Investigación revela que expresiones como “mira”, “oye” y “a ver” no son simples muletillas

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Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Desde el 2024 es docente encargado de la Mención de Periodismo Científico y Ambiental en la UACh. desde el 2024. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país. Actualmente cursa el Doctorado en Comunicación UACh - UFRO Becado por ANID.

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El proyecto Fondecyt Postdoctorado, desarrollado por Marco Contreras Castro en la Pontificia Universidad Católica de Chile, analizó durante tres años los marcadores conversacionales del español de Chile. Sus resultados muestran que estas expresiones cumplen un rol clave en la forma en que organizamos la conversación, negociamos significados y construimos relaciones de cercanía, distancia o autoridad.

Expresiones cotidianas como “mira”, “oye”, “a ver”, “¿cierto?”, “¿no es cierto?” o “¿viste?” suelen ser entendidas como muletillas o palabras de relleno. Sin embargo, esta investigación desarrollada en la Pontificia Universidad Católica de Chile demuestra que estos recursos cumplen funciones mucho más relevantes en la comunicación diaria.

Así lo explica el investigador Dr. Marco Contreras Castro, responsable del proyecto Fondecyt Postdoctorado N° 3230233, quien sostiene que estas expresiones no deben ser vistas como adornos del habla, sino como recursos que permiten comprender cómo las personas interactúan y construyen sentido en una conversación.

“Los marcadores conversacionales son mucho más que simples muletillas. Son herramientas que usamos para organizar la conversación, negociar significados y mostrar la relación que establecemos con los demás”, señala el investigador.

El estudio tuvo como objetivo analizar el funcionamiento de los marcadores conversacionales en el español de Chile desde la lingüística sistémico-funcional, una perspectiva que entiende el lenguaje como una herramienta social. Desde este enfoque, hablar no implica solo unir palabras correctamente, sino también informar, preguntar, confirmar, solicitar, convencer o establecer cercanía con otra persona.

De acuerdo con Contreras, uno de los principales hallazgos fue que marcadores como “mira”, “oye” y “a ver” ayudan a ordenar la conversación y a definir la posición de los hablantes dentro del intercambio. Por ejemplo, cuando una persona dice “mira” antes de entregar una explicación, no solo introduce información: también se posiciona como alguien que tiene algo relevante que comunicar.

“Cuando alguien dice ‘mira’, ‘oye’ o ‘a ver’, no solo está llenando un espacio en la conversación. Está orientando al interlocutor, preparando una respuesta o regulando el intercambio comunicativo”, explica.

La investigación también mostró que estas expresiones participan en el posicionamiento intersubjetivo de los interlocutores. Es decir, permiten observar quién entrega información, quién la recibe, quién busca confirmación y qué tipo de relación se construye entre quienes conversan.

Otro resultado importante fue el análisis de coletillas interrogativas como “¿cierto?” y “¿no es cierto?”. Según el estudio, estas expresiones pueden operar como recursos de contacto interpersonal, cuando buscan mantener la atención o acuerdo del interlocutor, o como elementos de cohesión textual, cuando ayudan a conectar ideas dentro del discurso.

“Una expresión como ‘¿cierto?’ puede parecer menor, pero cumple funciones importantes: puede acercar al interlocutor, buscar acuerdo o reforzar la continuidad de lo que se está diciendo”, plantea Contreras.

El proyecto también identificó diferencias en los grados de cercanía o distancia que expresan algunos marcadores. Formas como “mira” y “oye” suelen asociarse a relaciones más cercanas, mientras que “mire” y “oiga” pueden marcar mayor distancia, formalidad o autoridad en la interacción.

En ese sentido, el investigador destaca que una pequeña variación lingüística puede modificar el tono completo de una conversación. 

¿Cómo fue el proceso metodólogico? Breve y en simple.

“No es lo mismo decir ‘mira’ que ‘mire’, ni ‘oye’ que ‘oiga’. Esas diferencias muestran cómo el lenguaje también expresa cercanía, distancia, respeto o autoridad”, afirma.

Además, los resultados evidencian que estos recursos no solo aparecen en conversaciones informales, sino también en discursos políticos y mediáticos. En esos contextos, los marcadores pueden introducir otras voces, reforzar posiciones, orientar la interpretación del público y regular el diálogo.

Durante sus tres años de ejecución, el proyecto generó presentaciones en congresos nacionales e internacionales, publicaciones científicas y capítulos de libros. También incluyó actividades académicas, docencia de apoyo, participación en formación doctoral y colaboración como evaluador en revistas científicas indexadas.

Para Contreras, los hallazgos permiten valorar expresiones que suelen pasar inadvertidas, pero que cumplen un papel fundamental en la comunicación cotidiana.

“Estudiar estos marcadores nos permite entender mejor cómo funciona la interacción diaria. Son expresiones pequeñas, pero revelan mucho sobre cómo nos relacionamos, cómo negociamos significados y cómo construimos vínculos sociales al hablar”, concluye.

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