Luca Sitzia, Director del Magíster en Antropología UTA: “Hacer ciencia desde el norte contribuye a descentralizar el conocimiento”

Tiempo de lectura: 20 minutos
Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Desde el 2024 es docente encargado de la Mención de Periodismo Científico y Ambiental en la UACh. desde el 2024. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país. Actualmente cursa el Doctorado en Comunicación UACh - UFRO Becado por ANID.

Compartir publicación

El académico destaca que el programa es el primero y único de su tipo en el norte de Chile. El magíster articula antropología social y arqueología desde Arica, ofreciendo un espacio privilegiado para investigar procesos migratorios, fronterizos, patrimoniales, ambientales y culturales.

Luca Sitzia, es profesor de la carrera de Arqueología de la Universidad de Tarapacá y actual director del Magíster en Antropología de esta casa de estudios. Es doctor en Prehistoria por la Université de Bordeaux, Francia, y sus principales áreas de investigación son la geoarqueología, la arqueología de sociedades cazadoras-recolectoras, los ambientes de altura y las zonas húmedas, además de la arqueometría.

Desde hace tres años también dirige el Laboratorio de Análisis e Investigaciones Arqueométricas (LAIA) de la Universidad de Tarapacá. Su trabajo busca comprender la formación de los sitios arqueológicos y sus estratigrafías, desarrollar una geoarqueología orientada hacia problemas antropológicos y sociales, y aportar al estudio del cambio climático y las transformaciones de los paisajes desde el área centro-sur andina.

 

¿Cómo describiría su trayectoria y sus principales intereses de investigación?

Mi especialidad es la geoarqueología, una subdisciplina que utiliza herramientas provenientes de las ciencias de la Tierra para responder interrogantes antropológicas. Actualmente, mi trabajo se organiza en torno a tres grandes ejes.

El primero es fortalecer el conocimiento sobre los procesos naturales y antrópicos que participan en la formación de los sitios arqueológicos y en la construcción de sus estratigrafías. El segundo consiste en establecer bases metodológicas y teórico-prácticas para una geoarqueología más orientada hacia problemáticas antropológicas y sociales, especialmente en lo relacionado con los depósitos y suelos construidos por los seres humanos. Finalmente, busco contribuir a los debates globales sobre el cambio climático y las modificaciones de los paisajes desde la perspectiva privilegiada que ofrece la geoarqueología.

¿Qué experiencias de trabajo de campo han marcado su manera de comprender la Antropología?

Como geoarqueólogo, el trabajo de campo es fundamental, porque allí comienza el diálogo con los materiales que estudio, tal como los suelos y los sedimentos. Entre las experiencias que más han influido en mi trabajo se encuentran las investigaciones realizadas en los bofedales del altiplano del norte de Chile y en los conchales de la costa de Atacama.

Los bofedales son humedales altoandinos que forman turba y que han sido manejados mediante complejos sistemas de riego y otras prácticas de mantenimiento por grupos de pastores desde hace, al menos, dos mil años. Los conchales, por su parte, son depósitos complejos compuestos por conchas, huesos, restos vegetales y otros materiales provenientes de comunidades cazadoras-recolectoras-pescadoras de la costa de Atacama. Tradicionalmente, estos conchales fueron interpretados como basurales. Sin embargo, las investigaciones que desarrollamos junto con colegas de la Universidad de Tarapacá y de otras instituciones muestran que estos montículos también reúnen prácticas de la vida cotidiana y diferentes procesos de transformación del paisaje. 

Estas experiencias me llevaron a pensar en la vida social de los suelos y los sedimentos, y en la capacidad de la geoarqueología para comprender el pasado desde el propio sustrato de la actividad humana.

¿Cuál es el propósito principal del Magíster en Antropología de la Universidad de Tarapacá?

Es un programa académico con énfasis en investigación científica, cuyos cimientos y fortalezas se relacionan con la trayectoria del cuerpo académico del Departamento de Antropología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Tarapacá, en los campos de la antropología social y la arqueología.

El programa busca formar nuevas generaciones de antropólogas, antropólogos y profesionales de disciplinas afines mediante estudios avanzados en las diferentes áreas que componen este campo de las ciencias sociales.

Los estudiantes pueden desarrollar sus investigaciones en seis líneas: procesos étnicos, identitarios y patrimoniales; interacciones humano-entorno; movilidad, espacios y fronteras; cuerpos, géneros y sexualidades; tecnología y materiales; y antropología audiovisual.

¿Qué distingue a este magíster de otros posgrados impartidos en Chile y América Latina?

Es uno de los pocos programas que articula antropología social y arqueología en una misma escuela, con acceso directo para tesistas a una red académica transfronteriza real con Perú, Bolivia, Argentina y el Chile, con anclaje territorial y articulación permanente con el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa – espacio de mediación patrimonial y de uso sistematico de sus colecciónes para la docencia y la investigación -, y uno de los pocas a nivel de América Latina con infraestructura arqueométrica propria para el análisis fisico-quimico de materiales. 

