Por Paola Segovia. La Dra. Ilona Concha Grabinger, Profesora Titular del Instituto de Bioquímica y Microbiología de la Universidad Austral de Chile y actualmente Profesora Emérita de esta casa e estudios, cuenta con una destacada trayectoria académica, científica y de gestión universitaria en el ámbito de la Bioquímica y la Biología Molecular a nivel nacional e internacional.
Bachiller en Ciencias, Magíster en Biología Molecular y Doctora en Biología Celular y Molecular por la UACh. Realizó formación posdoctoral en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, en Estados Unidos, y se desempeñó como investigadora y profesora visitante en universidades y centros de investigación de Estados Unidos y España.
En la UACh ha desarrollado una amplia labor en docencia, investigación y formación de nuevas generaciones, además de ejercer cargos como Directora de Investigación y Desarrollo, Directora del Instituto de Bioquímica, Vicedecana de la Facultad de Ciencias y Prorrectora de nuestra institución.
Su trayectoria incluye participación y liderazgo en organismos científicos nacionales e internacionales, entre ellos la International Union of Biochemistry and Molecular Biology (IUBMB) y el Standing Committee for Gender Equality in Science (SCGES), del cual actualmente es vicepresidenta. Entre sus reconocimientos destaca el Premio «Tito Ureta» de la Sociedad de Bioquímica y Biología Molecular de Chile, recibido en 2025.
En el marco de los 72 años de la Universidad Austral de Chile, la Profesora Ilona Concha reflexiona sobre los desafíos en docencia e investigación de esta casa de estudios.
Roles de la academia
Para la Dra. Concha Grabinger, el rol de un académico o académica es generar, transmitir, compartir y aplicar conocimiento, es decir, formar a las nuevas generaciones, así como también contribuir al desarrollo de la universidad, de su disciplina y de la sociedad. A ello, explica, se suman la gestión y el liderazgo académico, así como el servicio a la comunidad científica y a las instituciones.
“Todos estos roles se articulan en torno a una responsabilidad fundamental: generar conocimiento, transmitirlo y ponerlo al servicio de la sociedad y del desarrollo del país”, señala.
En ese contexto, indica que “uno de los principales desafíos que enfrenta, actualmente, la academia es responder a un entorno que ha cambiado profundamente, sin perder de vista su misión fundamental de formar personas y generar conocimiento”.
En materia de docencia, “esto implica pasar de una enseñanza centrada principalmente en la transmisión de contenidos a una formación que desarrolle pensamiento crítico, capacidad de análisis, creatividad, autonomía y habilidades para enfrentar problemas complejos”, destaca la investigadora.
La Profesora hace una reflexión del impacto de las nuevas tecnologías y, particularmente, de la inteligencia artificial: “La academia debe aprender a integrarlas de manera responsable, aprovechando sus posibilidades, pero al mismo tiempo fortaleciendo aquellas capacidades que son propiamente humanas: la reflexión crítica, la creatividad, la ética, la comunicación y la capacidad de formular buenas preguntas”.
Otro desafío importante es la diversidad de los estudiantes: “Las universidades reciben hoy jóvenes con trayectorias, conocimientos previos y necesidades muy diferentes, lo que exige avanzar hacia formas de enseñanza más inclusivas y flexibles, sin sacrificar la calidad y el rigor académico”, enfatiza.
Para la investigadora, la UACh no solo debe preparar buenos profesionales; debe contribuir también a formar “ciudadanos responsables, capaces de desenvolverse en una sociedad cada vez más compleja y de poner sus conocimientos al servicio de los demás. En este sentido, recuperar el valor de la relación personal entre profesores y estudiantes sigue siendo fundamental, incluso en un contexto cada vez más digitalizado”.


