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Proyecto InES Género en la UC finaliza programa piloto de mentorías para académicas

Tiempo de lectura: 20 minutos
Redacción CienciaEnChile
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Un grupo integrado por 11 mentoras y 11 mentoreadas, todas profesoras de la universidad de diversas áreas, participaron en la ceremonia de cierre del programa piloto que realizó el proyecto InES de Género entre octubre de 2023 y enero de este año. El saldo fue más que positivo y se buscará replicar la experiencia.

Durante cuatro meses, 11 mentoras y 11 mentoreadas –de las facultades de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos; Medicina; Ciencias Sociales; Ingeniería; Teología; Matemáticas; y Física–, participaron de una versión piloto que tuvo su ceremonia de cierre el 15 de marzo pasado, en el Centro de Innovación de la UC. Foto: Jaime Romero.

Fue en el contexto del proyecto InES de Género en la Universidad Católica -a cargo de las vicerrectorías de Investigación y Académica-, que durante el segundo semestre de 2023 se implementó un “Programa Piloto de Mentorías”, dirigido a mujeres académicas e investigadoras de la universidad. 

La idea era promover habilidades en I+D+i+e (Investigación, Desarrollo, Innovación y Emprendimiento) y fortalecer el liderazgo femenino. Todo esto, a través de un formato de duplas; una relación de mentoría con otra académica e investigadora de la universidad, compartiendo experiencias y aprendizajes. ¿El requisito para postular? Tener una trayectoria destacada y estar dispuesta a trabajar en conjunto a través de reuniones mensuales.

Así, durante cuatro meses, 11 mentoras y 11 mentoreadas –de las facultades de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos; Medicina; Ciencias Sociales; Ingeniería; Teología; Matemáticas; y Física–, participaron de una versión piloto que tuvo su ceremonia de cierre el 15 de marzo pasado, en el Centro de Innovación de la UC.

Esta experiencia piloto fue coordinada por InES de Género con la colaboración de Cecilia Bertea, psicóloga de la UC y consultora organizacional. Ella, junto al equipo InES Género, diseñaron la estructura de las mentorías, los talleres de inducción para las participantes del programa e hicieron seguimiento del proceso. Dichos talleres estuvieron a cargo de la Dirección de Personas de la universidad.

“Para avanzar hacia un cambio cultural real se requieren sinergias y esfuerzos colaborativos entre diversos actores. Iniciativas como el Programa de Mentorías favorecen el intercambio de conocimientos, experiencias y buenas prácticas entre académicas e investigadoras, fortaleciendo competencias y habilidades que potencian el desarrollo de sus carreras profesionales”, señaló María Elena Boisier, directora del InES de Género en la UC y directora de Investigación de la universidad, quien dio unas palabras para comenzar la ceremonia.

Luego, Silvana Zanlungo, directora alterna de InES Género, presentó un panorama sobre la presencia de mujeres y hombres en el cuerpo estudiantil y académico en los años 2020 y 2022. “Los datos evidencian las brechas existentes en las trayectorias académicas”, señaló la directora de Desarrollo Académico y de Equidad de Género en la universidad. “Se van agudizando las brechas, a medida que se avanza, sobre todo en la carrera académica, al pasar, por ejemplo, de la categoría de profesor asistente a asociado, y más aún a titular. En 22 años la diferencia entre las carreras entre hombres y mujeres ha disminuido, pero el desafío es enorme”.

Al finalizar las intervenciones de las directoras del InES Género, fue el turno de Cecilia Bertea, quien entregó datos concretos sobre las experiencias e impacto del Programa de Mentorías. Entre los temas destacados por quienes participaron está, por ejemplo, la colaboración y redes, ya que “en las sesiones y talleres pudieron crear redes de investigadora, y conectar con personas que están trabajando temáticas similares”, citó Cecilia Bertea. También presentó, como parte de los resultados, lo relativo a trayectoria académica: quienes participaron señalaban que el programa de mentorías ha sido una instancia de colaboración que “me ha permitido profundizar en temas claves de la trayectoria académica en la UC y reconocer habilidades y oportunidades para avanzar en mi carrera”.

Las protagonistas de este piloto -22 académicas en total- también tuvieron un rol en la ceremonia, al contar sus experiencias con las mentorías. En representación de las mentoras pasó adelante Haddy Bello, vicedecana de la Facultad de Teología de la UC. Ella hizo dupla con Mamie Sancy, profesora de Escuela de Construcción Civil. “Descubrí que en lugar de ‘mentorear’ o ir a ‘enseñarle’ algo, lo más valioso era compartir los avatares del mundo de las ciencias. Ella desde Construcción Civil y yo desde Teología”, confesó la mentora, quien relevó el valor de abrir espacios que propicien relaciones humanas más profundas.

“El impacto que eso tiene en nuestra forma de hacer docencia, de investigar, de gestionar equipos, es enorme y no siempre se advierte. Nos obliga a salir del metro cuadrado en el que nos encontramos e impulsa a mirar a nuestro alrededor. Con ello aprendemos a ser más empáticas, a buscar la colaboración y el bien común. Por eso, agradezco a la universidad haberlo hecho posible”, dijo la vicedecana de la Facultad de Teología en un emotivo discurso que fue aplaudido por sus pares.

María Alejandra Inostroza, académica de la Escuela de Trabajo social UC, contó su experiencia como mentoreada. “El equipo del programa facilitó tantos momentos de discusión y reflexión de académicas de áreas tan disimiles como Odontología, Economía, Arquitectura, Diseño y Arquitectura, Teología, Medicina… tantas áreas y ¡cuánto aprendimos de lo que estudiaban nuestras pares!”.

Ella agradeció a su mentora, Viviana Salinas, del Instituto de Sociología. “Lo que hicimos fue formalizar nuestras mentorías, porque desde el minuto uno estuvo dispuesta, por su honestidad y solidaridad, por permitirme automirarme”. Y tuvo palabras para sus compañeras mentoreadas, presentes en la sala. “Porque en un mundo tan vanidoso y tan de resultados concretos, nos dimos el espacio de aprender, escuchar, de creer. Porque esa relación entre mujeres mentora-mentoreada, fue muy significativa”.

Si bien esta primera versión fue un programa piloto, debido a las buenas experiencias y evaluación podría replicarse.

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