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Investigadores UBB obtienen dos nuevas concesiones de patentes ante INAPI

Tiempo de lectura: 20 minutos
Valentina luza

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Los seleccionados corresponden a los académicos Juan Reyes y Ricardo Villalobos y sus respectivos equipos. Ambos investigadores del Departamento de Ingeniería en Alimentos, de la Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos de la Universidad del Bío-Bío.

El Primer equipo de investigadores UBB corresponde a: investigador Juan Esteban Reyes, Dra. Gipsy Tabilo y Dr. Mario Pérez, con la solicitud de patente 201903245 presentada en 2019 denominada Proceso para producir productos cárnicos reducidos en sodio que comprende: control de calidad de materias primas, acondicionamiento, inyección de solución para marinado, masaje, embutido de las piezas en tripas artificiales, cocción, enfriamiento, deshilachado, envasado, aplicación de altas presiones hidrostáticas, embalaje y almacenamiento, se encuentra concedida con el N° de registro 64.909 en INAPI.

Y el segundo seleccionado, el investigador Dr. Ricardo Villalobos, con la solicitud de patente 1768-19 presentada en 2019, denominada Formulación de nanoemulsión comestible para reducir la partidura en frutas y verduras, particularmente cerezas, que comprende al menos carboximetilcelulosa, ceras cuticulares de cáscara de tomate, un tensoactivo no iónico, un coadyuvante adherente, glicerol, cloruro de calcio y agua; y proceso de elaboracion de la nanoemulsion comestible, concedida con el N° de registro 65.967 en INAPI.

La Dra. Angélica Caro, vicerrectora de Investigación y Postgrado, felicitó a ambos equipos por esta adjudicación destacando este importante logro tanto para los académicos/as involucrados como para la Universidad.

De igual manera lo hizo el Dr. José Leiva, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos. “Junto con saludar, agradezco esta gran noticia; aprovecho de felicitar y reconocer al profesor Juan Esteban Reyes, Dra. Gipsy Tabilo, y Dr. Mario Pérez, junto al Dr. Ricardo Villalobos por este logro, que refleja el trabajo innovador y metódico que vienen realizando en sus respectivas líneas de investigación”.

Por su parte, el académico e investigador Juan Esteban Reyes, del Departamento de Ingeniería en Alimentos, destacó este logro. “Es muy importante, ya que la concesión de la patente es un reconocimiento al esfuerzo de nuestro Grupo de Investigación. No es la primera patente que se nos ha concedido, lo que demuestra el componente creativo e innovador de nuestras investigaciones, siempre enfocadas a ofrecer soluciones a necesidades específicas de la industria alimentaria y/o los consumidores”.

El investigador Reyes subraya la relevancia de lo alcanzado y que potencia el trabajo de investigación llevado a cabo. “La autoría de la invención de esta investigación ha quedado protegida, confiriéndole así la exclusividad a la institución e investigadores para producir, licenciar o vender la invención a las empresas que deseen hacer uso de ésta”, comenta.

Además, el profesor Reyes considera que todos/as los investigadores/as debieran patentar sus creaciones o inventos, porque es la forma de proteger y valorar su quehacer investigativo. “Las patentes, además son un indicador positivo de la actividad investigativa que se desarrolla en las universidades, por lo cual contribuye al prestigio y la excelencia de la institución, alumnos, docentes e investigadores”, asevera.

La concesión de la patente -resalta el Dr. Ricardo Villalobos-, representa un hito sumamente importante, ya que significa un reconocimiento del nivel inventivo, novedad y aplicación industrial de la investigación que ha realizado su grupo de investigación.

El Dr. Villalobos, indica que una de las líneas de investigación que realizó desde sus estudios doctorales en España y posteriormente en Estados Unidos, durante un postdoctorado, ha sido el desarrollo de recubrimientos y películas comestibles para la conservación de alimentos. En esta área buscó reducir el impacto mediombiental causado por el uso de materiales de envases para alimentos no biodegradables, mediante el uso de biopolímeros provenientes de fuentes naturales, renovables y con propiedades biodegradables o compostables. Así fue como llegó a identificar el problema de partidura en las cerezas y su importante impacto económico, especialmente en los pequeños y medianos productores.

Contar con esta patente -replica el Dr. Villalobos- supone un reconocimiento a la calidad de la investigación y a la rigurosidad científica que desarrolla su grupo de investigación. “También es un incentivo para continuar con nuestras líneas de investigación, ya que con este logro se demuestra que tenemos capacidad para realizar investigación aplicada que puede impactar positivamente a nuestro sistema productivo y contribuir al desarrollo del país”.

Desde la Oficina de Transferencia y Licenciamiento, OTL-UBB instancia que genera desde nuestra universidad la gestión y tramitación ante INAPI, indican el proceso que se ha vivido para alcanzar esta concesión de patente.

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