Investigadora Camila Bañales trabaja ciencia participativa con seis comunidades pewenches en la región del Biobío

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Un año y medio de datos del río Queuco, monitoreo constante, levantamiento de derechos de agua de la cuenca completa y talleres de educación ambiental, son algunos de los alcances de la investigación pensada en responder necesidades de las propias comunidades rurales del país.

Lorenzo Palma, Ciencia en Chile.– “Mi abuelo me decía sigue el agua”, recuerda Camila Bañales, quien es Ingeniera Agrónoma, especializada en Gestión Ambiental de la Pontificia Universidad Católica de Chile y, actualmente, estudiante del Doctorado en Ciencias Ambientales con mención en Sistemas Acuáticos Continentales de la Universidad de Concepción.

A comienzos de julio Camila Bañales, regresó a Concepción con el corazón lleno de alegrías y experiencias, también con información valiosa de una experiencia de ciencia participativa con seis comunidades Pewenche, entre ellas Callaqui, Pitril, Cauñicú, Malla Malla, Trapa Trapa y Butalelbún, con las que compartió seis meses en Alto Biobío.

Camila forma parte de la Red de Justicia Climática articulada por la Universidad de York, Canadá, institución que otorga reconocimiento a través de becas para impulsar a investigadoras/es emergentes en América Latina y África. Esta beca está destinada al desarrollo de su investigación doctoral, donde estudia a los ríos como socioecosistemas.

La investigadora llegó a trabajar en la zona del Alto Biobío, invitada por integrantes de las comunidades y en respuesta a la falta de antecedentes científicos disponibles del río Queuco. Este río es uno de los principales que se ha considerado para la extracción de agua en el proyecto de carretera hídrica, de la corporación Reguemos Chile. En el contexto de esta amenaza, para las comunidades, es de vital importancia contar con mayor información sobre su funcionamiento y límites socioecológicos.

La ingeniera agrónoma cuenta que ha sido muy motivante ejecutar el trabajo de campo, ya que la necesidad de información surge de las propias comunidades. Incluso, explica, que por la pandemia se vio restringida de viajar durante el 2020 pero con el uso de una aplicación de ciencia ciudadana, logró que las propias personas locales se capacitaran en el monitoreo del río y la toma de datos hidrológicos. Ya llevan un año y medio de información en el caso del río Queuco.

Las personas que han participado son principalmente mujeres. “Ellas se motivaron como monitores del río Queuco. Han estado por más de un año y medio recopilando datos de manera diaria. Nunca se ha detenido el levantamiento de información” dice Bañales. Las comunidades cuentan ahora con el conocimiento detallado de todos los derechos de agua de la cuenca y con mapas que han trabajado en talleres de cartografía participativa y que estarán disponibles para ellas.

El proyecto de investigación de Camila Bañales se titula: “Resiliencia de los ríos como socio-ecosistemas en territorio indígena del Sur de Chile: El Río Queuco como caso de estudio”; la profesora patrocinante del trabajo es la Dra. Evelyn Habit, en el marco del Fondecyt (1190647), donde se han propuesto estudiar los efectos de múltiples actividades antrópicas en cuencas Andinas del Centro Sur de Chile. La co-patrocinante del trabajo de título es la Dra. Amaya Alvez Marin, especialista en gobernanza del agua, servicios ecosistémicos y sustentabilidad.

La candidata a doctora en Ciencias Ambientales, está interesada en investigar los ríos y sus cuencas como sistemas socio-ecológicos. Ella es clara en decir que históricamente el conocimiento de los pueblos originarios ha sido ignorado, incluso menospreciado y socavado. “Desde el ámbito de la investigación, tenemos la responsabilidad de cuestionarnos la forma tradicional de conducir investigaciones con pueblos indígenas y la posibilidad de co-construir nuevo conocimiento con metodologías pertinentes”, comentó.

“El poder vincular a las personas en la esfera de levantamiento de conocimiento y, valorar todo el conocimiento que los habitantes de las localidades rurales tienen, es importante reconceptualizarlo”, dijo la futura Doctora en Ciencias Ambientales.

Se espera que la investigadora de la Universidad de Concepción, termine su trabajo a finales del 2022, y cuando lo haga, ya ha considerado la “vuelta de mano”, entregando toda la información, mapas, información procesada de los monitoreos del río y presentando en el mismo lugar para resolver dudas. “Todo dependerá de lo que en conjunto definamos” concluyó Camila Bañales.