Proyecto Fondecyt liderado por la Dra. Bárbara Fuentes Siegmund, académica de la Universidad Católica del Norte, estudia cómo estas aves marinas podrían estar transportando nutrientes esenciales desde el mar hacia uno de los ambientes más áridos del planeta.

En uno de los lugares más secos del mundo, donde casi no existen plantas y la vida parece avanzar al límite, un ave marina podría estar cumpliendo un papel inesperado: trasladar nutrientes desde el océano Pacífico hasta el corazón del desierto de Atacama.
Ese es el fenómeno que estudia el proyecto Fondecyt Regular 1240417, titulado “Aves marinas nidificantes en el desierto hiperárido de Atacama: principales impulsores de ‘hot spots’ terrestres y transferidores de nutrientes desde el mar”, liderado por la Dra. Bárbara Fuentes Siegmund, académica del Departamento de Ingeniería Química y Medio Ambiente de la Universidad Católica del Norte. La investigación tiene una duración de cuatro años y comenzó en 2024.
El estudio busca comprender cómo la gaviota garuma (Leucophaeus modestus) podría contribuir a la formación de pequeños “puntos calientes” de vida en suelos hiperáridos mediante el aporte de guano, restos orgánicos, carbono, nitrógeno, fósforo y microorganismos asociados.
La particularidad de esta especie es que, aunque se alimenta en el océano, nidifica tierra adentro, en sectores del desierto. Ese comportamiento la convierte en un caso clave para estudiar la transferencia de nutrientes desde un ecosistema marino hacia un ambiente terrestre extremo.
“Ese comportamiento la convierte en una especie clave para estudiar la transferencia de nutrientes desde el mar hacia ambientes terrestres extremos”, explicó la Dra. Bárbara Fuentes.
El proyecto cuenta con la colaboración de investigadores nacionales e internacionales provenientes de la Universidad Católica del Norte (UCN), la Universidad de Antofagasta (UA), el Forschungszentrum Jülich, la University of Bonn (Alemania) y la University of Glasgow (Escocia) consolidando una red de trabajo interdisciplinaria de alto nivel.
Hasta la fecha, esta iniciativa ha contribuido de manera significativa a la formación de capital humano, dando origen a cinco tesis de pregrado desarrolladas por estudiantes de Ingeniería Civil Ambiental.
Un desierto casi sin plantas, pero no sin vida
El desierto de Atacama es considerado uno de los ambientes más extremos del planeta. La escasez de agua limita profundamente la actividad biológica y ralentiza los ciclos naturales de nutrientes esenciales. En la mayoría de los ecosistemas, las plantas cumplen un rol central en el ingreso de carbono, nitrógeno y fósforo al suelo. Sin embargo, en esta zona del Atacama, la casi total ausencia de vegetación permite observar con mayor claridad el aporte de otras fuentes biológicas.
En ese contexto, el proyecto plantea que la gaviota garuma podría funcionar como una verdadera “cinta transportadora biológica”, movilizando materia orgánica, nutrientes y microorganismos desde el océano hacia los suelos desnudos del desierto. Esta dinámica podría favorecer la formación de zonas localizadas con mayor actividad biológica, conocidas como hot spots o puntos calientes de vida.
Uno de los aspectos más innovadores de la investigación es que propone mirar el desierto de Atacama no solo como un sistema dominado por factores físicos, como la radiación solar, la salinidad, la aridez o el viento, sino también como un ecosistema donde ciertos organismos vivos pueden desempeñar un papel decisivo en la creación de condiciones para la vida.