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Se realizó quinta versión de estadías en Canadá por parte de estudiantes de Ingeniería Civil Matemática UdeC

Alejandra Parra
Periodista y Comunicadora Social egresada de la Universidad Austral de Chile el 2013.Diplomada de Marketing Digital de la Pontificia Universidad Católica el 2020. Con 10 años de experiencia en el área comunicacional, enfocada en el plan estratégico.
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Desde 2014, Simon Fraser University, SFU, recibe a alumnos de Ingeniería Civil Matemática UdeC gracias a iniciativa gestionada por investigadores de ambas universidades.

Experiencia es altamente valorada tanto por los participantes como por académicos de SFU.

Iván Tobar, Periodista CI²Ma.- Dos meses completos, estuvieron en Canadá, tres estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil Matemática de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Concepción, UdeC. Esto, en el contexto de un programa de movilidad gestionado y organizado por los académicos Nilima Nigam y Gabriel N. Gatica de las universidades canadiense y chilena, respectivamente.

El programa lleva varios años en ejecución y tuvo una pausa por las condiciones de restricción sanitaria gatillada por la pandemia de COVID-19 y, en esta ocasión, quienes estuvieron en ese campus norteamericano entre el 1 de febrero y el 31 de marzo, fueron Patricio Asenjo Torres, Raúl Astete Elguin y Catalina Opazo Obregón, todos estudiantes de último año de la carrera.

Patricio explica que, apenas llegaron a SFU comenzaron a reunirse con los investigadores del Departamento y a conocer sus distintas líneas de investigación en que podían aportar. “Catalina y yo participamos en dos proyectos, uno más aplicado que otro”.

“Con la Profesora Weiran Sun”, detalla, “se planteaba un tema de problemas inversos sobre ecuaciones diferenciales parciales con condiciones de contorno especiales y, el otro proyecto, liderado por la Profesora Caroline Colijn, tenía que ver con epidemiología, el modelamiento de información relacionada con la pandemia por COVID, como qué pasaría con un aumento de inmigrantes en ese contexto”.

“Lo bueno de eso”, explica, “es que requería de mucha matemática y si bien hubo algunas cosas que tuvimos que aprender, en general sí nos sentimos preparados, porque, por ejemplo, allá nos dimos cuenta de que nuestra base de programación es bastante buena”.

Patricio destaca que, si bien ya había trabajado en investigación, fue un desafío “conocer y adaptarme a cómo funciona esta dinámica de tener reuniones, de hacer avances, investigar, leer y después llegar a la reunión y empezar a discutir con los demás sobre lo que deberíamos hacer. Siento que es una muy buena dinámica, porque ellos, además, nos exigieron metas realistas, considerando lo acotado que era el tiempo que estaríamos allá”.

En lo más personal, Patricio afirma que “los primeros días, por lo menos para mí, fueron duros en varios sentidos. Desde físicamente porque hacía mucho frío, nevaba mucho y había poco sol, pero también una exigencia emocional porque eran los primeros días que estaba lejos de mi casa y yo nunca había salido de la ciudad, y ahora estaba, además, en un lugar en que se habla otro idioma”.

“Con el pasar del tiempo, nos fuimos acostumbrando, a las dinámicas de relacionarnos entre nosotros y con los demás. Y eso igual fue bonito, en el sentido de que una vez que uno ya empieza a agarrar el ritmo, se da cuenta de lo importante y motivador que es salir y conocer el mundo y ver que existen estas oportunidades, sólo hay que ir a buscarlas”.

En tanto, Catalina también participó del grupo que estudia la evolución de la infección, a través de modelamiento matemático. “Se trata un poco de aplicar un modelo que ya existía a problemas relacionados con la importación del virus, por ejemplo, a causa de la migración de una población importante hacia una región determinada”, detalla Catalina.

Hubo desafíos relativos “a conseguir la data para trabajar y comenzamos a investigar sobre cómo modelar el sistema en Python y aunque en los dos meses, obviamente no alcanzamos a terminar el trabajo, sí pudimos entregar un informe con nuestros avances, para que cualquier otro investigador lo pueda retomar. Y, en realidad, los profesores desde el comienzo fueron muy claros en que no esperaban que hiciéramos grandes avances, sino que entendiéramos cómo era la dinámica de trabajo y pudiéramos motivarnos para, eventualmente, volver a trabajar allá con ellos”.

Otro elemento que destaca Catalina es la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo y el hecho de que los grupos de trabajo eran diversos en varios sentidos, incluyendo la procedencia de los integrantes. “Conocimos a muy pocas personas canadienses, pero había una colega de China, por ejemplo, otros de Nueva Zelanda, británicos, etc.”.

Raúl, en tanto, trabajó en el más teórico de los proyectos, relativo a un problema de teoría de aproximaciones, que detalla, “en cierto sentido, está un poco más relacionado con lo que hacemos acá. El Profesor Ben Adcock, por su parte, trabaja con los principios matemáticos de la ciencia de datos, pero gran parte de sus artículos tienen una parte teórica y una parte aplicada, y yo me sentí un poco más preparado para trabajar en la parte teórica, aunque sabía que igual iba a ser muy desafiante porque era teoría que yo no había visto antes”.

