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Mujeres recolectoras de nalca (Gunnera tinctoria) como guardianas de los socioecosistemas: desafíos de la restauración de la naturaleza frente al extractivismo

Tiempo de lectura: 20 minutos
Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país.

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Una publicación reciente en The Extractive Industries and Society, realizada por seis investigadoras, se enfoca en el estudio de mujeres recolectoras de nalcas en el asentamiento de Pehuen, situado en la ciudad de Lebu, en la provincia de Arauco (sur de Chile).

En áreas húmedas del sur de Chile es posible hallar nalcales, nalcaderos o pajonales de nalca (Gunnera tinctoria), planta medicinal y comestible que crece hasta superar los cuatro metros de altura. El nombre atribuido por parte del pueblo mapuche es pëñal fillkün, que significa “pequeño lagarto pegado al barranco”, por la forma en que crece esta planta en las quebradas.

El artículo emplea un enfoque histórico y etnográfico para explorar la experiencia del liderazgo de mujeres de la “Agrupación Nalqueros de Pehuén” en Lebu, conformada por alrededor de 40 mujeres y 25 hombres recolectores. La agrupación ha estado involucrada en el cuidado de los socioecosistemas frente a la industria forestal y los procesos de certificación durante la última década, aunque sus prácticas de recolección se remontan al pasado siglo, siendo traspasadas entre generaciones.

El equipo interdisciplinario de investigadoras, conformado por Jimena Cameron, Francisca Vergara Pinto, Noelia Carrasco Henríquez, Camila Neves, Natascha de Cortillas y Cledia Flores, identificó tres grandes categorías de análisis: (i) trayectorias socioambientales discordantes, (ii) subsistencia y adaptación de la recolección, y (iii) discursos discordantes sobre sostenibilidad. En el estudio han revelado una serie de procesos que convergen en una trayectoria histórica de la recolección de nalcas, caracterizada por prácticas de gobernanza en los contornos e intersticios del modelo forestal.

Este artículo se enmarca en la tesis de Magíster en Historia de Jimena Cameron y el proyecto FONDECYT Regular 1221641 liderado por la académica Noelia Carrasco, ambas del Departamento de Historia de la Universidad de Concepción. El caso de estudio estuvo guiado por la antropóloga Francisca Vergara de la Universidad de Manchester y Cledia Flores como investigadora local y representante de la agrupación de recolectores y recolectoras de nalca de Lebu, junto a la historiadora Camila Neves y la artista visual Natascha de Cortillas.

Jimena Cameron se le consultó ¿Cuál es su experiencia como estudiante de magíster en Historia y por qué se enfocó en esta temática?

Durante toda mi estadía en el magíster me dediqué al tema “Mujeres” o lo que se conoce hoy como estudios de género. Al conocer a la profesora Noelia Carrasco y su dedicación por el tema medioambiental, especialmente en esta región, se abrió una fascinación en mí. Me propuso dentro de su FONDECYT el tema de las mujeres recolectoras y su arduo trabajo diario en espacios de difícil acceso y un territorio complejo, como lo es Lebu. En este contexto me vinculé con Cledia, una lideresa innata que guía a la agrupación de nalqueros(as). Darme cuenta de que el trabajo de las mujeres es tan o más arduo en zona rural  (por todas sus implicancias sociales, económicas  y medioambientales) por sobre la ciudad, me terminó de convencer de que era algo a lo cual debía abocarme.

Para Francisca Vergara ¿Cómo fue el proceso de hacer investigación con la agrupación de recolectores y recolectoras y qué implicancias tiene esta publicación ellos(as)?

Desde el año 2022 comenzamos a delinear las bases para un involucramiento profundo entre el equipo de investigación y la agrupación de nalqueros y nalqueras. Esto implicó varias instancias de trabajo de campo en Pehuén (Lebu) guiado por el conocimiento experto de Cledia y los recolectores/as, así como visitas de la agrupación a la Universidad de Concepción, a modo de conocer y conectar los dos mundos donde se crean conocimientos sobre el cuidado de las nalcas. Nosotras y otros colegas del equipo nos introdujimos en los pajonales de nalca, que son áreas pantanosas entendidas como pequeños relictos de bosque nativo, ubicados al interior de predios forestales. Hacer investigación con la agrupación significó una apertura a imaginar metodologías, formas de conectar, sentir y observar la temática de estudio (el pajonal de nalca como sustento y socioecosistema), lo que hizo posible reconstruir una historia de la recolección basada en la revisión de fuentes y las memorias y puntos de vista de quienes encarnan dicha historia. Esta publicación implica también una apertura a integrar de forma concreta el conocimiento científico territorial.

En el caso de Cledia Flores se le consultó ¿Qué ha significado para ti y la agrupación de recolectores(as) formar parte de este proyecto de investigación?

Nosotros somos un grupo de recolectores formalizado hace 10 años, aunque nuestra agrupación viene de hace cinco generaciones. Nuestros abuelos y bisabuelos eran recolectores y nosotros seguimos sus raíces, haciendo lo que ellos nos enseñaron, que es recolectar. Esto de que el proyecto [Fondecyt] y la Universidad de Concepción haya llegado a nosotros, al territorio de Lebu hace dos años, nos ha ayudado muchísimo, ya que nuestros productos de recolección han salido más a la luz por la difusión que el proyecto hace. La mayoría somos mujeres y nos acompañamos de nuestros esposos, salimos en familia y en grupos para recolectar productos de temporada. Las personas del proyecto han vivido también jornadas de recolección con nosotros, mostrando mucho interés en lo que hacemos, lo que era invisible antes para la gente y la comuna. A través de la universidad hemos podido mostrar cómo recolectamos las nalcas y que se valore ahora mucho más. Hoy estamos más vigentes que nunca en el territorio, especialmente por el valor que la nalca y otros productos tienen en términos medicinales, sentimos que nosotros podemos ayudar a otras personas.

 

Para Noelia Carrasco, una de las principales conclusiones del caso de estudio es que “la agrupación de recolectores(as) de nalca restauran y defienden los pajonales porque allí se hallan los comunes que les dan el sustento diario, y que dicha defensa es la defensa de un modelo de vida en el que los sistemas humanos y ecológicos se entrecruzan de forma indisoluble”. El artículo destaca que hacer investigación con la comunidad abre “la posibilidad de ampliar los marcos de la ciencia y de desarrollar formas concretas de diálogo intercientífico en medio del cambio ambiental global”.

Paper completo en: 

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2214790X2300182X?dgcid=author

 

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