Su localización en Arica y la interlocución sostenida con universidades y comunidades académicas de Perú, Bolivia, Argentina y Chile definen un perfil particular dentro del sistema nacional de posgrado.

El territorio permite aproximarse a problemas como las relaciones entre cultura y ambientes desérticos y de alta montaña; los procesos de integración social; la continuidad y el cambio cultural de larga duración; y los procesos étnicos en la modernidad andina. La diversidad de paisajes comprendidos entre la costa desértica del Pacífico y la cordillera de los Andes presenta problemáticas ecológicas y culturales que pueden estudiarse de manera multidisciplinaria y en un contexto multinacional.

 

¿Con qué infraestructura cuentan los estudiantes para desarrollar sus investigaciones?

El magíster dispone de laboratorios de Arqueometría, Bioantropología, Antropología Audiovisual, Arqueología Pública, Etnografía y Análisis de Datos. También permite trabajar con las colecciones conservadas en el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, las cuales están al servicio de la docencia y la investigación.

Destaca especialmente el Laboratorio de Análisis e Investigaciones Arqueométricas, una infraestructura consolidada que reúne equipamiento de caracterización físico-química de acceso poco frecuente en programas de antropología del país. Cuenta, entre otros equipos, con espectrometría de masa acoplada a ablación láser, espectroscopía micro-Raman, FTIR, microscopía petrográfica y fluorescencia de rayos X. Esto ha permitido que las tesis del programa desarrollen investigaciones arqueométricas de vanguardia.

También es importante la participación de profesores invitados de Argentina, Perú, Bolivia y Brasil, junto con la incorporación de estudiantes de estos países. Esto permite crear un ambiente diverso y favorece el desarrollo de investigaciones interregionales y comparativas.

¿Qué importancia tiene desarrollar este programa desde el norte de Chile y en una ciudad fronteriza como Arica?

Hacer ciencia desde el norte contribuye a descentralizar el conocimiento antropológico en Chile. El espacio social del programa comprende un territorio amplio del área centro-sur andina y del desierto del norte del país, que presenta una rica problemática científica para la antropología y la arqueología.

La extraordinaria conservación de los materiales arqueológicos ha permitido formar importantes colecciones arqueológicas y etnográficas en el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa. Estas colecciones constituyen una fuente de información muy valiosa para la formación de posgraduados y permiten poner a prueba modelos teóricos y metodológicos vigentes.

La presencia de pueblos originarios, comunidades andinas rurales y urbanas, comunidades afrodescendientes y colectivos migrantes también ha estimulado investigaciones sobre multiculturalismo, procesos de reetnización y migraciones internas y transfronterizas.

A ello se suma un contexto patrimonial excepcionalmente dinámico, marcado por bienes como el Qhapaq Ñan y los asentamientos y momificación artificial de la cultura Chinchorro, reconocidos como Patrimonio Mundial por la Unesco, además de una gran diversidad de expresiones artísticas indígenas y populares, como danzas, músicas, fiestas y ritualidades.

¿Qué problemáticas están investigando actualmente los académicos y estudiantes?

Los académicos y académicas del claustro lideran y participan en investigaciones asociadas a las líneas del programa, con financiamiento de ANID, fondos internos de la Universidad de Tarapacá, fondos de cultura y otros instrumentos.

Actualmente contamos con siete estudiantes trabajando en distintas temáticas. En antropología social se desarrollan investigaciones sobre migración y género entre mujeres migrantes venezolanas; experiencias de performance K-pop entre Arica y Tacna; etnopsiquiatría y personas usuarias de servicios de salud mental; y experiencias de vida y prácticas performáticas y sonoras de músicos callejeros de Arica.

En arqueología, dos estudiantes investigan temáticas vinculadas con comunidades afrodescendientes del norte de Chile y Colombia, mientras que otro trabajo aborda los procesos de producción y especialización de la cerámica mochica en Perú.

¿Cómo se relaciona el magíster con las comunidades indígenas, migrantes y fronterizas de la región?

El programa desarrolla anualmente charlas, conferencias y coloquios de divulgación científica dirigidos a la comunidad universitaria y regional. Sus temáticas ambientales, patrimoniales y socioculturales resultan especialmente relevantes para las comunidades indígenas, migrantes y fronterizas.

El vínculo más estrecho, sin embargo, se produce mediante las tesis, porque muchas se concentran en contextos regionales y transfronterizos. Hay investigaciones desarrolladas junto con comunidades aymaras, trabajos sobre el Qhapaq Ñan y organizaciones patrimoniales indígenas de la precordillera, además de estudios sobre los humedales sagrados del nevado Sajama desde una perspectiva arqueológica.

