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Proyecto Fondart Nacional estudió el Bienestar Mental en los Espacios públicos de Barrios Bajos, zona tradicional de Valdivia

Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país.
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Después de un año de desarrollo, el proyecto Fondart Nacional N°624186 evaluó el bienestar mental en espacios públicos como parte del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, en la línea de investigación modalidad Arquitectura.

Lorenzo Palma, Ciencia en Chile.- El Dr. Antonio Zumelzu, Mariana Estrada y el Dr. Cristobal Heskia lideraron un proyecto Fondart Nacional que concentró su investigación en uno de los barrios más emblemáticos de Valdivia: Barrios Bajos. La iniciativa lleva por título “Identificación de elementos del entorno construido que fomentan el bienestar mental en espacios públicos: el caso de Barrios Bajos, Valdivia”. Este proyecto concluye el 31 de agosto y ya presenta importantes resultados.

Para Antonio Zumelzu, doctor en Diseño y Planificación Urbana, estudiar Barrios Bajos, tiene una impronta histórica en torno a la ciudad. “En primer lugar, por su rol fundamental en la historia de la ciudad de Valdivia. Es una de las primeras extensiones de la plaza fundacional colonial, hacia el sur, siguiendo el Camino Real, hoy eje Yungay- General Lagos. En ese entonces sector de chacras y pastoreo, delimitado durante la segunda mitad del siglo XVIII por el sistema de fortificaciones urbanos.

Estudios recientes señalan que, durante los últimos años, se ha caracterizado por evidenciar diversos niveles de obsolescencia de sus espacios públicos, dado por la presencia de un entorno construido en deterioro asociado a baja inversión pública, escaso dinamismo privado y presencia de sectores con alta vulnerabilidad urbana y habitacional. 

Esta iniciativa tuvo como objetivo principal identificar los elementos del entorno construido que fomentan un mayor bienestar mental en los espacios públicos de áreas centrales, basándose en el caso de estudio de Barrios Bajos en Valdivia, para establecer criterios de diseño que favorezcan al mejoramiento de los espacios públicos desde el bienestar mental, con el fin de promover entornos y espacios públicos más saludables, equitativos y sostenibles.

Datos de interés

Una deficiencia notable en Barrios Bajos de Valdivia es la falta de áreas verdes adecuadas para sus residentes. “Apenas 2,11 por cientos de cobertura”, aclara el académico Antonio Zumelzu, integrante del Observatorio de Sostenibilidad y Estudios Urbanos del Sur Austral (Obsur), perteneciente al Instituto de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Austral de Chile.

 Luego de la realización de un total de 26 entrevistas, estas fueron validadas por la propia comunidad, “con base en esto, podemos indicar que, existen aspectos relevantes que aportan altamente al bienestar, como la diversidad de especies en antejardines y platabandas, plazas, árboles continuos y follajes frondosos en calles, veredas amplias, diversidad de colores en fachadas, pero también que ellas estén limpias y bien conservadas” detalló el director del proyecto.

De los resultados de las entrevistas, se destaca que, se valora la vitalidad urbana del entorno, que abarca aspectos como el ambiente educativo, las aceras anchas, las áreas verdes, el bajo flujo vehicular en calles interiores, la limpieza en algunas calles y plazas, el buen estado de conservación del patrimonio arquitectónico, el acceso al río y la fauna; así como también el bienestar mental se relaciona a ámbitos de la comunidad, como la cohesión social, conductas altruistas y redes sociales de apoyo.  También el barrio les transmite tranquilidad y a los más adultos, nostalgia; y finalmente aspectos negativos que se declararon tienen que ver con hacinamiento productor de la autoconstrucción en algunas manzanas, ruido en algunas calles, basura, o alto nivel de tráfico vehicular y mal estacionado sobre aceras. 

El Dr. Zumelzu comentó que los hallazgos de este proyecto presentan dos aspectos que muestran novedades con respecto a la evidencia internacional. En primer lugar, destaca la alta valoración de las áreas verdes de uso público. A pesar de la limitada disponibilidad de tales espacios en el barrio (tan solo 2,11 m² de área verde pública por habitante), se observa una marcada apreciación de la diversidad de especies y vegetación en los antejardines y platabandas, superando incluso la importancia otorgada a la cantidad de vegetación y espacios abiertos.

 En segundo lugar, los resultados de las entrevistas revelan una significativa influencia de la comunidad en la promoción de niveles de bienestar eudaimónico. Esto está principalmente vinculado a comportamientos y dinámicas sociales de naturaleza altruista, cooperativa, de servicio y de interacción familiar y social (relaciones sociales) que se correlacionan de manera destacada con la sensación de felicidad, confianza y tranquilidad. 

En específico, “destacan la antigüedad barrial de la comunidad, que aumenta la percepción de seguridad y confianza en el uso del espacio de la calle, que se manifiesta a través del saludo cotidiano y la familiaridad de las relaciones sociales antiguas entre vecinos (especialmente más antiguos); las Conductas altruistas de la comunidad, a través de actividades comunitarias y de ayuda entre vecinos, como por ejemplo la ayuda y generosidad al prójimo, cooperativas de reciclaje, actividades culturales, artes y oficios, organizaciones comerciales, actividades ecológicas y ambientales, y la gestión comunitaria de jardines, que generan confianza, tranquilidad, seguridad, disfrute, felicidad y alegría; y los Comercios locales antiguos

asociados al vínculo con personas, principalmente solo al comercio local tipo almacén de calle, como verdulerías, panaderías, zapaterías, tiendas de abarrotes, entre otros, lo que aumenta la confianza y seguridad entre personas, ya que se asocia a la familiaridad de las relaciones sociales principalmente en residentes mayores y adultos, y en menor medida en jóvenes”, detalló el Director de la iniciativa Fondart.  

“Un aspecto fundamental en la implementación de este proyecto fue la inclusión activa de la comunidad y el diálogo con los residentes que experimentan diariamente el espacio público. Por esta razón, se realizaron jornadas de participación ciudadana utilizando la metodología de recorridos comentados, con el objetivo de analizar las percepciones y emociones de la comunidad en relación con el bienestar mental”, explicó Zumelzu.

Un producto de libre acceso a los resultados será un sitio web donde cualquier persona podrá revisar y descargar la cartografía del bienestar mental. Este 31 de agosto, se realizará un Seminario de término de la iniciativa en Valdivia en el auditorio Nahmías del campus Isla Teja de la Universidad Austral de Chile.

Los resultados de esta iniciativa se presentarán de manera impresa en 50 copias de un libro en la junta de vecinos N.º 1 de Barrios Bajos, al Municipio de Valdivia, al Ministerio de Vivienda y Urbanismo y al Consejo de Monumentos Nacionales, así también distintas bibliotecas públicas escolares y universitarias del país. El académico de la UACh tiene como objetivo mayor, entregar información relevante para que sea contemplada en los ejes de inversión pública para el mejoramiento de espacios públicos de la ciudad.

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