Investigación Fondecyt liderada por el Dr. Adriano Costa de Camargo, egresado de la carrera de Ciencia de los Alimentos de la Universidade de Sāo Paulo y académico de la Universidad de Chile, identificó compuestos bioactivos en residuos de murtilla y calafate, abriendo nuevas oportunidades para la industria alimentaria, la economía circular y la salud humana.
Convertir residuos agroindustriales en ingredientes con valor funcional es uno de los aportes que está impulsando el Dr. Adriano Costa de Camargo, académico de la Universidad de Chile, en el marco del proyecto Fondecyt 1220470, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). De la misma casa de estudios, también tuvieron participación activa como miembros del proyecto y en la formación de estudiantes de magíster y doctorado, los profesores Omar Porras y Raquel Bridi. La investigación caracterizó el perfil fenólico de subproductos de frutas nativas como murtilla, calafate y maqui, evaluó su bioaccesibilidad y analizó su potencial biológico y tecnológico para su valorización en sistemas alimentarios y nutracéuticos.
El investigador sostiene que el principal valor de este estudio para la ciudadanía es que contribuye a respaldar científicamente conocimientos que por largo tiempo han estado presentes en los saberes ancestrales. Según explica, su interés por estudiar frutos nativos como la murtilla surgió tras una visita al sur de Chile en 2019, cuando se preguntó por qué productos con tanto potencial seguían siendo poco visibles en otros espacios del país. A partir de esa inquietud, orientó su investigación a generar conocimiento con impacto social y potencial aporte a la salud humana. “Los pueblos originarios ya sabían, a partir de la experiencia, que estos frutos tienen propiedades beneficiosas. Lo que hacemos hoy es aportar herramientas científicas para comprender mejor ese valor”, afirma el Dr. Costa de Camargo.
“Durante mucho tiempo, estos subproductos fueron vistos principalmente como desechos, pero nuestros resultados muestran que en realidad contienen compuestos de alto valor que pueden ser aprovechados tanto desde el punto de vista nutricional como tecnológico”, explica el Dr. Costa de Camargo.
El estudio se enfocó en estas matrices vegetales por su riqueza en compuestos fenólicos, conocidos por su capacidad antioxidante y por su potencial contribución a la prevención del daño celular. Uno de los hallazgos más relevantes fue que los fenoles insolubles constituyen la fracción mayoritaria en estos subproductos, lo que cambia la forma en que habitualmente se analiza su valor funcional.
“Uno de los principales hallazgos fue constatar que los fenoles insolubles representan la mayor parte de estos compuestos en los subproductos estudiados. Eso significa que una fracción importante de su potencial biológico había sido históricamente subestimada”, señala el investigador.
El investigador señala que, al ser la fracción mayoritaria, los fenoles insolubles representan un componente especialmente relevante de estos subproductos. A diferencia de otros compuestos que generalmente se absorben antes, o actúan a nivel oral, gástrico y sistémico, estos permanecen asociados a la fibra dietaria y llegan al colon, donde podrían aportar beneficios para la salud intestinal. En ese contexto, el académico plantea que residuos de frutos nativos que suelen ser descartados podrían reutilizarse como ingredientes con valor funcional. “Cuando esa pomasa se transforma en harina y se incorpora a la alimentación, por ejemplo en un yogur, puede convertirse en un aporte para la salud intestinal”, explica el Dr. Costa de Camargo.
Junto con ello, el equipo logró identificar y cuantificar distintos ácidos fenólicos y flavonoides, aportando nuevos antecedentes sobre su comportamiento y sus posibles efectos en sistemas alimentarios y biológicos. Para el académico, este conocimiento permite abrir nuevas posibilidades en el diseño de ingredientes naturales con valor agregado.
“Pudimos avanzar en una caracterización mucho más precisa de estos compuestos, lo que nos permite entender mejor cómo podrían comportarse en alimentos o incluso en aplicaciones nutracéuticas”, indica.
Tecnología
En el plano tecnológico, la investigación mostró que el uso combinado de ultrasonido y enzimas permite liberar de forma eficiente compuestos fenólicos atrapados en la matriz vegetal, facilitando su extracción y aumentando su biodisponibilidad. Según explica el Dr. Adriano Costa de Camargo, este hallazgo permite avanzar no solo en la identificación de estos compuestos, sino también en estrategias sostenibles para su aprovechamiento. “Vimos que la combinación de ultrasonido y enzimas tiene un potencial muy interesante”, señala.
Los ensayos de digestión in vitro y los estudios en células intestinales complementaron estos resultados al mostrar que dichos compuestos podrían ejercer efectos biológicos relevantes, especialmente en protección celular y salud gastrointestinal. “No solo están presentes en los subproductos, sino que además podrían cumplir funciones importantes desde el punto de vista biológico”, afirma el académico.
Proyección para el sector productivo
Más allá del laboratorio, el proyecto abre oportunidades concretas para el sector productivo. La valorización de subproductos agroindustriales permite avanzar hacia modelos de economía circular, reducir residuos y generar nuevos productos con mayor valor comercial. En un país agroexportador como Chile, esta línea de investigación puede contribuir a diversificar la matriz productiva y fortalecer el desarrollo de alimentos e ingredientes innovadores a partir de recursos ya disponibles.
“Chile genera una gran cantidad de subproductos agroindustriales, y muchas veces allí existe un valor que no estamos aprovechando. Este tipo de investigación busca precisamente transformar ese residuo en una oportunidad”, plantea el académico.
En esa línea, el estudio incluyó actividades de transferencia tecnológica y vinculación con el sector productivo, particularmente a través de un trabajo colaborativo con una empresa familiar que comercializa harinas de maqui y calafate, entre otros productos de la Patagonia. La caracterización química desarrollada se convirtió en una base científica para fortalecer su portafolio de productos y proyectar un posicionamiento diferenciado en mercados internacionales.
“Nos interesa que el conocimiento no quede solo en publicaciones científicas. También buscamos que pueda traducirse en herramientas concretas para empresas y emprendimientos que trabajan con frutas nativas y que apuestan por modelos más sostenibles”, concluye el Dr. Adriano Costa de Camargo.