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Fenómenos meteorológicos extremos: el desafío de Chile ante el cambio climático

Tiempo de lectura: 20 minutos
Alejandra Parra
Periodista y Comunicadora Social egresada de la Universidad Austral de Chile el 2013.Diplomada de Marketing Digital de la Pontificia Universidad Católica el 2020. Con 10 años de experiencia en el área comunicacional, enfocada en el plan estratégico.

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Ante el aumento de las olas de frío y calor, ciclones, entre otros, la meteorología se destaca como una ciencia clave para mitigar los efectos socioambientales de estos eventos meteorológicos extremos. Esto, de acuerdo con el académico de la Universidad de Chile, René Garreaud, gracias a la capacidad de pronosticar con la antelación adecuada estos fenómenos atmosféricos potenciados por el cambio climático.

Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes e intensos en todo el mundo, atribuyéndose principalmente al cambio climático. En el marco del Día Meteorológico Mundial, el académico de la Universidad de Chile y director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, René Garreaud, se refirió a la importancia de la meteorología para predecir estos eventos y los desafíos pendientes en el desarrollo de esta ciencia en Chile.

Desde 1997, cada 23 de marzo se celebra el Día Meteorológico Mundial para conmemorar la creación de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La entidad surgió en 1950 para posicionar la coordinación y cooperación internacional para el pleno desarrollo de la meteorología.

Según el sexto informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), actualmente la cantidad de fenómenos meteorológicos extremos como las olas de frío y calor, sequías y ciclones, alcanzan valores nunca antes observados. Un ejemplo de ello es Chile, que en el 2022 registró más de 50 olas de calor en un periodo de 90 días, siendo la comuna de Chillán la más afectada con 10 olas de calor diurnas.

De acuerdo con el director del CR2 y profesor del departamento de Geofísica de la Casa de Bello, René Garreaud, en general, Chile presenta un “clima benigno” en comparación a países con climas continentales y tropicales, donde las olas de frío y calor tienen mayor tasa de mortalidad y los tifones o huracanes son más frecuentes. Esto se debe a que “el Océano Pacífico tiene un efecto moderador muy importante”, señaló el académico. No obstante, agregó, las sociedades y los sistemas se adecúan a un relativo bienestar climático, provocando que ante olas de calor, el sistema se estrese.

Si bien los fenómenos meteorológicos se producen por características propias de la atmósfera, Garreaud señala que, durante los últimos años, estos eventos han comenzado a ser más recurrentes y prolongados, en parte por el cambio climático.

“Siempre hemos tenido olas de calor, pero las olas de 40 o 41 grados, como las del 2022, antes eran muchísimo menos frecuentes. Entonces, dentro de este clima benigno, tenemos estos extremos y no siempre estamos preparados para ello y ahí es donde cumple un rol muy importante la meteorología y el clima como ciencias que pueden prever de alguna manera estos eventos”, indicó Garreaud.

Cambio climático: efectos meteorológicos y socioambientales

La meteorología y la climatología son conceptos directamente relacionados, pero no iguales. El primero corresponde a la ciencia que estudia la atmósfera terrestre y los fenómenos del tiempo atmosférico como las tormentas, pero también los más extremos como las lluvias torrenciales. Mientras que el segundo es una disciplina que busca definir variables atmosféricas habituales de una zona a través del estudio de las condiciones atmosféricas en un plazo de tiempo más largo.

Es decir, “el clima es el agregado de estos eventos” comentó el profesor Garreaud, quien explicó que este corresponde al tiempo promedio, el cual se ve afectado justamente por el cambio climático, variando tanto las condiciones medias de la atmósfera como la recurrencia de eventos meteorológicos inusuales. “La meteorología, como los fenómenos del tiempo, por supuesto que se ve afectada por el cambio climático en múltiples regiones del mundo y de Chile también”, afirmó el académico.

Al ser Chile un país productivamente dependiente de la explotación de sus recursos naturales, actividades como la agricultura, la acuicultura y la industria forestal, se ven perjudicadas directamente por los fenómenos meteorológicos. La falta de agua y las temperaturas extremas, por ejemplo, repercuten gravemente en la pérdida de productos y el rendimiento agrícola. De la misma manera, estos eventos extremos, comenta el director del CR2, tienen un alto impacto socioambiental.

Los eventos de altas temperaturas, son conducentes a incendios forestales. Y si bien estos últimos diez años han sido extremadamente secos, tarde o temprano vienen estos eventos fuertes de precipitaciones y a nadie le pasa nada por la lluvia en sí. El problema son los aluviones, las crecidas de ríos… y todo eso va causando efectos sociales y ambientales”, indicó.

Desafíos meteorológicos en Chile

A pesar del latente avance del cambio climático y sus notorios efectos a nivel global, Garreaud destacó la importancia de reconocer los reales efectos del cambio climático desde el punto de vista de la meteorología.

La gente suele pensar que si llueve más, es cambio climático, si llueve menos, es cambio climático. El desafío yo diría, en términos científicos de la comunidad de meteorología y climatología acá en Chile, es hacer una correcta atribución de cómo el cambio climático está afectando a nuestro país”, señaló.

Junto a esto, el académico del departamento de Geofísica afirmó que,  desde el punto de vista utilitario, uno de los principales desafíos del país es aumentar la observación de la Cordillera de los Andes y el Océano Pacífico para entender cómo afectan en general a los sistemas del tiempo o a los fenómenos meteorológicos.

Finalmente, René Garreaud señaló que en Chile existe una importante capacidad meteorológica que aún no alcanza sus mejores niveles, los que permitirían entender mejor estos  fenómenos y  predecirlos con una adecuada antelación, para, de alguna manera, mitigar sus efectos adversos.

“Más que estar haciendo grandes políticas públicas, pienso yo que lo que se requiere es ver lo que hay, apoyar de mejor manera tanto la investigación básica que se hace más bien en las universidades y centros de investigación, como también de manera muy importante lo que se hace en los servicios públicos y en particular en la dirección meteorológica de Chile”, finalizó Garreaud.

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