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FESTIVAL DE LAS CIENCIAS: La fiesta de la curiosidad

Tiempo de lectura: 20 minutos
Alejandra Parra
Periodista y Comunicadora Social egresada de la Universidad Austral de Chile el 2013.Diplomada de Marketing Digital de la Pontificia Universidad Católica el 2020. Con 10 años de experiencia en el área comunicacional, enfocada en el plan estratégico.

Parte fundamental del proceso científico es cuestionarse el mundo que nos rodea. Eso es precisamente lo que buscó el Festival de las Ciencias, donde más de 10 mil personas pudieron observar, tocar y experimentar en las más diversas áreas del conocimiento, iniciativa organizada por el Ministerio de Ciencia a lo largo de todo Chile, y en la provincia de Santiago, co-ejecutada por la UC desde la Vicerrectoría de Investigación.

Comunicaciones PUC.- La ciencia en las acciones cotidianas, la ciencia en la calle, la ciencia en los rostros de niños, niñas y adultos, y en la capacidad de asombro de las más de 10 mil personas que vivieron el Festival de las Ciencias en Santiago.

Esta fiesta de las ciencias es liderada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) y co- ejecutada por la Universidad Católica, durante la semana del 1 al 8 de octubre.

El encuentro tuvo su puntapié inicial en el cerro San Cristóbal, para continuar después en La Pintana, Renca, Lo Barnechea, el Campus San Joaquín de la UC y Maipú. Hasta esas comunas llegaron estudiantes de diversos colegios, vecinos y vecinas, personas mayores, y todas las entidades asociadas a las actividades promovidas por la universidad en el marco de este festival, quienes fueron parte de la divulgación de la ciencia en sus diversas áreas.

“Es muy bueno que la ciencia esté en un lugar público y sea gratis, porque así todos podemos aprender más y resolver dudas que tenemos en torno a lo que nos gusta, como es mi caso con las mariposas”, declaraba María Chávez quien, acompañada de su madre, recorrió los más de 30 stands ubicados en la Plaza de Maipú, el domingo 8 de octubre.

Cruzando generaciones, el Festival de las Ciencias buscó unir el arte y la ciencia a través de reacciones químicas con cristales de sal, el tejido a crochet emulando las formas y colores de arrecifes de las costas chilenas, y la obra de teatro “Foster, el observatorio del Cerro Tupahue”, que de forma lúdica explicaba las proezas para instalar un observatorio de los cielos del sur del mundo, en 1903, nada menos que en la cúspide del Cerro San Cristóbal.

Un científico muestra una colección de algunas piezas de aves a niños y niñas.
El vicerrector de Investigación Pedro Bouchon destacó “el trabajo con las comunidades, los municipios y el ministerio, entrelazados con lo desarrollado por la Universidad Católica, nos permitió tener este despliegue realmente interesante, que cubre distintas dimensiones del conocimiento, y que nos permitió llegar a personas de distintas edades”. (Crédito fotográfico: Photoadvisor.cl)

“A lo largo de todo el país fueron miles de personas las que han disfrutado de las ciencias y los conocimientos en distintos formatos. En la Plaza de Maipú, nos maravillamos con más de 30 stands, una obra de teatro, talleres, astronomía. Por primera vez, llegamos con actividades como estas a todas las regiones” señaló la subsecretaria del Ministerio CTCI, Carolina Gainza“Hemos logrado realizar más de 200 actividades para invitar a todas las personas, de todas las edades, a descubrir las ciencias y los conocimientos que están en cada una de ellas, en todo lo que nos rodea”, agregó la subsecretaria.

En el stand del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas – CIIR, los asistentes pudieron aprender sobre el nombre de los astros en mapuzungún jugando memorice. Unos metros más allá, en el stand del Centro Nacional de Inteligencia Artificial – CENIA, una robot -Fiona- respondía cualquier pregunta gracias a la inteligencia artificial. En el recorrido destacó también el puesto de la Sociedad Chilena de Matemáticas (SOMACHI), en el cual las personas  se veían desafiadas a entretenidos juegos que enseñaban, por ejemplo, el teorema de Pitágoras. Y, llamando la atención de chicos y grandes, el stand de Duoc UC contaba con un perro-robot que daba la pata a los curiosos y se hacía el “muerto”.

