La Fosa de Atacama actuaría como un laboratorio para estudiar los terremotos y tsunamis

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“X-Ray, X-Ray… Nunca más en la vida olvidaré esas palabras”, bromeaba hace unos días el director del Instituto Milenio de Oceanografía y académico de la Universidad de Concepción, Dr. Osvaldo Ulloa Quijada, ante un grupo de estudiantes y académicos de la Facultad Ciencias del Mar y Recursos Biológicos de la Universidad de Antofagasta.

Prensa Universidad de Antofagasta- Y claro que no las olvidará, pues esa era la clave que debía pronunciar si el estadounidense Victor Vescovo, piloto de la nave que lo llevó a lo más profundo de la Fosa de Atacama, se desmayaba o quedaba incapacitado durante el largo descenso al abismo marino, una posibilidad remota por la experiencia de éste, pero que había que tomar en cuenta. ¿Ahora, por qué x-ray (rayos x, en español)? “Bueno, la señal acústica es débil, por lo que debía ser una clave corta, fácil de entender y que no se confundiera con otro mensaje”, explicó el mismo Ulloa.

En enero Osvaldo Ulloa se convirtió en el primer chileno en llegar al punto más profundo de la Fosa de Atacama, a más de 8 mil metros de profundidad, frente a las costas de Antofagasta, en la expedición Atacama Hadal. Toda una hazaña para la ciencia, que incluso fue comparada con la llegada del hombre a la Luna.

“Travesía al inframundo” se llamó la charla que el investigador dictó invitado por la Universidad de Antofagasta y en la cual contó detalles de su histórica aventura.

¿Pensó alguna vez que iba a tener la oportunidad de descender a 8 mil metros de profundidad?

No, no tenía ninguna ilusión, considera que son más las personas que han ido al espacio que las que han bajado a las grandes fosas marinas. Entonces, no fue algo que busqué, ni que esperaba, pero sí que quería hacer.

¿Cómo cambia su mirada de la biología marina con esta experiencia?

Lo que hace esto es reforzar mi convicción de que tenemos ecosistemas que necesitamos explorar y descubrir. Todavía tenemos un mundo que no conocemos y donde existen cosas que no somos capaces ni de imaginar, por eso es tan importante hacer exploración. La exploración es otra manera de acercarse a entender cómo funciona la naturaleza. Es la etapa primera, la etapa de llegar y mirar, y en base a eso aparecen las preguntas científicas que luego vamos a tratar de contestar. Y lo otro que uno aprende es que tenemos un ecosistema de una biodiversidad increíble y que no imaginaba. Había algunos indicios, pero sólo cuando uno lo ve, dimensiona lo rico que es el ecosistema profundo, en particular el de la Fosa de Atacama.

¿Cómo explica esa gran diversidad?

Esa es la gran pregunta que tenemos. Sabemos que las aguas superficiales son muy ricas, lo que nos diferencia de otras fosas. También tenemos mucha actividad sísmica que puede estar aportando material biológico, pero no lo sabemos, es una pregunta abierta, por eso justamente una de las cosas que vamos a hacer ahora es un gran experimento a través del cual vamos a colectar material para ver cuánto está llegando, qué naturaleza tiene, etc.

¿Qué expectativas tenía usted antes de la inmersión?

Que íbamos a encontrar organismos, pero nunca imaginé la abundancia. Y otra cosa que en lo personal me sorprendió fue encontrar comunidades microbianas viviendo en las paredes de las rocas a 8 mil metros de profundidad, lo que nos plantea la duda de cómo viven. La otra fauna come lo que viene de arriba, pero con los microrganismos es distinto, y por lo tanto tenemos que ver de dónde sacan la energía, lo más probable es que sean compuestos inorgánicos, compuestos del azufre o metano, no lo sabemos.

TERREMOTOS

La Fosa de Atacama es una extensa trinchera marina originada debido al hundimiento de la Placa de Nazca bajo la Placa Sudamericana, proceso que en nuestro país origina constante actividad sísmica. Por eso descubrir los fenómenos que se producen a esa profundidad es considerado fundamental para avanzar en el conocimiento de terremotos y tsunamis, y, eventualmente, lograr su predicción.

La Universidad de Antofagasta, junto a la Universidad de Concepción, la Universidad Austral y la Católica de Valparaíso trabajan en esta línea a través del proyecto IDOOS (Sistema integrado de observación del océano profundo para la investigación en geociencias, por su sigla en inglés) que tiene una faceta referida a los riesgos geológicos o geodésicos, particularmente los sismos, para la cual se instalarán sensores en el fondo marino.

La reciente expedición a la Fosa de Atacama, además de abrir el conocimiento a las nuevas formas de vida que existen en el abismo, fue también un primer paso para IDOOS, lo que también fue destacado por el Dr. Osvaldo Ulloa.

 

¿Puede ser la Fosa de Atacama ser un laboratorio para comprender mejor los terremotos y eventualmente predecirlos?

Indudablemente, lo que pasa es que desconocemos muchos de los mecanismos y procesos que están ocurriendo en el suelo marino, y justamente eso lleva a que no podamos hacer predicciones. Nosotros creemos que estudiando más los mecanismos y descubriendo esos procesos, vamos a poder llegar a predicciones.

¿Cuándo instalarán esos sensores?

Los sensores geodésicos se están construyendo en Inglaterra. La idea es instalarlos en febrero del próximo año, aprovechando que viene barco científico alemán Sonne, porque los alemanes también van a instalar sensores. Estos aparatos los vamos a poner en una transecta al sur de Antofagasta, a distintas profundidades, a ambos lados de la fosa, para medir la deformación que se está produciendo. La otra parte de la instrumentación, que son las líneas oceanográficas, esperamos ponerlas en el segundo semestre con el apoyo del buque científico Cabo de Hornos.

Pero eso no es todo, la comunidad estadounidense también se viene a Chile a estudiar estos mecanismos, o sea, tenemos un laboratorio, quizás el laboratorio más importante del mundo para estudiar los terremotos y tsunamis originados por subducción, que además nos afectan a nosotros como país.

¿La predicción de terremotos es posible?

Tenemos que seguir estudiando, imagínese que antes no podíamos predecir el tiempo, pero ahora hacemos porque entendemos cómo funciona la atmósfera y tenemos sensores en distintas partes del mundo que nos permiten alimentar los modelos. Lo mismo pasa acá. Hoy existe un desconocimiento científico que, si logramos superarlo, si somos capaces de detectar precursores o fenómenos que están pasando, podemos llegar a predecir. E incluso si no tuviéramos predicciones, esto nos ayudaría a contar con sistemas de alerta temprana. Que los tiene Japón, Nueva Zelanda, pero Chile no los tiene, con sensores en suelo submarino. Confiamos que en algunos años más, todo lo que aprendamos nos sirva.

¿Volvería a bajar a la fosa?

De todas maneras, sin duda. Es una experiencia maravillosa, pero ahora iría a hacer experimentos y otras cosas, observaciones, que no pudimos. No sé si tendré esta oportunidad de nuevo en la vida, pero sí, bajaría de nuevo, mañana mismo.