Especialista en anémonas: “Las anémonas son increíbles, soportan grandes cambios de temperatura, radiación solar, no se mueven y además generan toxinas”

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Toma muestras con marea baja, a pleno sol, con altas y bajas temperatura, con y sin lluvia, luego analiza los niveles de daño celular y la capacidad de defensa antioxidante de ellas mismas. Éstas son algunas de las actividades que el Dr. Mauricio Cubillos, especialista en anémonas de la Universidad Austral de Chile realiza con total pasión, desde que hizo sus primeros estudios en anémonas en 2008.

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Lorenzo Palma, Ciencia en Chile. El investigador estudia las anémonas que habitan particularmente zonas de estuarios, hábitats considerados altamente estresantes debidos a las periódicas fluctuaciones en las condiciones ambientales  circundantes productos de los cambios de marea. El investigador de la UACh, además se encuentra estudiando una particular anémona que habita en un estuario de Chiloé, nunca antes descrita en una zona de estuario.

Si hay una especie que tolera los cambios ambientales son las anémonas intermareales, que es la transición entre el ambiente terrestre y marino. Organismos carentes de movimiento aparente, son especialistas en vivir en ambientes donde rápidas fluctuaciones en los niveles de salinidad, temperatura y radiación UV-B pueden afectar su respuesta al celular, sin embargo, se desconocen muchos aspectos de su fisiología, comenta el especialista.

Fue justamente por sus características y los pocos estudios de fisiología que existen al respecto que el Dr. Cubillos, en el año 2008, al momento de cursar su doctorado en la universidad más antigua de Nueva Zelanda, la Universidad de Otago, en Dunedin, se vio profundamente atraído en especial por la anémona Actinia tenebrosa, comúnmente llamada “Waratah”, y justamente es la especie más común habitando la costa de Australia y Nueva Zelanda.

Mauricio Cubillos, conoció en profundidad a esta anémona, durante 27 meses de muestreo en una comunidad intermareal donde su fisiología fue contrastada con los del gastrópodo Diloma aethiops, buscando entender las respuestas fisiológicas de organismos completamente opuestos durante la exposición a la radiación y temperatura en periodos de marea baja., ¿quién soportará más cambios y condiciones estresantes? “Las anémonas intermareales son increíbles, soportan grandes cambios de temperatura, radiación solar, no se mueven y además generan toxinas”, es la rápida respuesta del investigador.

 “Lo que me sorprendió de Actinia tenebrosa fue la capacidad de tolerar todas las condiciones climáticas, como el calor sobre los 27 grados y el frío a niveles bajo cero durante el invierno sumado a la exposición directa a la radiación UV-B, mucho mejor que un caracol, considerando que la anémona no tiene concha y no puede desplazarse en forma rápida cuando las condiciones ambientales cambian. La compensación a la falta de protección y movimiento está dada por la utilización de compuestos como las micosporina del tipo aminoácido (MAAs) y un eficiente metabolismo antioxidante que le permite protegerse frente a la radiación y como si fuera poco, generan toxinas para generar la muerte de sus presas que captura con sus tentáculos”.

Los atributos de las anémonas no dejan de sorprender, ni encantar al Dr. Cubillos, como, por ejemplo, cuenta entusiasmadamente, “hay algunas anémonas que incuban sus embriones en el interior de su cuerpo. Lo que les permite a los embriones de sobrevivir incluso con la marea baja aun cuando los adultos quedan expuestas directamente al sol”. Tal es su pasión por las anémonas que, al enseñar sus características a estudiantes o hijos, en algunas oportunidades y luego de intencionalmente tocarlas, puede sentir los efectos de sus toxinas que adormecen los dedos de las manos.

¿Qué sucede en Chile con el estudio de las anémonas? “Se conoce muy poco”, dice con seguridad Cubillos, quien además forma parte del cuerpo de académicos del Doctorado de Biología Marina de la UACh, “faltan investigadores/as que les interese estudiar estas especies, para que avancemos en comprender cómo se comportan frente a cambios ambientales e incluso sepamos más sobre especies invasoras de anémona que existen en Chile. Hay esfuerzos y trabajos destacados en lugares como Huinay, Concepción, Santiago y Viña del Mar, pero todavía se necesita más interés de nuevos investigadores/as”.

Estuario del río Quempillen, Chiloé.

En la actualidad, el experto estudia a una anémona en particular en el estuario del río Quempillen, Chiloé ¿qué tiene de especial esa zona y la anémona que está investigando? “En el marco de una investigación FONDECYT Regular (1190875), que permitirá avanzar en el conocimiento sobre la anémona simbionte de estuario Anthopleura hermaphroditica, buscamos entender las distintas estrategias celulares, fisiológicas y también de comportamiento que tienen las anémonas de estuario que le permiten desarrollarse en un ambiente donde los cambios salinos son periódicos. Lo interesante de la zona es que esta especie nunca antes se había descrito en una situación de estuario y en ese sitio se han registrado aproximadamente 8.000 a 9.000 individuos por metro cuadrado”.

 “Nosotros trabajamos en el laboratorio del estrés, así le decimos, ya que tomamos muestras durante condiciones ambientales estresantes (pleno sol, cuando las anémonas están sin agua, con marea baja) y analizamos a través los niveles de estrés oxidativo generado en la célula debido a la influencia del ambiente”

 ¿Hay alguna oportunidad para jóvenes investigadores en su Fondecyt? “Por supuesto, nos interesa generar nuevos investigadores los cuales permitirán la articulación de posibles redes de trabajo. La invitación para quienes quieran realizar su tesis de pre o postgrado estudiando las estrategias celulares, fisiológicas y de comportamiento de Anthopleura hermaphroditica es bienvenido por lo cual los invito a escribir al correo victor.cubillos@uach.cl”. 

El Dr. Mauricio Cubillos y su equipo de trabajo, se dedicó el año pasado a estudiar parámetros poblacionales, fisiología respiratoria de a distintos niveles de salinidad. Durante el 2020 lo que se busca determinar son las estrategias y metabolitos que permiten a Anthopleura hermaphroditica enfrentar periodos de baja salinidad (marea baja) cuando las anémonas se aíslan por completo de las condiciones ambientales circundantes.