Dra. Daniela Mena.
“La utilización de esta herramienta nos permitió resolver si los sonidos que estábamos investigando efectivamente ocurrían en la lengua y cómo se presentaban en la onda sonora. Dado que el aymara y el español son lenguas en contacto y que esta última es la lengua hablada por la mayoría del país, pensábamos que los sonidos que solamente ocurren en aymara podrían haberse perdido o estar afectados por los sonidos del español”, explicó la experta. La investigación se enfocó en puntos esenciales como este, descubrir si los sonidos que solo ocurren en aymara, denominados fonemas críticos, seguían formando parte de la lengua, a pesar de toda la exposición de sus hablantes al español.
Respecto a los resultados, la doctora dijo que «fue posible percibir claramente los distintos sonidos», uno como la “j” de ‘jarro’ en español y de “puraja” ‘estómago’ en aymara y otro, muy similar, pero que ocurre más atrás en la cavidad oral, por ejemplo, en la palabra aymara “xaxtaña” que significa ‘feo’ el sonido que representa la “x” no forma parte del inventario de sonidos del español de Chile. El hecho de que estos sonidos en aymara sean tan similares, pero que cumplan una función de contraste en la lengua es lo que hace importante determinar su existencia en la lengua o no. Además de escuchar la diferencia, también fue posible visualizarla en la onda sonora, “se diferencian entre sí; está la fricativa velar, está la fricativa uvular y encontramos mediciones acústicas que permiten distinguirlas. No es solamente que los investigadores escuchemos que son diferentes, sino que hay mediciones que dicen que sí, que son efectivamente diferentes, que están presentes en la lengua y, además, existe el respaldo de análisis estadísticos”.
Entre las proyecciones que la experta de la Universidad de La Serena espera, se encuentran aquellas ligadas a la utilización de una metodología similar para el estudio de problemas fonético-fonológicos de otras lenguas originarias y, más importante todavía, de lo que este tipo de trabajos podría aportar a otros estudios del aymara. “Conociendo bien los sonidos, sabiendo cómo se producen, cuáles son sus diferencias, se puede contribuir a los planes de revitalización de la lengua y también a su enseñanza y difusión, no solamente en el sector académico, sino que también en la comunidad”.