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“El no responder el Censo produce problemas de lo que en estadística se denomina problema de datos faltantes”

Tiempo de lectura: 20 minutos
Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país.

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Comentó a CienciaenChile.cl  Eduardo Alarcón-Bustamante, Investigador del Núcleo Milenio sobre Movilidad Intergeneracional: del Modelamiento a la Política Pública (MOVI) y del Laboratorio Interdisciplinario de Estadística Social, LIES – UC. Y Vicepresidente de la Sociedad Chilena de Estadística, SOCHE, sobre la importancia y antecedentes históricos sobre el proceso de Censo que vivimos en estos días.

 ¿Por qué es importante que se responda al Censo?

 De acá salen dos aristas importantes. La primera es que se responda el censo y la segunda que sea con sinceridad. El no responder  produce problemas de lo que en estadística se denomina “problema de datos faltantes” y desde el punto de vista metodológico es de suma importancia el tratamiento que a ellos se les da. De hecho, en el pasado (Censo 2012), los datos faltantes fueron imputados para personas y viviendas[1], es decir, se reemplazó la información faltante en función de la información observada. A modo de ejemplo, en el punto 50 del informe de la Comisión Externa Revisora del Censo 2012, se ve que:

 En preguntas que venían sin dato o sin respuesta, el INE decidió, como es usual, si se corregía para que todos los casos quedaran con información (imputación) o si se mantiene el código de sin información. Por ejemplo, en el caso del sexo de la persona, todas las respuestas “no sabe/no responde” se modifican a hombre/mujer, utilizando a tal efecto procedimientos basados en la comparación con otras preguntas del cuestionario o bien, un procedimiento aleatorio que elige el sexo de la persona según lo informado en una vivienda cercana por otra persona con similares características.

 Lo anterior generó un clima de desconfianza en la población por las dudas sobre las cifras entregadas como resultados. Es más, la Comisión Revisora Internacional estableció que la información de este censo podría ser utilizada siempre y cuando, entre otras cosas, no se utilizaran los datos provenientes de la imputación de viviendas no censadas[2].

 Con lo anterior, quiero decir que, aunque no se ha manifestado qué ocurrirá con las respuestas faltantes en este censo, no podemos contribuir a que nuestros datos sean “inventados”.

 Por el otro lado, al igual que en todo proceso muestral, no se puede dudar de las respuestas que entrega la persona encuestada. Tal como lo ha manifestado el director del INE en algunas entrevistas “Nosotros operamos bajo el principio de buena fe”. Así, contestar el censo y hacerlo con sinceridad, contribuirá positivamente a cumplir con los objetivos que tiene el Censo de Población y Vivienda 2024[3]:

 

1)    Proveer información para actualizar y elaborar estimaciones y proyecciones de la población, tanto a nivel país como comunal y por zona rural y urbana.

2)    Actualizar el marco muestral para el diseño de encuestas de hogar para la caracterización socioeconómica del país.

3)    Proveer información para la definición, actualización y seguimiento de políticas públicas, por ejemplo, políticas sanitarias (estimación de cantidad de vacunas y cómo distribuirlas); vivienda (conocer la cantidad de viviendas que faltan para dar satisfacción a las necesidades de determinadas poblaciones); políticas migratorias (conocer el movimiento de personas y caracterización de los migrantes)

4)    Generar información estadística sobre áreas geográficas específicas y por subgrupo.

 ¿Cómo explica la desinformación que existe del proceso y las personas que llaman a no responder?

 La desinformación ha estado presente toda índole y el censo no es la excepción. Hay una bola de nieve que hace que cuando sale una noticia se corre la voz sin informarse de qué tan verdad es lo que se plantea. Por ejemplo, lo más comentado ha sido el hecho de que “por primera vez” se pregunta el nombre de las personas. Cabe destacar que esta información se ha recolectado hace años:  

  •         En el año 1992, se solicitó el nombre completo de todas las personas que contestaban el censo.
  •         En el año 2002, se solicitó el nombre de todas las personas del hogar, hubiera o no dormido en la vivienda. Incluso, se solicitó el nombre de todas las personas que habían dormido la noche anterior y quiénes vivían regularmente sin que necesariamente hubiesen dormido ahí.
  •         En el año 2012 se solicitaba enumerar todas las personas que conformaban el hogar y que residían en él, sin importar que estuviesen al momento de la entrevista (aunque solo se solicitaba el nombre de pila).
  •         Para el 2017, se solicitó el nombre de todas las personas que habían alojado en la noche en la vivienda.

Como se ha dejado de manifiesto por el director del INE, es una forma de controlar, por ejemplo, el hecho de que el grupo familiar pueda ser entrevistado nuevamente por cambios de domicilio en el período de toma de datos. Además, como no se toma el RUT de la persona para verificar identidad, tampoco se tiene cómo saber si el nombre entregado es real o no, insistiendo nuevamente en que en estos procesos se actúa bajo buena fe.

