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Isabelina: la nueva variedad de mandarina chilena sin semillas

Tiempo de lectura: 20 minutos
Alejandra Parra
Periodista y Comunicadora Social egresada de la Universidad Austral de Chile el 2013.Diplomada de Marketing Digital de la Pontificia Universidad Católica el 2020. Con 10 años de experiencia en el área comunicacional, enfocada en el plan estratégico.

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Se trata de un nuevo tipo de clementina que surgió tras 15 años de investigación por parte de la académica de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, Johanna Mártiz. Este cítrico supera en calidad y estándares de sustentabilidad a las variedades existentes en el mercado, al asegurar su producción sin necesidad de usar mallas antipolinizantes.

Comunicaciones PUC.- Los cítricos dulces se han convertido en un commodity muy demandado a nivel mundial, debido a la importancia que tienen al incorporar vitamina C a la dieta alimenticia. La naranja es el tercer frutal más producido en el mundo, mientras que la mandarina es el quinto. En vista de estas perspectivas de mercado, hace 15 años comenzó en Chile el Programa de Mejoramiento Genético de Cítricos, liderado por la investigadora de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, Johanna Mártiz, el que en su tramo final se enmarca en el proyecto “Obtención y desarrollo de nuevas variedades de mandarinas y limones sin semillas -low seed y seedless- para mejorar la competitividad de la industria citrícola chilena”, apoyado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) del Ministerio de Agricultura, la exportadora Agricom y Viveros Deliplant.

“Cuando se inició el programa de mejoramiento, la naranja sobrepasaba por lejos en producción a las mandarinas, pero debido a que las mandarinas son más fáciles de pelar, tienen un tamaño más atractivo y manejable, sobre todo para niños, y además muy buenas características organolépticas, empezaron cada vez a ser más demandadas. Pero como el alto nivel de competitividad a nivel internacional exige cada vez estándares más altos de calidad, producción y sustentabilidad, dentro de las características de calidad se comenzó a exigir que no tuvieran semillas”, explica Mártiz.

La experta en citricultura y mejoramientos de cítricos es la investigadora que dio origen a Isabelina, una nueva variedad de mandarina más sustentable, sin semillas y más fácil de pelar. Mártiz comenta que el proceso de mejoramiento de un cítrico no es sencillo y que para llegar a esta clementina se necesitaron 15 años de trabajo e irradiación. “El programa empezó en 2007 con 10 mil plantas y después de 5 años llegamos a tener 400 plantas que ya comenzaban a parecer una nueva variedad”.

“Lo primero fue elegir que material vegetal íbamos a mejorar, esa decisión se tomó en conjunto con las empresas que participaron de la primera parte del programa. Posteriormente, se realizó la irradiación, se hicieron las plantas y establecimos el bloque de evaluación. Para seleccionar tuvimos que cortar toda la fruta de cada árbol por 3 años, para ver si tenía o no semillas”, dice la investigadora.

Quince años de desarrollo le tomó al equipo de investigadores UC, liderados por Johanna Mártiz, lograr una mandarina con las características de Isabelina. Fotografía: Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

Sustentable y low seed

Mártiz recuerda que, durante el proceso del primer año, si tenía semillas se eliminaba. Si no tenía semillas el primer año, el segundo año tenía que asegurarme que tampoco tenía semillas. Y después lo mismo el tercer año. “Debíamos asegurarnos de que su característica seedless o low seed, no era producto del azar ni por falta de polinización, sino debido a una característica propia de la planta”, detalla.

“El programa empezó en 2007 con 10 mil plantas y después de 5 años llegamos a tener 400 plantas que ya comenzaban a parecer una nueva variedad”- Johanna Mártiz, investigadora de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC.

Para el equipo de investigación esto significó un trabajo arduo: “durante años fuimos alrededor de diez personas trabajando todos los días, desde que comienza la cosecha a mediados de mayo, hasta que termina en septiembre. Teníamos que revisar todos los frutos e ir descartado y registrando”.

