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Proyecto busca reducir en su totalidad los residuos de la industria del vino

Alejandra Parra
Periodista y Comunicadora Social egresada de la Universidad Austral de Chile el 2013.Diplomada de Marketing Digital de la Pontificia Universidad Católica el 2020. Con 10 años de experiencia en el área comunicacional, enfocada en el plan estratégico.
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El proyecto se adjudicó un fondo interno para proyectos de innovación para académicas de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC).

Jean Pierre Molina Medina, Periodista.- Una de las principales problemáticas que enfrenta la sociedad, es el impacto negativo que existe en el medio ambiente, producto a diversas industrias. Es por esto que generar estrategias de reciclaje, reutilización y reducción de residuos se volvió prioridad para los expertos.

 

La académica de la Facultad de Ciencias de la UCSC y Doctora en Química Inorgánica y Bio-Inorgánica, Daniela Morales, dirige un proyecto que busca reducir en un 100% los residuos de la industria vitivinícola en la región del Ñuble, concretamente, en el Valle del Itata. Allí, existen más de 4 mil hectáreas de plantación de viñas, que podrían aprovechar la biomasa residual como materia prima para la obtención de antioxidantes y producción de pellet de estufa.

“Esta idea de proyecto nació hace unos 3 años, gracias a Ciencia 2030. Ahí trabajé junto a mi colega Elizabeth González y hablamos sobre la valorización del sarmiento que está muy desaprovechado. Luego participamos de un curso de unos 8 meses, que buscaba proyectos de Ciencia Aplicada que pudieran postular a fondos internos o externos. Y apareció el concurso interno de innovación de proyecto INES-68 y que iba dirigido solo a grupos de académicas”.

El sarmiento es el nombre que recibe la rama adulta de la vid donde brotan las hojas y racimos de uvas. Durante el proceso de producción del vino, se caen las hojas y se podan los sarmientos para mantener una calidad óptima del producto, lo que genera a nivel nacional aproximadamente 112 mil toneladas de residuos en un año.

Una pequeña parte de estos residuos se convierte en abono, pero dadas sus cualidades, la mayoría es utilizada como combustible y quemada, liberando grandes cantidades de gases de efecto invernadero que aportan al cambio climático. Además, dicho proceso muchas veces no está regulado ni autorizado y puede desencadenar incluso en un incendio.

“Quisimos asociarnos con municipalidades en el Valle del Itata que trabajan con viñateros para poder acceder a la biomasa, además de ese modo podemos incentivar a los agricultores para que participen de esta economía circular, ya que pueden diversificar su rubro y generar ingresos de otra forma mientras ayudan al medio ambiente”, señaló la Dra. Morales.

Bajo este contexto, el proyecto busca realizar una valorización de la biomasa en 2 etapas. La extracción de moléculas de interés (a cargo de la Dra. Daniela Morales y Msc. Elizabeth González) y luego la producción de pellet de estufa (a cargo de las Dra. Laura Azocar y la Dra. Fabiola Valdevenito).

Una de las moléculas de interés, son los antioxidantes que se utilizan para algunos productos farmacéuticos, de cosmética e incluso algunas bebidas.

La Dra. Morales señaló que la idea de generar pellet con biomasa de la industria vitivinícola está en la vanguardia. En países como España se realizó un estudio similar que determinó la eficiencia del pellet producido de esta manera, por lo que Chile podría también colocarse como otro de los pioneros en diversificar la materia prima para fabricarlo.

“El pellet es una calefacción limpia. En una biomasa más pequeña pero con un poder calorífico mucho más grande que un tronco, entonces por donde se mire aporta a la economía circular, valorización de residuos y energías limpias”, comentó.

Además, la académica indicó que en la región del Ñuble no existe una fábrica de pellet. Por lo que el proyecto podría motivar a alguna industria a asentarse en el lugar, generar puestos de trabajo y aprovechar estos recursos, sin implicar un transporte de larga distancia que aporte a la huella de carbono del proceso.

Con esto, se espera que el proyecto concluya en octubre de este año, y permita obtener resultados para postular a otros fondos más grandes, motivar a otras municipalidades a lo largo de Chile a replicar este modelo, aprovechar en su totalidad los recursos de la industria vitivinícola y reducir la huella de carbono.

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