Para la prevención de residuos y generación de empleos

Por Andrea Riquelme. A pesar de tener beneficios tan relevantes como reducir los residuos y las emisiones, hacer un uso eficiente de los recursos y crear oportunidades económicas y de empleo, los sistemas de reutilización de envases poseen un desarrollo limitado en Sudamérica.
Así lo sostiene el estudio “Diseño de políticas de reutilización efectivas: Recomendaciones regionales para Sudamérica 2026”, realizado por Global Plastics Policy Centre, Fundación Chile y la Universidad de St Andrews, que analiza los casos de Argentina, Colombia y Chile, y propone un modelo para consolidar los todavía frágiles sistemas de reúso.
“Chile es considerado el país líder en Latinoamérica en materia de reutilización, gracias a sus ambiciosas políticas para combatir la contaminación por plásticos”, se señala en el estudio del Centro Global de Políticas sobre Plásticos (Global Plastics Policy Centre), que ha liderado una iniciativa de investigación global multinacional para examinar cómo las políticas nacionales pueden apoyar eficazmente los sistemas de reutilización de envases en Europa, Asia y Sudamérica. Para la región, esta investigación se llevó a cabo junto a Fundación Chile y la Universidad de St Andrews.
La presentación del informe coincide con el “Día de la Reutilización”, que se celebra en Chile el 30 de mayo, y el inicio de la campaña “La reutilización también mueve a Chile”, que articula distintas organizaciones del ecosistema, entre ellas el Pacto Chileno de los Plásticos (PCP) de Fundación Chile.

El jefe de proyectos de PCP y coautor del estudio, Maximiliano Frey, parte por aclarar la situación de nuestro país en el contexto latinoamericano: “Si bien hay un reconocimiento por la ambiciosa legislación chilena en materia de reutilización, con la normativa nacional que exige sistemas de reutilización: la Ley de Plásticos de Un Solo Uso (Ley N° 21.368), lo cierto es que su implementación y cumplimiento han sido limitados, que es lo que se ve en el estudio del caso chileno”.
Explica que, en Chile, existe una práctica culturalmente arraigada de los envases retornables en la comercialización de bebidas gaseosas, “que se basa en sistemas implementados desde hace más de 40 años, y donde las actuales exigencias de la Ley PUSU han permitido mantener ese hábito”.
Sin embargo, esta práctica de retornabilidad ha quedado focalizada en ese segmento de las bebidas y no ha logrado ampliarse a otros productos de consumo, de acuerdo con el estudio: “Fuera de estos nichos, las iniciativas de reutilización tienden a ser fragmentadas, a pequeña escala o a depender de financiación piloto”.
El informe analizó los casos de Argentina, Colombia y Chile: “En los tres países analizados existen normativas y/o leyes que mencionan la reutilización explícitamente, pero sin incentivos suficientes y/o incompletas”. Esto es fundamental, se enfatiza en el estudio, porque “para que los sistemas de reutilización se implementen, deben percibirse como una opción atractiva y viable, y económicamente competitiva con los envases de un solo uso a largo plazo. Solo Chile cuenta con incentivos, destinados a los productores de envases que están exentos de las tarifas REP si utilizan formatos reutilizables”.
¿Qué se gana con reutilizar?
Los sistemas de reutilización se reconocen cada vez más como un componente fundamental de la prevención de residuos y la eficiencia de los recursos, con el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 20% en el sector de bienes de consumo para 2030, se afirma en el estudio, citando al International Resource Panel de 2024.
Se afirma que, “al prolongar la vida útil de los productos y reducir la dependencia de los formatos de un solo uso, la reutilización puede disminuir significativamente la demanda de materiales, la generación de residuos y los impactos ambientales asociados”.
Los beneficios también serían relevantes en materia de oportunidades económicas y de generación de empleo “en logística, limpieza, reparación y redistribución, y se prevé que el mercado mundial de la reutilización supere los 100.000 millones de dólares para 2030 (Grand View Research, 2025)”.
“El reúso no debe ser entendido como una práctica marginal, ni menos un elemento del pasado. Es una oportunidad que –bajo las condiciones adecuadas– genera más innovación, más empleo y mejor protección del medio ambiente que varias de las otras alternativas que hoy impulsamos”, asegura Maximiliano Frey.
Para salir del estancamiento actual, donde se ven nuevas empresas y pilotos que no logran mantenerse en el tiempo, el estudio entrega una serie de recomendaciones, que resume en cinco:
1) Establecer marcos nacionales coherentes para la reutilización.
2) Crear incentivos financieros y de mercado para el desarrollo de sistemas de reutilización. 3) Integrar la reutilización en los esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor.
4) Fortalecer la capacidad de gobernanza, coordinación e implementación.
5) Fomentar la participación ciudadana y la inclusión social en el diseño de políticas y sistemas de reutilización.