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“Los Alerces son nuestra vida, historia y por quienes luchamos. Nosotros como defensores ambientales pondremos nuestra vida en la línea si es necesario”

Tiempo de lectura: 20 minutos
Valentina luza

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Jonathan Barichivich, Científico del Clima y Ecología Global, líder de la investigación que reveló la edad del Alerce Milenario (Lañilawal), hoy nos cuenta sus desafíos actuales como parte de la Corporación Alerce y las urgencias que debemos atender como sociedad.

Por Valentina Luza Carrión / Ciencia en Chile .-Estudió en la Universidad Austral y actualmente trabaja también en Paris y es parte del directorio de la Corporación Alerce, un grupo de investigadores, académicos y defensores ambientales de varias aristas de la sociedad, que comparten el fin de ayudar a proteger los Alerces milenarios desde la política, la educación y la ciencia. Trabajan codo a codo con organizaciones, CONAF y otros socios ya que, como mencionó Barichivich  “las amenazas al Alerce nunca cesan”.

“La naturaleza tiene poca representación en los tribunales de Justicia, no tiene derechos, es por eso que hay gente como nosotros que la representamos” mencionó el científico, la Corporación se nutre de las distintas perspectivas que existen en la sociedad y ha sido exitosa en traducir ese conocimiento hacia la toma de decisiones y la valoración de estos ecosistemas al público en general. El científico menciona que los últimos dos años han sucedido muchas cosas importantes en la Corporación, tal como el hallazgo de la edad del Alerce Milenario, cuyo nombre ha sido revelado como Lañilawal.

La edad de Lañilawal

Esa noticia fue producto de una investigación entre el Profesor Antonio Lara y Jonathan Barichivich donde pudieron hacer una estimación de la edad del árbol que resultó ser mucho más antiguo de lo que creían. Para ello, extrajeron una muestra lo menos invasiva posible del árbol, ya que este está vivo en sólo un 28% de todo su contorno. El resto está muerto.

Lo primero fue caracterizar su salud, donde la Dra. Camila Tejo, también parte de la Corporación Alerce verificó el estado su copa hace unos años, lo que permitió hacer un primer diagnóstico. Una de las principales preocupaciones era el efecto de la sequía sobre la vegetación que estaba creciendo en el árbol. Vimos muchos árboles muriendo en el entorno, pero del Alerce en sí no se sabía. Por eso “sacamos una muestra de madera que es más delgada que el grosor de un lápiz y ahí contamos 2.465 años y eso es más o menos el 40% del del tamaño del tronco”.

Ahí pudieron apreciar que el árbol dejó de responder positivamente al aumento del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera más o menos en 1998, año en el que empezó a reducir la velocidad de crecimiento por el efecto de la falta de lluvias, aumento de temperaturas y sequedad de la atmósfera.

No obstante, con la muestra extraída aún faltaba un amplio camino por recorrer, “llegamos como al 40% de la historia del árbol, y ahí es donde usamos la ciencia para poder estimar el rango posible de edad, y hay un 80% de probabilidad de que sea sobre 5 mil años. El científico menciona que por limitaciones técnicas de este tipo de estudios es difícil saber la edad exacta del árbol. Sin embargo, indica que la edad exacta del árbol no es lo relevante.

Casi todos los árboles muestreados en el mundo en los que se puede estimar la edad están bajo mil años, son muy pocos aquellos sobre 3.000 años, “son realmente un tesoro del sistema tierra, han sido testigos de cómo la atmósfera, los vientos y la lluvia han cambiado, entonces son cápsulas del tiempo” indicó el miembro de la Corporación. “Los árboles, aparte de ser una forma de vida muy especial porque conectan dos mundos (hacia el suelo y hacia el cielo), son organismos donde la vida y la muerte conviven, porque un árbol está vivo sólo en una capa de células que lo envuelve, pero hacia el centro, toda la madera está muerta”.

Resultados y medidas posteriores

Respecto a los resultados de la investigación Jonathan mencionó al conocer el verdadero valor del árbol y el deplorable estado en que se encontraba, optaron por difundir la información, lo que sorprendentemente no pareció despertar mucho interés en Chile al principio “yo presenté los resultados para concientizar al público de su singularidad mundial, pero tuvo que salir en el extranjero para que tuviera valor. Lo bueno es que el resto del mundo sí lo apreció mucho y eso nos da esperanza. Los árboles antiguos siempre han sido algo que nos une como civilización, que bordea la mística y la magia.  Como quedan tan pocos, la gente tiene una fascinación por ellos y son tesoros del mundo natural que están por desaparecería irreparable”.