 Dado lo anterior, la única explicación que tengo respecto de la desinformación en la ciudadanía es que mucha gente se deja llevar por lo que hay en redes sociales sin informarse del proceso completo y de qué se trata. Respecto de los llamados a no responder el censo, la verdad es que no entiendo por qué se ha hecho, ya que todos los datos obtenidos en el censo serán considerados para actualizar la situación país y tomar decisiones para su mejora.

 

¿En qué cosiste el secreto estadístico y la Ley 17.374? 

 La ley 17.374, en sus artículos 29 y 30 establece que

 Artículo 29°- El Instituto Nacional de Estadísticas, los organismos fiscales, semifiscales y Empresas del Estado, y cada uno de sus respectivos funcionarios, no podrán divulgar los hechos que se refieren a personas o entidades determinadas de que hayan tomado conocimiento en el desempeño de sus actividades.

    El estricto mantenimiento de estas reservas constituye el “Secreto Estadístico”. Su infracción por cualquier persona sujeta a esta obligación, hará incurrir en el delito previsto y penado por el artículo 247, del Código Penal, debiendo en todo caso aplicarse pena corporal.

 Artículo 30°- Los datos estadísticos no podrán ser publicados o difundidos con referencia expresa a las personas o entidades a quienes directa o indirectamente se refieran, si mediare prohibición del o los afectados.

 De lo anterior, desde el artículo 29 se desprende que los y las censistas no pueden revelar la información recolectada en el proceso. Por otro lado, del artículo 30 se desprende que al momento de ser publicados los resultados del censo, estos no pueden ser difundidos individualizados. Así, todos los datos recolectados en el censo están protegidos por esta ley.

 Es importante mencionar en este punto que desde el año 2015 se ha tratado de impulsar la ley que crea un nuevo sistema estadístico nacional y que reemplazaría al INE. El proyecto aún se encuentra entrampado para ser derogado como ley, ya que no existe un acuerdo en si debe primar el secreto estadístico, que protege los datos de las personas sin individualizar la unidad estadística con la que se está trabajando (persona, hogar, vivienda, etc.) o la ley de transparencia, que permitiría a cualquier ciudadano o ciudadana pueda solicitar información de alguna unidad estadística, ya sea persona natural o jurídica. Por lo mismo, se han creado algunas formas de proteger los datos que son individualizados. Sin embargo, en el caso del censo, el hecho de no poder individualizar a las unidades estadísticas, impediría hacer una solicitud por ley transparencia de las unidades censadas.

 ¿Cómo se espera que los resultados del censo influyan en políticas públicas, planificación urbana, asignación de recursos y otras áreas importantes en Chile?

 Lo primero, es enfatizar en el punto que el hecho de tener muchos datos no mejorará la calidad del país, sino que las políticas son las que nos podrían ayudar a mejorar el país. En este sentido, la información que proporcione el censo puede influir en cómo se crean nuevas políticas públicas y cómo se actualizan otras. Por ejemplo, políticas asociadas a servicios sociales: con los datos del censo podemos tener una idea de la distribución geográfica del país en cuanto a edades, situación de discapacidad, niveles educacionales, entre otras. Esta última información sería útil para fomentar la creación de programas de nivelación educacional en adultos, pues también se contará con datos relacionados con saber leer o escribir. En este sentido, la información del censo ayudaría para determinar dónde poner los esfuerzos de estas creaciones. Por otro lado, el hecho de saber cómo es la principal fuente de energía, ayudaría a implementar campañas de invierno y campañas de subvención por parte del gobierno de turno, para fomentar el uso de energía limpia. En cuanto a la planificación urbana, los datos que proporcionen las personas en el censo serán de utilidad para la creación, por ejemplo, de nuevos vertederos, ya que una de las preguntas apunta al principal medio de eliminación de basura; al contar con información de cómo es la vivienda y de qué tipo es, permitiría realizar planificaciones en cuanto a crear nuevas viviendas sociales para grupos específicos. En definitiva, la información que provee el censo es de utilidad para optimizar recursos y focalizar esfuerzos para la implementación de nuevas políticas. 

 

¿Qué papel desempeñaron las tecnologías digitales en la recopilación y procesamiento de datos del censo? ¿Se utilizaron nuevas herramientas o plataformas para mejorar la eficiencia y precisión? 

Una de las novedades que trae el censo 2024 es que se realizará a través de dispositivos móviles. La incorporación de esta tecnología hace más eficiente el vaciar la información. Sin embargo, no necesariamente hace más eficiente la recolección de datos, pues no soluciona problemas como la no respuesta y, por lo tanto, esto no mejoraría la precisión de la información y nada relacionado con eso. Para capear un poco el problema de la no respuesta por no encontrarse personas en la residencia, este año se implementó el dejar una carta con un código QR para el “autocenso”. A pesar de esto, a priori no se sabe quién vive en esa residencia que no abrió la puerta y, por lo tanto, no hay información de sí las personas saben o no utilizar códigos QR, o si tienen conocimientos suficientes para poder autocensarse con este medio. 

