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Satélites en la Astronomía: Impacto astronómico, ambiental y social bajo investigación

Tiempo de lectura: 20 minutos
Amanda Muñoz
Amanda Sofía Muñoz Ávila es Periodista, Licenciada en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile.

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Jeremy Tregloan-Reed, Astrónomo del Centro de Astronomía de la Universidad de Atacama, realizó un importante aporte respecto a cómo los satélites están afectando la astronomía y las áreas de investigación para mitigar su impacto.

Dr, ¿podría explicarnos brevemente de dónde nació su interés en estudiar el impacto de los satélites en la astronomía?

Mi interés comenzó a principios de 2020, justo antes de la pandemia, cuando era postdoctorado en Fondecyt en la Universidad de Antofagasta. En ese momento, SpaceX acababa de lanzar su satélite Darksat, que intentaba reducir el brillo de los satélites pintándolos de negro.

Mis observaciones mostraron que fue parcialmente efectivo, lo que despertó mi curiosidad sobre cómo estos objetos podrían afectar las observaciones astronómicas.

Entonces comencé a preguntarme: ¿Cómo impactará esto en la astronomía? ¿Afectará al cielo nocturno? ¿Cómo impactará a las creencias culturales y religiosas? ¿Podría afectar a aves o insectos migratorios durante la noche? Eran inquietudes suficientes como para abrir una investigación relevante.

¿Cuál es el problema principal que estos satélites presentan para la astronomía?

El problema radica en que estos satélites son muy brillantes y pueden interferir con las observaciones astronómicas. Emiten reflejos que pueden saturar los píxeles de los detectores, arruinando las imágenes astronómicas. Esto afecta especialmente a los telescopios de campo ultra amplios y de larga exposición, como el observatorio Vera Rubin con la encuesta LSST, que se estima que podría perder hasta el 30% de sus datos debido a los satélites.

¿Cómo han intentado mitigar este problema las empresas como SpaceX?

SpaceX ha intentado varias soluciones. Inicialmente, con Darksat, pintaron los satélites de negro para reducir el brillo visible, pero resultó insuficiente. Luego desarrollaron los satélites VisorSat, que tienen visores para bloquear la luz solar que incide en las superficies reflectantes. También están explorando el uso de espejos dieléctricos para dirigir el reflejo lejos de la Tierra y reducir el brillo.

Central SpaceX.

 

¿Qué impacto cultural y ambiental podrían tener estos satélites?

Culturalmente hablando, el aumento del brillo en el cielo nocturno podría afectar las creencias y observaciones tradicionales de diferentes culturas sobre el cosmos. Mientras que las preocupaciones ambientales se enfocan en que estos satélites están en órbita baja y eventualmente se quemarán en la atmósfera, liberando materiales contaminantes.

¿Cuáles son las proyecciones futuras o las áreas de investigación en este campo?

Nuestro equipo internacional está continuamente recopilando datos sobre el brillo y comportamiento de estos satélites. Estamos investigando cómo mejorar la precisión de los modelos de predicción para minimizar su impacto en las observaciones astronómicas. Además, estamos publicando estudios sobre diferentes constelaciones de satélites, como los de OneWeb, y cómo afectan a la astronomía en diversas longitudes de onda.

Has mencionado que han estado recopilando datos durante muchos años con telescopios en Chile y en varios otros países. ¿Podrías explicarnos más sobre estos datos y qué tipo de publicaciones están preparando?

Estos telescopios nos han permitido recopilar una gran cantidad de datos sobre la luminosidad de los satélites en órbita, particularmente en referencia a constelaciones como OneWeb y Starlink. Actualmente tenemos varios artículos en proceso de publicación que se centran en estas observaciones.

¿Qué descubrimientos han hecho hasta ahora sobre la luminosidad de los satélites de OneWeb en comparación con Starlink?

Nuestros resultados indican que los satélites de OneWeb, al tener órbitas más altas, son generalmente más débiles en magnitud en comparación con los de Starlink. Por ejemplo, a una altura de 500 kilómetros, necesitamos que los satélites sean al menos de magnitud siete o más débiles, mientras que a 1200 kilómetros, deben ser más débiles que la magnitud 7.9. Esto es crucial porque satélites más brillantes pueden saturar los detectores durante las observaciones astronómicas.

¿Cómo esperan que estos descubrimientos impacten en el futuro de la astronomía y la investigación espacial?

Nuestro objetivo es continuar desarrollando modelos de predicción más precisos para prever las posiciones y luminosidades de los satélites. Esto ayudará a los astrónomos a planificar observaciones y minimizar la interferencia de estos objetos en sus estudios. 

Además, estamos trabajando en software público que permitirá a otros investigadores y astrónomos aficionados calcular las posiciones de los satélites y analizar sus datos de manera efectiva. Con ello, nos encontramos desarrollando herramientas de IA y aprendizaje automático para eliminar las estelas de los satélites en imágenes astronómicas y recuperar los datos/imágenes subyacentes.

¿Cuál es su mensaje final sobre el impacto de los satélites en el cielo nocturno y cómo deberíamos abordarlo como sociedad?

Creemos que los satélites son una tecnología valiosa, pero es fundamental manejar su impacto en el cielo nocturno de manera responsable. El cielo nocturno es un recurso natural importante, no solo para la astronomía profesional, sino también para el público en general. Al educar y colaborar con los operadores de satélites, podemos encontrar un equilibrio que permita el avance tecnológico sin comprometer la calidad de nuestro cielo nocturno. Es crucial tratar el cielo nocturno como parte integral de nuestro medio ambiente global.

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