Un nuevo mapa de la Vía Láctea
Una parte especialmente cercana al trabajo del investigador será el Galactic Plane Survey, el primer programa de astrofísica general seleccionado para Roman. Este proyecto permitirá estudiar la estructura y los contenidos de nuestra galaxia con un nivel de detalle sin precedentes, mapeando hasta 20 mil millones de estrellas y explorando regiones que hasta ahora permanecen insuficientemente conocidas.
Sin embargo, la relación de Dante Minniti con el telescopio Roman comenzó hace cerca de una década, cuando junto a otros astrónomos propuso a la NASA incorporar al telescopio el filtro K, un filtro adicional en el infrarrojo del telescopio que ampliaría las posibilidades de estudiar nuestra galaxia.
“Sugerimos a la NASA que agregaran este filtro porque eso iba a permitir abrir una ventana nueva hacia el Universo, nuestra galaxia y hacer estudios mucho más innovadores de lo que estaba planeado inicialmente”, relata. Una propuesta que, finalmente, fue incorporada.
Posteriormente, el investigador del CATA fue seleccionado como parte de un grupo de diez astrónomos encargado de diseñar el mapeo galáctico. Durante casi tres años, el equipo trabajó en definir qué regiones observar, qué filtros utilizar y cómo organizar de manera eficiente una enorme cantidad de observaciones.
“Tuvimos que diseñar cómo iban a ser esas observaciones, qué lugares íbamos a apuntar, qué regiones íbamos a mapear, qué filtros íbamos a usar y cómo iba a ser el plan de observación. Para hacer un mapa tan grande, con una cantidad de datos tan enorme, hay que diseñar muy cuidadosamente la estrategia de mapeo”, explica Minniti.
El Galactic Plane Survey requerirá sólo 29 días de observación distribuidos durante los primeros dos años de la misión. Según el astrónomo, “la eficiencia de Roman permitirá realizar en un período relativamente breve trabajos que con otros instrumentos habrían requerido décadas”.
El lanzamiento en vivo
Por formar parte del equipo que diseñó este mapeo, Dante Minniti fue invitado por la NASA junto a su familia a presenciar el lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral. Una experiencia que describe como “increíble” e “indescriptible”.
“Tú ves cuando se está lanzando el telescopio, luego escuchas la explosión y, finalmente, sientes la onda que llega y hace vibrar incluso el alambrado que teníamos detrás. Estábamos todos con el celular tratando de filmar esta ocasión única. Yo quería relatarlo, pero me quedé sin palabras, lo único que alcancé a decir fue: ‘y ahí se fue el Roman’”, relata el astrónomo.
El investigador destaca también la dimensión colectiva del momento. Cerca de un millar de personas vinculadas de distintas formas con la misión se encontraban en el lugar junto a sus familias. “Cada uno puso su granito de arena y ese fue el fruto de este trabajo, el que ya viaja al espacio. Ya sea un pedacito de cámara, un pedacito de cohete o unas ideas para mapear la galaxia. Todo eso se llevó el Roman”, destaca.
Lo que vendrá
Tras su lanzamiento, el telescopio inició su viaje hacia el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra (L2), ubicado aproximadamente a 1,6 millones de kilómetros de nuestro planeta y donde también opera el Telescopio Espacial James Webb. Durante los próximos meses se realizará el despliegue, calibración y prueba de sus instrumentos antes de iniciar plenamente sus observaciones científicas.
La NASA espera divulgar las primeras imágenes obtenidas por Roman a comienzos de 2027. A partir de entonces comenzará una misión principal de cinco años, cuyos datos estarán disponibles para que equipos científicos de distintas partes del mundo puedan utilizarlos en nuevas investigaciones.