El magíster también se relaciona con universidades del área andina, como la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia, y recibe regularmente profesores visitantes de Bolivia, Perú, Argentina y otras regiones de Chile. Además, hemos avanzado en convenios con actores culturales de Arica, como el Festival Internacional de Cine Documental AricaDoc y la Fundación Challa, con quienes organizamos muestras de cine universitario, cursos y talleres abiertos a la comunidad.

¿Qué oportunidades existen para realizar trabajo de campo y participar en investigaciones en desarrollo?

Una de las principales fortalezas del programa es encontrarse en el área centro-sur andina. En muchos casos, los estudiantes están cerca de las comunidades, los sitios arqueológicos o las colecciones patrimoniales relacionadas con sus investigaciones.

En un magíster de dos años, esta cercanía representa una gran ventaja. Tanto en antropología social como en arqueología, permite disponer de tiempos más amplios, revisar aspectos teóricos y metodológicos, repetir observaciones y volver a dialogar con las personas entrevistadas. No es lo mismo viajar durante dos o tres semanas para realizar un trabajo de campo que permanecer en el territorio y poder afinar continuamente la investigación.

Además, el cuerpo académico participa en múltiples proyectos. Entre 2024 y 2026, siete de las once tesis desarrolladas en el programa se realizaron en el marco de proyectos financiados por ANID —como Fondecyt Regular y Núcleo Milenio— o mediante fondos internos de investigación de la Universidad de Tarapacá.

 

¿Qué perfil deben tener las personas interesadas en ingresar? ¿El programa está dirigido exclusivamente a antropólogos?

No es exclusivo para antropólogos y antropólogas. Pueden postular profesionales o personas con grado de licenciatura provenientes de las ciencias sociales, las humanidades y áreas afines, que tengan un interés real en la investigación antropológica y disposición para reflexionar sobre los grandes debates de la disciplina.

¿Qué competencias adquieren quienes cursan el programa?

Las graduadas y los graduados adquieren competencias teóricas y metodológicas avanzadas. Esperamos que sean capaces de analizar creativamente los problemas de la disciplina, desarrollar una mirada crítica, holística y actualizada, dominar los principales debates de la investigación antropológica contemporánea y contribuir al conocimiento de problemas vinculados con el pasado y el presente de las sociedades.

También adquieren un manejo avanzado de métodos y técnicas de investigación, tanto básicas como aplicadas. Esto les permite elaborar y desarrollar proyectos científicos complejos, producir artículos académicos y evaluar investigaciones antropológicas.

Nuestros graduados siguen trayectorias diversas. Algunos continúan estudios doctorales en universidades nacionales e internacionales; otros participan en proyectos Fondecyt, ejercen docencia universitaria o trabajan en el sector público y privado, la cooperación humanitaria y la consultoría social. La formación habilita, por lo tanto, trayectorias académicas y profesionales con valor social y disciplinar.

En un escenario marcado por las migraciones, los conflictos socioambientales y las transformaciones culturales, ¿por qué la Antropología resulta especialmente necesaria?

La Antropología analiza estos fenómenos desde el presente, mediante herramientas como la etnografía, pero también desde la larga duración de la experiencia humana. Nuestro programa articula antropología social y arqueología, formando investigadores capaces de comprender que las poblaciones andinas y de otras regiones del mundo han enfrentado durante siglos desplazamientos, disputas y reinvenciones culturales.

En Arica y Parinacota han existido desplazamientos humanos desde tiempos inmemoriales. Solo recientemente la migración internacional se ha transformado en un problema político, pese a que la movilidad siempre ha sido parte de la humanidad.

También vivimos una época global compleja para la ciencia y, especialmente, para las ciencias sociales. Se naturalizan fenómenos como la posverdad y aparecen revisionismos que cuestionan avances sociales relacionados con los derechos humanos, las comunidades indígenas y las diversidades sexogenéricas. Frente a este escenario, la Antropología tiene mucho que aportar tanto a la ciencia como al debate ciudadano.

¿Qué deben saber las personas interesadas en postular?

Deben revisar el perfil de egreso, los documentos requeridos, las líneas de investigación, el cuerpo académico y los plazos de convocatoria, admisión y matrícula.

Toda la información está disponible en tres canales oficiales: el sitio institucional de la Universidad de Tarapacá, la página del Magíster en Antropología y la cuenta de Instagram @postgradosantropologia.

Si tuviera que invitar a postular al magíster en una sola idea, ¿cuál sería?

Si te interesa desarrollar antropología social y arqueología desde una frontera viva, desde el desierto más árido del mundo y con el área centro-sur andina como laboratorio para aportar a debates fundamentales de la disciplina —como los procesos étnicos, el género, las migraciones, las interacciones entre seres humanos y entorno, la tecnología, los materiales y la antropología audiovisual—, este programa ofrece un espacio de trabajo intelectual, científico y situado.

Compartir publicación

Etiquetas de esta publicación

Artículos
relacionados