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Estudio en Chile aborda el estigma público asociado a la depresión: un desafío pendiente en Salud Mental

Tiempo de lectura: 20 minutos
Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país.

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¿De qué hablamos cuando hablamos de estigma de depresión en Chile? Natalia Salinas, académica de la Universidad de La Frontera, estudiará este problema en profundidad durante cuatro años. Se trata de un proyecto de investigación Fondecyt Regular, financiado por la Agencia Nacional de Investigación, ANID, cuya investigadora responsable es la doctora Salinas.

La depresión constituye una carga significativa de enfermedad a nivel global, afectando profundamente a quienes la padecen y a sus entornos cercanos. A pesar de la disponibilidad de tratamientos efectivos, el estigma social hacia este trastorno dificulta la búsqueda de ayuda y se relaciona con una menor adherencia y mayor abandono del tratamiento, explica la investigadora de la UFRO. 

Pero, ¿qué es el estigma público de depresión? Para la investigadora responsable del Fondecyt, se entiende como estereotipos, prejuicios y discriminación que sostiene la sociedad en general hacia las personas con depresión, calificándolas a menudo como débiles o inútiles. En el contexto chileno, las cifras preocupantes de depresión contrastan con la falta de estudios sobre el estigma asociado a este trastorno, lo que limita la comprensión de sus implicancias locales.

El equipo de investigación propone analizar en profundidad el estigma de la depresión en adultos chilenos a través de tres estudios durante los cuatro años que dure el proyecto.

¿Cómo surge la idea de investigación de este Fondecyt Regular?

Desde antes de ser psicóloga, siempre me interesó comprender cómo la opinión de los demás afecta las decisiones de las personas respecto a su salud mental. Durante mi formación como psicóloga y especialmente durante mi doctorado, profundicé en la relación entre la cultura y la salud mental. Inicialmente, mi investigación se centró en las creencias culturales que afectan la decisión de adherir a psicoterapia en pacientes diagnosticados con depresión en atención primaria. Identifiqué creencias estigmatizantes sobre las personas que reciben tratamiento psicológico, las que resultaron ser determinantes en la adherencia al tratamiento.

Posteriormente, en mi proyecto Fondecyt de Iniciación, investigué los factores que facilitan u obstaculizan la búsqueda de ayuda por problemas de salud mental en la población universitaria. Una vez más, encontré que las creencias estigmatizantes representaban un importante obstáculo en este proceso. Estos hallazgos me llevaron a centrarme específicamente en el estigma asociado a la depresión, que constituye el tema central de mi proyecto actual.

¿Quiénes componen el equipo de investigación de este proyecto Fondecyt?

Integran el equipo dos co-investigadores: el Dr. Rubén Alvarado, médico psiquiatra y académico de la Universidad de Valparaíso, quien tiene una amplia trayectoria en la investigación de la epidemiología de problemas de salud mental, los determinantes sociales de la salud mental y, en especial, el estigma de salud mental; y la Dra. Camila Salazar, psicóloga y académica de la UFRO, experta en análisis avanzado de datos multivariados, quien investiga fenómenos de rechazo intergrupal, como estereotipos, prejuicios y discriminación hacia grupos desaventajados. Yo soy la investigadora responsable y trabajo coordinadamente con un equipo de tesistas de doctorado y magíster, y dos psicólogas del área clínica.

¿Cuál es el objetivo principal de su investigación y cómo espera alcanzarlo?

Nuestro objetivo es estudiar la naturaleza y el contenido del estigma hacia la depresión en Chile. Vamos a explorar las creencias, emociones y comportamientos discriminatorios hacia las personas con depresión a través de tres estudios a lo largo de los cuatro años de duración del proyecto, utilizando una metodología mixta. En primer lugar, vamos a examinar las características específicas del prejuicio y la discriminación relacionados con la depresión en nuestro contexto cultural. Luego, utilizando esta información, vamos a desarrollar y validar una escala para medir los distintos componentes del estigma de depresión. Y finalmente, vamos a explorar la relación entre los estereotipos, prejuicios y discriminación por depresión, y a evaluar la influencia de algunas características culturales de nuestra sociedad en los niveles de estigmatización por depresión.

¿Qué es el estigma de depresión?

 

El estigma hace referencia a una cualidad específica de la identidad que es devaluada socialmente. Implica sesgos, prejuicios y discriminación hacia quienes tienen características consideradas negativas por la sociedad mayoritaria. Lamentablemente, las personas sufren estigmatización por diversas razones. En el contexto de la salud mental, persiste un juicio social negativo hacia quienes enfrentan problemas en este ámbito, y este juicio varía según la condición específica. Me interesa especialmente el estigma de depresión pues es una enfermedad altamente prevalente, y siendo tan común sigue siendo estigmatizada. Esto significa que las personas deben enfrentar no solo la depresión en sí, sino también la carga de ser estigmatizadas, lo que obstaculiza su acceso a servicios de salud, dificulta su inserción social e incluso aumenta el riesgo de cometer un suicidio.

 

¿Qué rol cumple la educación sobre salud mental como estrategia para hacer frente a este problema?

Sin duda educarse sobre salud mental es crucial, pero no es suficiente. Está ampliamente demostrado que tener conocimientos sobre salud mental no garantiza que las personas busquen ayuda cuando enfrentan problemas de este tipo. En el camino hacia la búsqueda de ayuda, surge el estigma, que funciona como una verdadera barrera. Por ejemplo, alguien con un alto nivel de conocimientos en salud mental, que reconoce los síntomas de la depresión e incluso es capaz de identificarlos en sí mismo cuando aparecen, puede posponer la búsqueda de ayuda debido al temor al juicio social y la discriminación.

Por lo tanto, aunque la estrategia de educación sobre salud mental es importante, es igualmente crucial comprender los contenidos del estigma y los mitos que rodean este tema. Solo así podemos intervenir efectivamente en este nivel para reducir estas barreras y promover el acceso adecuado a la atención y tratamiento en salud mental.

 

¿Qué aporte a mediano y largo plazo esperas que tenga tu investigación?

Mi principal objetivo es que mi investigación contribuya a la reducción del rechazo social y la discriminación en salud mental, para promover el bienestar. Por ello, espero que los resultados de este proyecto proporcionen la evidencia necesaria para diseñar y desarrollar intervenciones específicas y pertinentes a nuestro contexto, que favorezcan la disminución del estigma asociado a la depresión. De esta manera, se contribuirá al mejor manejo y atención de la salud mental en nuestra comunidad a mediano y largo plazo.

¿Qué mensaje le gustaría transmitir a la sociedad sobre la importancia de derribar el estigma de la salud mental?

Creo que es crucial entender que en el centro de cualquier forma de estigmatización, sin importar de qué tipo se trate, existe un conflicto social donde se tensa la distinción entre “nosotros” versus “ellos”. El “nosotros” representa la alta valoración que le damos a nuestro círculo social o de pertenencia, en contraposición al “ellos” que abarca a aquellos que consideramos diferentes o pertenecientes a otros grupos sociales, y por lo tanto más propensos a ser estigmatizados. Sin embargo, en la realidad esta brecha es ilusoria.

Uno de cada cuatro personas enfrentará un problema de salud mental en algún momento de su vida, por lo tanto, no es un problema ajeno o que le ocurra a otros. Es algo que, si no nos afecta directamente, probablemente afectará a alguien cercano a nosotros. Quisiera transmitir que establecer estas divisiones nos limita. Derribar el estigma de salud mental implica reconocer la universalidad de estas experiencias y fomentar un entorno donde buscar ayuda por problemas de salud mental sea algo natural y libre de juicios.

 

 

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