaña al grupo de jóvenes y suma nuevos colaboradores, como la Facultad de Ciencias, unidad que dicta el segundo curso teórico–práctico denominado “Huerto Urbano Orgánico”, dirigido a estudiantes, académicos y administrativos, así como público en general. “La colaboración, el bien común y la preocupación de nuestro entorno son los principios que nos unen como comunidad. Bajo este contexto surge el huerto urbano que muestra el trabajo conjunto entre el estudiantado y la unidad Sello Identitario UCSC”, explica la Prorrectora, Dra. Ana Narváez.

En sus inicios, comenta Sebastián Retamal, surge de la idea de ayudar a niños y niñas adolescentes en situación de vulnerabilidad como Sename, por medio de la horticultura y la ecoterapia, pero este proyecto tomó forma cuando cambiaron el público objetivo a la comunidad universitaria y se unieron a Sintiencia Simbiótica con Sello UCSC. “Logramos financiación y la obtención de un terreno de 1.230 m2 aproximadamente, dentro del campus, donde instalamos: un invernadero, composteras, vermicomposteras, cajones de cultivo y tanques de agua”, señala orgulloso el futuro profesional de Pedagogía en Ciencias Naturales y Biología de nuestra casa de estudios, quien comparte la iniciativa junto a Diego Mardones, estudiante de Terapia Ocupacional de la USS.

Explica, que no es solo plantar por plantar, sino más bien favorecer la salud mental de la comunidad y el medio ambiente, a través de la regeneración de espacios socioecológicos mediante la ocupación y la educación. “Nuestros tres pilares fundamentales en la práctica son: Educación, Salud y Ecología”. En los próximos años, dice, la proyección es seguir interviniendo espacios y formando redes con herramientas como la horticultura y la permacultura, llegando a ser -por qué no- una ONG, una institución gubernamental o una empresa. “De aquí a fin de año, el propósito es seguir el trabajo en beneficio de la salud mental de la comunidad y regenerar espacios de la UCSC, a la vez expandir las articulaciones a entidades afines como: Rebrota, Recodo, Hogar de Cristo, Teletón, establecimientos educacionales y universidades.”

El entusiasmo de Sebastián, y quiénes hoy mantienen el proyecto, estudiantes de distintas áreas y carreras, ha contagiado a la comunidad, sumando al personal académico y administrativo. Desde la academia, a partir del II semestre se incorpora como curso de Integración de los Saberes (INS): “Biodiversidad en acción, creación y mantenimiento de huertos y jardines urbanos”, permitiendo ampliar y dar validez curricular a nuevos conocimientos que complementan la integralidad en la formación de los futuros profesionales.

Asimismo, desde la actividad administrativa, vive la experiencia Daniela García, Coordinadora de Gestión de la Información y Estudios del Programa PACE, quien participa del curso “Huerto Urbano Orgánico”, gracias a una beca asignada por la institución. “Me ha parecido muy interesante, la información que entrega la profesora es muy práctica y el trabajo en la huerta ha sido muy enriquecedor, especialmente porque se va reforzando en el momento los conocimientos que vamos adquiriendo”. Para ella, este tipo de iniciativas son un gran desafío, ya que requiere compromiso de quienes están involucrados y también educar a la comunidad. “Espero sea un espacio que encante y motive a otros a tener una huerta, aunque sea pequeña y así conocer la satisfacción de producir su propio alimento”.

Junto a Daniela, son en total 12 los estudiantes que han adquirido herramientas otorgadas por la profesora María Fernanda Sotomayor, paisajista y permacultora, y Oscar Quiroz de Fundación Rebrota, quien además es terapeuta ocupacional. Ellos han traspasado sus conocimientos en: tipos de suelo, siembra de almácigos, plantación, ubicación y cuidados del huerto. Una satisfacción que comparte, Paulina Medina, coordinadora Académica y de Servicios de Formación Continua  de la Facultad de Ciencias, quien destaca la motivación del grupo de estudiantes, en formación desde julio. “Buscamos compartir el gusto por el trabajo del huerto ecológico, facilitando los conocimientos técnicos, para que los participantes logren desarrollar su propio huerto domiciliario y puedan gozar de los diversos beneficios que ofrece la horticultura urbana. La idea, es que al finalizar este curso cada uno logre un nivel de aprendizaje que le permita construir, sembrar, plantar, mantener y cosechar su propio huerto urbano”, concluye.

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