Si bien, el científico mencionó que las medidas tomadas para cuidar del Alerce Milenario han ido en la dirección correcta, no han sido suficientes ya que no ha habido inyección de recursos dede el gobierno, menciona que el desafío como ciudadanos es exigir que se creen las protecciones y se emplee el paquete de medidas propuesto. Este consiste en una red de protección perimetral en torno al tronco y raíces del árbol, remover la plataforma que está encima del árbol. Esto protegerá todo el entorno inmediato, las raíces y el tronco. Afortunadamente, CONAF hasta el momento ha logrado regular el sobreturismo, cuyo exceso finalmente estaba matando al objeto que la gente venía a ver, por ende, ha sido una medida muy útil y a tiempo, “a pesar de la buena medida de CONAF, hay fuerzas que todavía quieren incentivar más el turismo por sobre de la capacidad de carga recomendada, que era de alrededor de 12 personas y ahora el límite máximo quedó fijado en 20, por ende, sería necesario poner un sistema de vigilancia permanente que permita identificar a la gente que transgrede las normas establecidas a través de las visitas guiadas”. El número de visitantes en una visita guiada es un compromiso entre la protección del Parque y la calidad de la experiencia de los visitantes, considerando también que en estos tiempos de pandemia el distanciamiento social es importante.

Guardianes del Alerce Milenario

El científico menciona que lleva consigo una historia familiar donde sus ancestros han cuidado este Alerce Milenario, ya que siempre han vivido en ese lugar, no obstante, ha sido una lucha difícil, “nos quieren sacar de nuestro territorio y lugar de asentamiento histórico por 3 generaciones, es una lucha que hemos estado dando contra un grupo de notarios y que sigue en marcha con mucho abuso de poder, el 27 de diciembre de 2022 nos trataron de desalojar, lo que afortunadamente no se concretó y nosotros como defensores ambientales vamos a dar la vida si es necesario, es un compromiso inquebrantable, porque los Alerces son nuestra vida, nuestra historia y son por quienes luchamos”.

Usar la memoria de los árboles para predecir el futuro

Barichivich actualmente trabaja en un proyecto científico de excelencia y gran envergadura en Paris, financiado por la Unión Europea, proyecto que lo obtiene solo el 10% de los mejores científicos del mundo. El objetivo de esta investigación es usar la memoria de los árboles para enseñarle a los modelos que predicen el clima cómo los árboles interaccionan en el sistema tierra. Es decir, leer aquella memoria y por ejemplo, traducir cómo absorben el CO2, como su fisiología responde a la escala de un siglo y estos resultados, utilizarlos posteriormente para predecir qué puede pasar en el siglo 21. Dentro de eso, Jonathan menciona que tiene especial interés en predecir con su modelo numérico cómo estos árboles longevos y sus pequeños refugios van a responder más adelante con un clima muy cambiado ya que por su naturaleza estos organismos son un ejemplo extremo de resistencia y adaptación.

Esperanza y proyecciones

En relación con el futuro, el científico destacó que estamos en un mar de incertidumbre en materias ambientales y sociales, “yo creo que van a haber muchas luchas y cada vez más radicales”, mencionó.

El paso del cambio es exponencial, a diferencia de hace dos décadas atrás, “veo que se va a volver un mundo más radical, por las injusticias y abusos que se van produciendo, aquí la sociedad y su sistema judicial no tienen la capacidad de cambio para reaccionar” en esto, explicó que las estructuras sociales carecen de velocidad para generar los cambios que se requieren con urgencia hoy en día, “la nueva Constitución era la respuesta adecuada al cambio que estamos viviendo, aunque para algunos era radical, hay que mencionar que a la velocidad que evoluciona el cambio era la respuesta adecuada, pero ya se perdió esa oportunidad”.

En ello, enfatizó en la tendencia de la sociedad en mantener lo actual y avanzar de a poco, sin embargo, no hay tiempo para aquello, y no hay forma de que podamos sostener el nivel de vida actual por mucho tiempo.

En nuestro territorio, que se caracteriza por su naturaleza y los alerces milenarios, uno de los desafíos que tenemos es la verdadera protección de los alerzales del sobreturismo, particularmente del Alerce Milenario Lañilawal e incluso de sus guardianes – nosotros, la familia Henríquez-Vivanco.

El otro desafío es la construcción o no construcción de la polémica ruta T-720 entre La Unión y Corral, que haría más vulnerable al Parque Nacional Alerce Costero y significaría una vez más el triunfo de los intereses políticos y económicos por sobre la naturaleza, incluso en este gobierno de Boric que se supone con una mirada más moderna y ambiental. Un desafío más es parar la destrucción de los alerzales y su hábitat de los loteos inmobiliarios en la zona de Puerto Montt y Llanquihue. Si se logra llegar a puerto con estas luchas contra las fuerzas antropocénicas disfrazadas de progreso o falsa conservación privada, será una buena medida de cómo se dará nuestro futuro en el territorio en las décadas de grandes cambios venideros.

“La ventana está casi cerrada pero ahora es un tiempo crítico para cambiar y defender la naturaleza, si nosotros caemos, otros tienen que venir detrás de nosotros y continuar la lucha porque no hay tiempo. Quiero hacer un llamado a la defensa ambiental en estos tiempos de cambio radical y a unirse a organizaciones como la Corporación Alerce y otras organizaciones civiles para fortalecer la protección de los alerces milenarios y de toda la naturaleza que nos va quedando” finalizó.

 

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