La investigadora comenta que la gran cantidad de recursos que es necesario invertir en el mejoramiento de frutales es uno de los principales obstáculos que los equipos de investigación tienen que salvar. “Nosotros partimos con un proyecto Fondef que nos apoyó durante cinco años, pero cuando terminó, sostuvimos la investigación por cinco años sin financiamiento estatal, hasta que nos adjudicamos el fondo de FIA que nos permitió terminar con la inscripción de la Isabelina”.

Más características

Isabelina es una clementina tempranera -que se cosecha a partir de abril dependiendo de la zona- y que, a todo evento, tiene una probabilidad de semillas extremadamente baja, es decir, seedless. Bajo polinización forzada presenta un máximo de 0,5 semillas promedio por fruto, mientras que su “mamá” llega a 5 semillas promedio por fruto, con un máximo de 30 en las mismas condiciones. Además, es easypeeler o fácil de pelar.

“Las condiciones forzadas se refieren a polinizar manualmente las flores y tener el campo de prueba variedades que contaminan con polen. Es decir, podemos asegurar que ante todo evento, cada mandarina tendrá un máximo de 0.5 semillas, lo que es altamente competitivo y también un gran éxito para nuestro programa de mejoramiento”, comenta la investigadora.

Por su naturaleza sustentable no es necesario usar mallas para protegerlas de otros cítricos cercanos para evitar la polinización cruzada: “una clementina común requiere estar distanciada al menos 5 km de otro cítrico para no ser polinizada” explica la experta. “Por ejemplo, si mi vecino tiene una plantación de limones y yo tengo clementinas, mis clementinas se van a cruzar y aparecerán con semillas. Con Isabelina no tendremos semillas a pesar de las plantaciones vecinas y no se utilizarán mallas”.

Your caption text here Isabelina también es sustentable porque no requiere de mallas para evitar la polinización cruzada con otros cítricos. Fotografía: Fundación para la Innovación Agraria (FIA).

Propagación y perspectivas comerciales

Isabelina fue presentada el pasado 12 de mayo en el auditorio de la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC, con la presencia de autoridades del Ministerio de Agricultura (Minagri), la facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal y la Vicerrectoría de Investigación UC.

“FIA en su rol de promover productos y procesos de innovación para el sector silvoagropecuario y/o la cadena agroalimentaria nacional, ha contribuido a mejorar la competitividad citrícola chilena a través de la obtención de nuevas variedades de mandarinas y limones sin semillas, en el contexto que actualmente en los cítricos, existe dificultad por contaminación de polen. Por otra parte, las variedades seedless que se producen en el país son de origen extranjero, lo que también condiciona el uso y producción comercial”, comenta la ejecutiva de Innovación de la Fundación para la Innovación Agraria, Bárbara Reyes.

“Cada mandarina tendrá un máximo de 0.5 semillas, lo que es altamente competitivo y también un gran éxito para nuestro programa de mejoramiento”- Johanna Mártiz, experta que lidera este proyecto.

Por su parte, la directora de la Dirección de Transferencia y Desarrollo UC, Eugenia Olivares, destaca que “la Universidad Católica ha hecho una apuesta decidida por el fomento de la innovación, y la transferencia tecnológica en la última década. El lanzamiento de esta nueva variedad de clementina es un ejemplo de que la investigación aplicada que se realiza en el UC está fuertemente conectada con las demandas de la sociedad y el mercado”.

Aprovechando el buen momento de las mandarinas, se proyecta un gran éxito de esta variedad en Chile y el mundo. “La idea es poder comercializarla lo antes posible en Chile, para ello ya estamos trabajando en el desarrollo técnico y la propagación y además queremos internacionalizarla a países productores de clementinas, como España o Sudáfrica, explica Mártiz.

“Pronto tendremos una mandarina tardía y un limonero tipo sin semillas. Además, tenemos una variedad de limonero Fino 49 que es un limón muy bonito, pero tiene un gran problema: unas espinas tremendas. ¿Qué pasa con ese tipo de variedad? Los productores dejan de cultivarlo porque cosechar ese limón es una tortura, además es muy caro. Y con el Programa logramos desarrollarlo sin espinas. Es un limón precioso, que le gusta mucho al mercado oriental”, adelanta sobre los próximos pasos del programa de mejoramiento de cítricos, que, gracias a este tipo de innovaciones, se acercan a competir con los paltos y las cerezas como los frutales más rentables del país.

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