Los dos días de fiesta en la Plaza Maipú comenzaron con la presentación de la agrupación “Los Fi” -con su show de percusión y música usando instrumentos construidos con elementos considerados como desechos, basureros y cajas-, maravilló al público de distintas edades, sobre todo cuando explicaron que “la música tiene patrones y pulsaciones que son ciencia y que todos pueden crear utilizando los elementos que tengan a mano, dejando volar la creatividad”.

Soñando con la ciencia

En el Teatro Municipal de Maipú, completamente lleno, una niña de ocho años levanta la mano y le pregunta al panel de conversación, con toda la confianza y esperanza que sólo una mente abierta puede tener: “¿Cuál es la probabilidad de que yo sea astrónoma?”.

Ese fue el ambiente que se vivió luego de la exhibición de la obra de teatro “Foster, el Observatorio del Cerro Tupahue”, cuando parte de la compañía Tryo Teatro Banda -autores del montaje-, junto al científico a cargo, Leonardo Vanzi, profesor de Ingeniería de la UC, conversaron con la animadora de la jornada y recibieron preguntas de las y los asistentes.

Tal como expresó el vicerrector de Investigación UC, Pedro Bouchon“desde estos espacios esperamos se puedan contagiar todos y realmente compenetrar con las ciencias, y así puedan vivir esa interacción en el aula de otra forma, mirando la ciencia que los rodea”.

Pero no solo niñas, niños y adolescentes pudieron ser parte de las actividades que recorrieron diversas comunas de la provincia de Santiago; también las personas mayores participaron activamente, por ejemplo, en el taller “Fotografía de cristales súper planos, ¿arte o ciencia?”, de la Facultad de Química y Farmacia de la UC“Trabajé muchos años en la educación y antes se fomentaba la ciencia desde niños a todos los estudiantes. Eso se ha perdido y hoy, como adulta, una cree que no puede aprender casi nada nuevo, y esto te vuelve a maravillar, porque es algo que no conocía”, afirmaba en medio de la conversación con las talleristas Julia Villar, vecina de La Pintana.

Ser artista y parte de la ciencia al mismo tiempo, era uno de los impulsos principales que promovía el Festival de las Ciencias. En su quinta versión, este festival marcó presencia en todo el país, con más de 200 actividades gratuitas.

“Para nosotros, poder terminar una semana con el Gran Festival de las Ciencias en un lugar tan icónico como Maipú, sólo nos da felicidad”, declaró el vicerrector Pedro Bouchon, precisando que “el trabajo con las comunidades, los municipios y el ministerio, entrelazados con lo desarrollado por la Universidad Católica, nos permitió tener este despliegue realmente interesante, que cubre distintas dimensiones del conocimiento, y que nos permitió llegar a personas de distintas edades”.

Así mismo lo analizaba Alopze Urrutia, participante de las actividades, quien agradeció instancias así “porque permiten que vengan familias enteras y eso siempre es muy bueno, porque está todo tranquilo y aunque haya quienes piensen que las personas no asistirán a estas actividades, la prueba está acá”, dijo, señalando donde estaban su nieta y su hija aprendiendo más detalles sobre el cuerpo humano, en el stand del Instituto Milenio en Ingeniería e Inteligencia Artificial para la Salud (iHEALTH).

Una investigadora explica las máquinas de Rubéolas Goldelberg de manera sencilla a un grupo de niños.
“(…) lo maravilloso de la ciencia, está en muchas de las cosas que hacemos a diario y nos empuja a preguntarnos, a dudar, a cuestionar y buscar soluciones a esos cuestionamientos”, afirmó el académico de Matemáticas Mario Ponce durante el Festival de las Ciencias. (Crédito fotográfico: Photoadvisor.cl) 

Mario Ponce, académico de la Facultad de Matemáticas UC y  director del Festival de las Ciencias por la provincia de Santiago, declaraba en su presentación al público que podía leer las mentes. Todas y todos lo miraban sorprendidos e incrédulos, momento en que, entre bromas, el docente explicaba que con ejercicios matemáticos, “adivinaba” el número que alguien elegía al azar. “Porque eso es lo maravilloso de la ciencia, está en muchas de las cosas que hacemos a diario y nos empuja a preguntarnos, a dudar, a cuestionar y buscar soluciones a esos cuestionamientos”, dijo Ponce ante aplausos de la audiencia al final de la jornada.

