Recientemente se presentó el proyecto “Refugio Antártico Modular Sérac”, una iniciativa diseñada por los estudiantes en práctica de la carrera de Arquitectura de la Universidad de Magallanes (UMAG), Luis López Arismendi y Fernanda González Peralta, bajo la guía del arquitecto Jaime Paredes Briones, profesional de la Unidad de Proyectos del Instituto Antártico Chileno (INACH).

Por Camila Buvinic. Su nombre rinde homenaje a los imponentes bloques de hielo que se desprenden de los glaciares en movimiento, adoptando su lógica de autonomía y adaptación al contexto antártico. El diseño plantea una unidad modular, aerodinámica y completamente autónoma, capaz de tolerar las condiciones más extremas del planeta, incluyendo temperaturas de hasta -20 °C y vientos de más de 200 km/h.
El diseño del refugio modular Sérac ha sido desarrollado en torno a cuatro ejes: seguridad estructural, para asegurar su estabilidad frente a vientos extremos y bajas temperaturas; la eficiencia energética y térmica, clave para la operación continua en condiciones adversas; la logística, facilitada por un sistema desmontable de rápido montaje en terrenos de difícil acceso; y la sustentabilidad, con un sistema de anclaje que reduce al mínimo la intervención sobre el ecosistema antártico. Estos principios convierten a Sérac en una infraestructura pionera, alineada con los desafíos del conocimiento y la conservación en el territorio blanco.
El proceso de práctica se extendió por un total de seis semanas divididas en dos etapas de tres semanas cada una: Luis López sentó las bases del levantamiento inicial y el planteamiento conceptual, mientras que Fernanda González profundizó en el desarrollo y la materialización del diseño. Por su parte, el Departamento de Arquitectura de la UMAG facilitó la fabricación de la maqueta mediante impresión láser, enriqueciendo el resultado final.
“La colaboración interdisciplinaria y la diversidad de perspectivas son pilares fundamentales para el diseño de infraestructuras en entornos extremos. Cada mirada aporta capas de valor que enriquecen la propuesta, permitiendo afinar aspectos claves del habitar en condiciones polares, donde cada detalle constructivo y funcional cobra relevancia crítica”, destacó Jaime Paredes.