La investigación liderada por la Dra. Karen Aileen Domínguez Cancino, académica de la Universidad San Sebastián, integrará evidencia científica y experiencias de mujeres y profesionales de la salud para desarrollar orientaciones adaptadas a la realidad chilena, incorporando enfoques de reducción de daños, género y atención informada por trauma
El consumo de sustancias durante el embarazo y el periodo posterior al parto continúa siendo una realidad poco visibilizada en Chile. Aunque el consumo de alcohol, tabaco, cannabis y otras sustancias durante estas etapas puede tener consecuencias para la salud de las mujeres y sus hijos e hijas, el país aún no cuenta con datos nacionales que permitan dimensionar con precisión la magnitud del fenómeno.
Para la Dra. Karen Domínguez, comprender esta problemática exige abandonar una mirada centrada exclusivamente en el consumo y considerar las experiencias que atraviesan la vida de cada mujer. «Cuando entendemos la historia detrás de cada trayectoria, aparecen factores como la violencia, la pobreza, la salud mental, las desigualdades de género o experiencias previas de trauma. Solo incorporando ese contexto es posible ofrecer una atención más efectiva, respetuosa y basada en evidencia», explica.
Frente a esta problemática, el proyecto FONDECYT de Iniciación 2026 N.º 11261155, titulado “Integración de la evidencia y de las experiencias vividas para formular recomendaciones para la atención de mujeres que consumen sustancias durante los períodos pre y posnatal en Chile: un estudio de métodos mixtos”, busca desarrollar recomendaciones para mujeres y profesionales de la salud que permitan abordar esta realidad desde una perspectiva integral.
La iniciativa es liderada por la Dra. Karen Aileen Domínguez Cancino, investigadora responsable y académica de la Universidad San Sebastián, institución patrocinante del proyecto. La investigación cuenta con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del concurso FONDECYT de Iniciación 2026.
Una mirada más amplia al consumo de sustancias
El estudio plantea que el consumo de sustancias durante el embarazo y el posparto no puede comprenderse únicamente desde una perspectiva médica o individual, sino que debe considerar las condiciones sociales y estructurales que rodean la vida de las mujeres.
Factores como la pobreza, la violencia, la salud mental, las desigualdades de género y las experiencias previas de trauma pueden influir en las trayectorias de consumo y en las posibilidades de acceder a tratamiento.
Por ello, la investigación incorpora cuatro enfoques principales: reducción de daños, prácticas basadas en evidencia, sensibilidad de género y atención informada por trauma.
La propuesta reconoce que, si bien la recomendación internacional es evitar el consumo de sustancias durante el embarazo, existen mujeres que, pese a sus esfuerzos, enfrentan dificultades para suspenderlo. En esos casos, resulta fundamental contar con estrategias que permitan reducir los riesgos y acercar a las personas al sistema de salud.
El objetivo no es reemplazar las recomendaciones preventivas existentes, sino generar herramientas que permitan acompañar de mejor manera a quienes requieren apoyo.
Escuchar las experiencias para transformar la atención
La investigación utilizará un diseño de métodos mixtos, combinando una revisión de evidencia científica, un estudio cualitativo desarrollado en tres regiones de Chile y una encuesta final aplicada a nivel nacional para validar las recomendaciones finales.
En esta etapa participarán mujeres que hayan consumido sustancias durante el embarazo o hasta doce meses después del parto, además de profesionales de la salud vinculados a distintos niveles de atención.
A través de entrevistas y grupos focales, el equipo buscará conocer las experiencias de las participantes, identificando barreras y facilitadores para acceder a atención, situaciones de estigmatización y la forma en que los servicios de salud abordan actualmente esta problemática.
Uno de los desafíos centrales del estudio será comprender cómo el temor al juicio social puede afectar la comunicación entre las mujeres y los equipos de salud.
Desde el proyecto destacan que una atención efectiva requiere generar espacios de confianza donde las mujeres puedan expresar sus experiencias sin miedo, favoreciendo el acceso temprano a apoyo profesional.