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Recomiendan limitar exposición de dispositivos electrónicos a niños/as y jóvenes

Alejandra Parra
Periodista y Comunicadora Social egresada de la Universidad Austral de Chile el 2013.Diplomada de Marketing Digital de la Pontificia Universidad Católica el 2020. Con 10 años de experiencia en el área comunicacional, enfocada en el plan estratégico.
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Mayores niveles de obesidad, trastornos del lenguaje y dificultad en la comunicación serían solo algunos de los problemas que podría causar el uso excesivo de pantallas en los niños y adolescentes según explicó la  académica de la Facultad de Psicología UTalca, Rosario Spencer Contreras.

Camila Bauer, Periodista UTalca.- “No hay estudios que yo haya leído que evidencien un impacto positivo del uso de dispositivos móviles en la infancia. Sino todo lo contrario, el impacto en general tiende a ser negativo, ya sea porque afecta la regulación emocional, el desarrollo del lenguaje y la comunicación, el desarrollo físico en los problemas de la alimentación, de obesidad, etcétera”, declaró.

Según manifestó la especialista, por la posibilidad de enfrentarse a material perturbador, el uso de redes sociales debiera estar limitado hasta una edad donde los jóvenes ya tienen mayor criterio. “

Para algunos investigadores y profesionales se deben usar desde la adolescencia intermedia, que es más o menos a los 16, donde ya tenemos una persona con un criterio, podríamos decir distinto de lo que es un adolescente de 12 años”.

De acuerdo a la especialista, existen diversos tipos de dispositivos que se pueden clasificar en pasivos o activos de acuerdo al nivel de interacción que deban tener los usuarios. En ese sentido, los efectos que tendría la televisión, por ejemplo, serían muy diferentes a las consolas de videojuegos, manifestó. “En este ambiente digital o virtual, en sí, el impacto va a tener que ver también con el tipo de dispositivo del cual estamos hablando”.

Respecto a los tiempos de exposición a los dispositivos electrónicos, Spencer estableció que “en niños pequeños (0 a 2 años) la idea es que no haya acceso a pantalla. En niños preescolares, desde los 2 a los 5, limitar a no más de 2 horas su uso y privilegiando un medio pasivo, como la televisión, Y desde ahí en adelante, uno también tendría que pensar que no deberíamos dejar que un niño estuviera más de 2 horas sumando todas las pantallas a las que puede tener acceso”, detalló.

Responsabilidad parental

Spencer hizo hincapié en la importancia del rol de los padres o cuidadores frente a esta nueva realidad en que viven los menores de edad y donde están expuestos a diversos peligros que presentan las pantallas. Según estableció, “nos tenemos que informar, tenemos que saber los riesgos y los potenciales beneficios que pueden tener este tipo de tecnología para los niños, para poder efectivamente orientarlos. O sea, tendríamos que ir un paso más adelante”.

Además, aseguró que el cuidado frente a los dispositivos debe ser incorporado como una responsabilidad más del rol parental. “Así como nos preocupamos de la alimentación, de que duerman bien, de que tengan amigos, de que sean felices, también tenemos que preocuparnos entonces de la interacción que tienen con distintos dispositivos”.

Por último, instó a los padres a mantener conversar con sus hijos respecto al tema y a modelar un adecuado comportamiento respecto a las pantallas. “¿Cómo le voy a pedir a mi hijo que se regule si yo misma no soy capaz de hacerlo? O sea, entonces tratar de dar ese ejemplo porque los niños nos observan y obviamente va a ser más fácil que sigan nuestras indicaciones si ven que nosotros también lo hacemos”.

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