Mientras niñas y niños ponían a prueba lo aprendido en los stands para ganarse libros de divulgación científica, otros armaban aviones de papel entendiendo cómo funciona la aerodinámica. Al mismo tiempo, varios adultos se maravillaban con el trabajo de “Tramares, tejiendo arrecifes”, iniciativa organizada por el Núcleo Milenio NUTME y la Facultad de Matemáticas, con el apoyo de la Dirección de Investigación, de la Vicerrectoría de Investigación de la UC. La muestra constaba de arrecifes y especies marinas de la costa chilena creadas a crochet por personas mayores de El Tabo y El Quisco, región de Valparaíso, en marzo y abril de este año. Durante el festival, personas mayores de diversas comunas aprendieron a realizar esas creaciones en los talleres que estuvieron en Renca, Lo Barnechea y Maipú. Ese ánimo festivo y de descubrimiento, se mantuvo durante dos días completos en la Plaza de Maipú, donde se llevó a cabo el Gran Festival de las Ciencias.

Acercar el conocimiento a los territorios

Un grupo de jóvenes observan y fotografían un cráneo robot en un stand
Provocar asobro, curiosidad y abrir la mente, fueron algunos de los objetivos de los distintos stands donde el público pudo aprender desde procesos químicos, robótica y astronomía, hasta cultura mapuche y arrecifes. (Crédito fotográfico: Photoadvisor.cl)

“¡Los bichos, eso fue lo que más me gustó! -refiriéndose a la muestra del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad – CAPES– Además, en otro stand, armé un corazón y aprendí partes nuevas del cerebro, pero lo que más me gustó fueron los bichos”, relataba Matías Romero, de once años, luego de recorrer el Gran Festival de las Ciencias.

“Estamos muy contentos de esta iniciativa del Ministerio de Ciencia y la Universidad Católica, que les permite estar presentes hoy en la plaza de Maipú, porque por un lado, podemos avanzar en la recuperación de este espacio público que para nosotros es sumamente importante, llenarlo de activación comunitaria, de deporte,  cultura y, en este caso, de ciencia”, afirmaba el alcalde de Maipú Tomás Vodanovic en su discurso inicial. También comentó que “es importante acercar el conocimiento, democratizar su acceso para todos nuestros vecinos y vecinas, y también es bien bonito ver no sólo la presencia de tanta ciencia, sino que sobre todo de niños, de niñas, de personas mayores y de muchas familias maipucinas en este espacio para darle vida a este maravilloso festival”.

Dos exitosas jornadas que coronaron el trabajo desarrollado por el equipo de la unidad de Comunicación del Conocimiento de la Vicerrectoría de Investigación UC, donde todas las direcciones de esta vicerrectoría unieron fuerzas, promoviendo, posicionando y masificando las miradas que cuestionan los entornos que nos rodean. “Nos sentimos sumamente felices y orgullosos de haber podido organizar el Festival de las Ciencias por la provincia de Santiago. Nos esforzamos por llegar a distintos puntos de un territorio tan amplio y diverso, y así lo hicimos con una veintena de actividades en plazas, teatros, liceos, sedes sociales y en la misma punta del cerro San Cristóbal. En ese proceso, conocimos a mucha gente en el territorio, forjamos lazos con instituciones y creamos equipo”, comentó Eliette Angel, coordinadora de la Unidad de Comunicación del Conocimiento de la Vicerrectoría de Investigación.

Desde el principio, la búsqueda más profunda del Ministerio CTCI fue demostrar justamente aquello: que la ciencia no está tan lejana como muchos pueden pensar, sino que en las cosas más cotidianas, tal como expresaba la ministra Aisén Etcheverry en sus diversas entrevistas a lo largo del país. “Desde que nos despertamos, vivimos con ciencia y tecnología: el desayuno que tomamos, el metro que usamos para movernos en la ciudad, etcétera. Por eso, tenemos un compromiso decidido desde el Gobierno, en poner ciencia y tecnología como pilares de construcción de las políticas públicas, para así darle más fortaleza a todo lo que hacemos, y lo mismo ocurre con la ciudadanía, que pudo entender cómo la curiosidad nos empodera y nos permite entender que ciencia no es sólo lo que ocurre en los laboratorios, sino que es nuestro día a día, es cada vez que nos hacemos una pregunta”.

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