¿Cuáles son algunos de los desafíos futuros que se anticipan en términos de análisis de datos, seguimiento de tendencias demográficas y la planificación para próximos censos en Chile? 

Lo primero es dejar en claro que, aunque sea un censo, es prácticamente imposible obtener la información de absolutamente todo el país. Así, cualquier censo es simplemente una muestra extremadamente grande y tiene los mismos problemas que tiene cualquier muestra. En este sentido, y por la importancia para el país que tiene la información recolectada, se vislumbra la necesidad de cambiar el foco en el proceso de análisis de datos que busquen certezas, si no más bien estamos llamados a saber trabajar en función de las incertezas. En esta misma línea, creo importante que las decisiones que se tomen con los datos del censo (o cualquier otra encuesta que busque actualizar políticas nacionales) deben tomarse en conjunto con grupos de investigación desde la academia y no academia (estadísticos, sociólogos, psicólogos, demógrafos, arquitectos, etc.), capaces de mostrar y discutir distintos escenarios basados en las incertezas que la falta de información provea. Estos distintos escenarios transparentan el abanico de posibles soluciones existentes y brindan información valiosa de qué tan dependiente de ciertos supuestos estadísticos son las decisiones que se están tomando.

 Otro importante desafío que veo es poder mirar hacia atrás y ver cuántas y cuáles de las políticas implementadas a partir del censo han funcionado y cuántas y cuáles no y sus razones de éxitos o fracasos. Esto no solo en lo demográfico, sino también en cuánto a políticas sanitarias, de migración, de vivienda, etc. Por otro lado, es necesario observar qué preguntas son o no necesarias para los nuevos censos y por qué su necesidad. Por ejemplo, si uno compara las preguntas del 2012 con las de ahora, se puede observar que en 2012 había una pregunta asociada al estado de hecho con personas del mismo o diferente sexo, separada de las preguntas de estado civil actual. Con esta pregunta se podía tener una idea de la distribución de la orientación sexual de las personas de Chile. Sin embargo, este año no existe esa pregunta y lo único que hay al respecto es el estado civil de las personas, pero como ahora existe el matrimonio igualitario ya no da lugar consultar si es con personas del mismo sexo o no. Dado lo anterior, era imprescindible saber información respecto de la distribución de la orientación sexual de las personas. Esto para diseñar políticas públicas en cuanto a la prevención de actos de violencia, tal como se estableció en 2022, cuando el INE presentó un documento denominado “Estandarización de preguntas para la medición de sexo, género y orientación sexual, dirigido a encuestas de hogares y censos de población”. 

¿Cómo se vincula MOVI al proceso de Censo?

Para MOVI es de suma importancia toda la información que pueda proveer el censo, pues tenemos líneas de investigación asociadas a

  •         Trayectorias laborales y educacionales con énfasis en grupos excluidos como mujeres y personas con discapacidad, donde estudiamos las potenciales causas de la participación laboral y el empleo de ellos.
  •         Movilidad de ingresos, donde estudiamos cómo ha sido el comportamiento de los salarios en función del nivel educacional, oportunidades sociales, laboral, entre otras.
  •         Psicometría y uso de tecnología para medir mejoras escolares, donde estudiamos formas de medir y caracterizar distintas áreas del desarrollo social para contribuir a la toma de decisiones en política pública.
  •         Infancia, cuidado y transmisión intergeneracional, donde estudiamos factores que afectan el desarrollo infantil (ambientales, shocks, políticas públicas, etc) y cómo estos afectan los resultados en el mercado laboral y en la movilidad intergeneracional.
  •         Movilidad social y la ciudad, donde realizamos investigación sobre cómo la ciudad, sus sistemas de transporte y educativos interactúan y afectan la movilidad social de los jóvenes en Chile.

Como se puede apreciar, la información que proveen todas las preguntas asociadas al censo 2024, son de vital importancia para poder generar investigación en MOVI y contribuir al desarrollo exitoso de nuevas políticas públicas, pues las respuestas del censo nos ayudarían a construir variables a algún nivel de agregación geográfica, incluyendo preguntas sobre migración.

 

[1] Ver informe final Comisión Externa Revisora del Censo 2012 https://www.ine.gob.cl/docs/default-source/censo-de-poblacion-y-vivienda/comites-y-notas-tecnicas/informe-comisi%C3%B3n-investigadora-censo-2012/comisi%C3%B3n-investigadora-nacional-2012-(informe-completo).pdf?sfvrsn=ef8e61b7_4

[2] http://www.censo2017.cl/memoria/descargas/memoria/libro_memoria_censal_2017_final.pdf

 [3] Ver https://censo2024.ine.gob.cl/preguntas-frecuentes/

 

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