loader image

Estudio investiga rasgos bioenergéticos de tres especies marinas en fiordo patagónico prístino

Tiempo de lectura: 20 minutos
Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país.

Compartir publicación

La investigación analizó las características bioenergéticas del langostino de los canales, róbalo patagónico y la estrella bentónica en el marco de un estudio desarrollado por investigadores de la Facultad de Ciencias UCSC.

“Características bioenergéticas de tres especies marinas claves en una red trófica de un fiordo prístino de la Patagonia” es el nombre de la investigación desarrollada en la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) por la científica Paula Ruiz, estudio que además estuvo asociado al Magíster en Ecología Marina de la misma casa de estudio y el Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS). La investigación fue guiada por los académicos Dr. Sergio Contreras y Dr. Ángel Urzúa.

El estudio se realizó en el fiordo Yendegaia, cercano a Tierra del Fuego y en particular, se analizaron los rasgos bioenergéticos, considerando lípidos, proteínas, glucosa y contenido energético de tres especies: la estrella de mar bentónica (Ctenodiscus australis), langostino de los canales (Munida gregaria) y el róbalo patagónico (Eleginops maclovinus).

“El propósito de este estudio fue analizar diferentes especies con diferentes hábitos alimenticios. El róbalo patagónico tenía hábitos alimenticios pelágicos, esto quiere decir se asocia tanto al fondo como a la columna de agua. El langostino de los canales era de hábitos bentopelágicos, más cercano al fondo y la estrella de mar con hábitos alimenticios bentónicos. A partir de los análisis de proteínas, glucosa y lípidos, nos dimos cuenta que estos organismos almacenan una gran cantidad de lípidos”, enfatiza Paula Ruiz. Esta situación es debido a que son lugares que se encuentran en altas latitudes y de este modo, las características oceanográficas son más frías y la cantidad de materia orgánica disponible está en menor cantidad. De este modo los organismos evaluados almacenan gran cantidad de lípidos, lo que les permitía realizar sus funciones fisiológicas como la reproducción.

Existen diferencias en cuanto a la concentración de las proteínas en las tres especies. La mayor cantidad de proteínas se encontraban en el langostino de los canales. “La mayor cantidad de lípidos, alrededor del 50% de su cuerpo, también se encontraba en el langostino de los canales. Esto, debido a que es probable que cuando realizamos el muestreo de los organismos, en febrero de 2017, los langostinos estaban próximos a la reproducción. Cuando ellos se reproducen, pierden la mitad de su contenido de lípidos en ese proceso fisiológico”, señala Paula Ruíz.

Los dos organismos que presentan similitudes entre ellos son el róbalo patagónico y el langostino de los canales. En el caso de la estrella de mar, no existe una relación certera con las otras dos especies. “Esto se debe a que el róbalo patagónico y el langostino de los canales tienen relaciones interespecíficas, es decir, el langostino podría ser una presa del róbalo o podrían compartir relaciones fisiológicas entre ellos. Esto ya que comparten el nicho, es decir, como el róbalo es pelágico y el langostino es bentopelágico, entonces los nichos se pueden sobreponer”, señaló la científica.

Otro aspecto importante que reveló el estudio, es que el porcentaje de glucosa en estos organismos es bajo, aproximadamente del 0.6 % del peso seco de cada organismo. “En algunos casos la glucosa es un buen indicador de estrés de los animales y como estos organismos se encuentran en un lugar prístino, no tienen un estrés antropogénico o relacionado con el comportamiento humano o contaminación”, afirma Paula Ruiz.

Además, al ser lugares de latitudes altas o subpolares, estos animales consumen su propia glucosa rápidamente ya que es la macromolécula que se metaboliza fácilmente y por ello hay menos concentración en estos organismos.

 

 

Compartir publicación

Sorry, No posts.

Etiquetas de esta publicación

Artículos
relacionados