“Mi trabajo”, detalla Raúl, “fue reunir las herramientas teóricas para empezar una investigación en esa área. Para ello, tuvimos que buscar cierto tipo de polinomios adecuados para trabajar en ciertos espacios, y usar herramientas de análisis para poder construir toda la narrativa que iba a permitir seguir trabajando. A pesar de eso, tuvimos que limitar la investigación por lo acotado que fue el tiempo en que estuvimos. Sin embargo, dejamos el trabajo archivado para que alguien que se interese en trabajar en este tema, pueda partir con todas las herramientas ya seleccionadas”.

Respecto a la dinámica de trabajo, Raúl explica que se reunía con el Profesor Adcock dos veces a la semana en instancias en que también participaron Sebastián Moraga y Juan Manuel Cárdenas, quienes, luego de haber sido seleccionados en una edición anterior de este programa de movilidad, actualmente estudian su doctorado en SFU. “Antes de mi experiencia en SFU, pensaba que los investigadores en matemática se enfocaban en tareas muy específicas y que su trabajo estaba limitado a un campo estrecho. Sin embargo, al conocer a los miembros del equipo del profesor Ben, descubrí que trabajaban en una mezcla de distintas áreas de la matemática aplicada”.

“Esta experiencia”, detalló, “me permitió ampliar mi perspectiva y comprender que las ramas de la matemática no están aisladas unas de otras. Por el contrario, existen matices y conexiones entre ellas que pueden generar conocimiento muy valioso y relevante. Ahora entiendo que la diversidad de enfoques y la mezcla de disciplinas son esenciales para el avance del conocimiento y para resolver problemas complejos”.

Raúl destaca que la comunidad que los acogió los integró en una serie de actividades de esparcimiento entre las que destaca un paseo a la montaña que incluyó sesiones de snowshoeing. “La propia universidad dedica financiamiento para actividades así, y fue una forma de darnos cuenta, también de diferencias culturales que hay con Chile” y agrega que también tuvieron la oportunidad de participar en una actividad de celebración del 14 de febrero, cuyo tema central “era una fiesta de nuestro amor por las matemáticas”, detalla.

Académicos destacan resultados

Este convenio, que se ha ejecutado previamente durante los años 2014, 2017, 2018 y 2019, ha posibilitado que entre uno y tres estudiantes de la UdeC realicen cada vez estas estadías cortas en SFU.

“Este programa de intercambio sigue siendo para nosotros una maravillosa oportunidad de interactuar con los mejores y más brillantes estudiantes de la carrera excepcional de la UdeC. Hemos recibido estudiantes desde 2014, y cada uno ha sido intelectualmente impresionante”, destacó la Profesora Nilima Nigam. “La capacitación brindada en el CI²MA y el Departamento de Ingeniería Matemática de la UdeC es de clase mundial, y lo vemos en la rapidez con que los estudiantes aprenden nuevas áreas de investigación y pueden contribuir”, agregó.

“Estamos encantados de tener la oportunidad de trabajar con ellos y presentarles nuestras actividades de investigación”, explicó la científica. “Ellos son precisamente el tipo de estudiantes bien capacitados que esperamos atraer para el doctorado de nuestro departamento”, sostiene y añadió que “Catalina, Patricio y Raúl nos impresionaron -mucho- por su habilidad matemática, formación, actitud profesional y entusiasmo. Nos beneficiamos mucho de su visita y quedamos encantados con los esfuerzos que hicieron en sus proyectos de investigación. Trabajaron de manera creativa en una variedad de proyectos, desde la teoría cinética hasta la teoría de la aproximación y la epidemiología, y sus supervisores quedaron muy impresionados”.

En efecto, sus colegas de SFU destacaron generosamente el desempeño de los estudiantes de la UdeC. “Pienso que Catalina y Patricio fueron excelentes. Raúl también, aunque solo nos conocimos brevemente. Fueron muy entusiastas, comunicadores claros y superaron mis expectativas de progreso. Aprendieron un nuevo campo muy bien en tan poco tiempo”, detalló la Profesora Weiran Sun.

“Ha sido un gran placer trabajar con Catalina y Patricio. Prestaron gran atención a los detalles y mantuvieron su mente abierta. Son curiosos y no tienen miedo de aprender y trabajar en materias nuevas. Estaríamos muy contentos si pudieran pensar en unirse a nuestro programa de posgrado”, agregó.

En tanto que la Profesora Caroline Coljin afirmó que “Catalina y Patricio superaron con creces mis expectativas y fue un placer ser sus anfitriones. Ambos estaban ansiosos por aprender cosas nuevas y trabajaron mucho para comprender e implementar, primero, los modelos epidémicos y, luego, adaptarlos para hacer nuevas preguntas. También usaron la mayor parte de su tiempo aquí para asistir a eventos y reuniones y para establecer contactos con estudiantes de postgrado”.

“Fue un gran placer trabajar con Raúl durante su visita”, destacó el Profesor Ben Adcock. “Le planteé un problema desafiante para que investigara, que involucraba calcular aproximaciones polinómicas a funciones holomorfas de dimensión infinita. Progresó significativamente en la comprensión de la literatura existente -que era análisis funcional bastante denso en teoría de la aproximación- y en resolver la pregunta original que planteé. Si la visita hubiera sido un poco más larga, es posible que la hubiéramos descifrado”.

“Los tres estudiantes”, agregó, “participaron en mi clase de postgrado, con temas matemáticos en ciencia de datos, y asistieron a varios seminarios en el departamento”.


Foto 1: Catalina, Patricio y Raúl en Lions Gate
Fotos 2-3: Imágenes del mural del Departamento de Matemática de SFU con fotografías en actividades como el día de snowshoeing y la celebración del 14 de febrero

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