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Mediante análisis de pequeños microorganismos marinos se estudia el clima del pasado en la región y el país

Tiempo de lectura: 20 minutos
Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país.

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La comunidad científica nacional e internacional se han unido en un proyecto que busca aportar información para proyectar las condiciones climáticas de la Región de Coquimbo, en el marco de la iniciativa Research Programm in Climate Action Planning (Planificación de la Acción Climática –CLAP-), desarrollado por CEAZA. 

Comunicaciones CEAZA.- Para poder proyectar, o bien, anticipar los futuros escenarios del planeta ante el cambio climático, la comunidad científica hace ingentes esfuerzos para colectar información y colaborar en las decisiones que se toman al respecto. Y en esta materia, una investigación desarrollada en Chile, y también, en las costas de la Región de Coquimbo, busca aportar a esta causa a partir de unos pequeños organismos marinos llamados foraminíferos, similares a las amebas, que construyen una “casita” de carbonato de calcio que permite analizar y conocer el clima del pasado.

Dharma Reyes, investigadora de la Universidad de Stirling, Escocia, y del Núcleo Milenio UPWELL, explica más sobre estas especies, en el marco de una reciente visita a la zona para muestrear y analizarlos, en el marco del proyecto Research Programm in Climate Action Planning (Planificación de la Acción Climática –CLAP-), desarrollado por CEAZA.

Análisis ecológico de foraminíferos

“Hace un año y medio nos ganamos un proyecto de colaboración internacional entre Chile y el Reino Unido, cuya coordinadora es la investigadora Claire Bird. Cabe aclarar que hay foraminíferos que son planctónicos, es decir, que viven flotando en el océano en distintas profundidades y otros que son bentónicos, que viven en el fondo del mar, y nosotros, para estudiar el clima del pasado, examinamos su conchilla de carbonato de calcio que se preservan en los sedimentos marinos y que son muy abundantes en el océano”, precisa la científica.

Dharma comenta también que, en una cucharadita de sedimento marino, se puede encontrar mil de estas especies, lo cual brinda la posibilidad de realizar un análisis ecológico de ellos. “Por ejemplo, hay especies que solamente viven en ambientes como los de Coquimbo, que son como de influencia de la corriente de Humboldt y del sistema de corrientes cálidas que vienen desde Perú hasta acá, y también hay foraminíferos que solamente viven en los trópicos y otros que solamente viven en los polos”.

La investigadora detalla también que se puede estudiar cambios en la temperatura del mar solamente usando la ecología de ellos, “pero el gran problema que existe es que todos los estudios de foraminíferos para el estudio del océano del pasado con sedimentos, está basado en la morfología de los bichitos, el problema es que nosotros asumimos que si los vemos similares es una especie y asumimos que esa especie es genéticamente igual, y lo que este proyecto pretende hacer es confirmar si lo que uno ve morfológicamente, genéticamente es verdad o no”.

“Cada especie tiene su equilibrio químico con el agua de mar, depende de la especie”, añade Dharma. “Por ejemplo hay algunos foraminíferos que son carnívoros, otros que son herbívoros, entonces geoquímicamente pueden cambiar, dependiendo de su dieta y donde viven, y te van a dar información distinta, y el Pacífico sur oriental, que es donde estamos nosotros ubicados, es una zona donde no hay estudios genotípicos de foraminíferos, está casi todo el océano, a nivel mundial, estudiado, entonces este va a ser el primer estudio genético de foraminíferos en Chile”.

Calibrar para obtener información certera

Sobre lo anterior, la científica resalta que el grupo de investigación se dedica a la calibración, y entrega el ejemplo de un termómetro común medir la temperatura: “para ocupar ese termómetro de forma correcta alguien tuvo que calibrarlo en la industria antes de vendértelo en la farmacia, para así decir que tu temperatura corporal es de 37 o de 38, por ejemplo. Entonces, nosotros hacemos eso con estos bichitos para que cuando reconstruyamos el clima del pasado sea lo más certero posible y que esté calibrado o validado regionalmente”.

Sobre los resultados del proyecto, Dharma explica que se están procesando los primeros resultados, donde, lo que más cuesta, es sacar a los foraminíferos y mantenerlos vivos hasta cuando se ponen en un compuesto químico donde se fijan en vida para extraer el ADN directamente. “Este es un proyecto de colaboración inicial, o sea, de dos años, donde se obtendrán muestras en Concepción, en Mejillones y en Coquimbo, en Punta lengua de Vaca. El próximo año volveremos para ver si va a haber condiciones de El Niño y así poder comparar con las muestras actuales”.

Finalmente, la investigadora comenta que el proyecto es netamente biológico, unido a la paleoceanografía. “La idea es que podamos unir la paleoceanografía, que es el estudio de los sedimentos donde están estos bichitos conservados con la columna de agua, que es la biología moderna de ellos. Luego, la idea es mandar nuestra información a modeladores para que así puedan tomar la información del pasado para poder hacer la proyección de cómo podría ser el futuro al respecto”.

Colaboración nacional e internacional para CEAZA

En palabras del investigador de CEAZA, Dr. Carlos Henríquez, este proyecto es bastante colaborativo puesto que involucra a investigadores de la Universidad de Stirling, y además, instituciones locales y nacionales, como la Universidad de Concepción. “Estos proyectos de colaboración van a permitir fortalecer a nuestro Centro Científico CEAZA, y también favorecer en un futuro cercano un posible intercambio y colaboraciones entre los diferentes grupos que forman parte de esto”.

Sobre la investigación, el Dr. Henríquez precisa que se están recogiendo muestras cerca de Punta lengua de Vaca, en Tongoy, una zona bastante reconocida por ser un centro de alta surgencia. “Esto involucra trabajo en laboratorio, que es básicamente usar nuestras dependencias. Gracias al equipamiento que tenemos como laboratorio FIGEMA, las investigadoras han extraído material genético y han preparado muestras para analizarlas en sus instituciones”.

Finalmente, cabe destacar que la actividad internacional de colaboración fue posible gracias a iniciativas desarrolladas por CEAZA, como son el proyecto ANILLOS  “ENSO-Climate Change and the Carbon cycle in the Pacific South East (ECLIPSE)”, y el proyecto de vinculación internacional “Alianza internacional para la generación de conocimiento y capacidades para detectar procesos remotos y locales de Acidificación oceánica en las costas de Chile (IN-RELOAD)”; proyectos de investigación oceanográfica en la costa de Coquimbo que proporcionaron apoyo de investigadores, embarcación y equipamiento oceanográfico, fundamentales para el desarrollo de la actividad de colaboración internacional.

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