Dr. Pablo Gaspar en el marco del Día Mundial de la Salud Mental: “Prevenir en salud mental es priorizar en la juventud y anticiparse al problema en la adultez”

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La batalla del siglo 20 fue convencer que la salud mental era tan importante como la salud física. Ahora, el esfuerzo está en que el bienestar mental para todos sea prioritario, tal como reza el lema de la Organización Mundial de la Salud, que este 10 de octubre conmemoró un nuevo día dedicado al tema ¿Qué prioridades deberían adoptarse en un país como Chile?

“Hay mucha investigación en torno a la prevención de enfermedades en la adultez”, explica el psiquiatra Pablo Gaspar, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile e investigador principal del Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay). “Tal como la psicología, la psiquiatría infanto-juvenil y la prevención de enfermedades psiquiátricas pueden ayudar a cambiar el pronóstico en las personas, o sea, anticiparse a los problemas. Ese es uno de los desafíos que implica la priorización. Porque en un país y una región donde los recursos son limitados, uno tiene que priorizar el gasto en salud, y uno de los desafíos costo/efectivo es hacerlo en programas de desarrollo para niños, niñas, adolescentes y jóvenes que se orienten a la prevención en el desarrollo de enfermedades”.

Se trata de un campo donde justamente Imhay ha puesto su acento, con líneas de investigación que van desde la prevención del consumo de alcohol y otras drogas, pasando por la prevención del suicidio, hasta el desarrollo de intervenciones a través del uso de tecnologías para prevenir la depresión y el riesgo suicida. A eso se suma el área donde trabaja el doctor Gaspar, relacionada con la “prevención de lo que llamamos los estados mentales de riesgo, que son una serie de síntomas sutiles en distintos ámbitos -entre ellos los psicóticos- que pueden indicar el inicio de enfermedades graves como la bipolaridad, la esquizofrenia o los trastornos de personalidad. Todas estas líneas van en el sentido de la prevención de enfermedades psiquiátricas severas”.

Acceso y costo

Según el profesional, otro ámbito prioritario en el que deben centrarse los esfuerzos en salud mental debería ser mejorar el acceso y disminuir el costo de las atenciones. “Por ejemplo, una persona que necesite con urgencia una atención de salud hoy enfrenta un retraso importante, porque hay pocos profesionales, están todos saturados, y eso hace que al final esa persona llegue en condiciones más graves. Entonces, una priorización es el acceso. Y el costo también es relevante. Recientemente, se publicó un estudio de la Defensoría de la Niñez, donde se muestra que los adolescentes tienen la percepción de que el costo de la salud es muy alto y, por lo tanto, los lleva a no consultar ni solicitar ayuda”, explica el Dr. Gaspar.

“Que haya un costo relevante nos da cuenta de que hay un obstáculo que es inicial, que va más allá de la atención en sí. Y como uno entiende a los jóvenes dentro de un contexto familiar, a lo mejor él o ella se pospone por otras prioridades, y generalmente es la salud mental la que queda atrás, y no debería ser así”, agrega.

Importancia de la investigación local

Una señal alentadora, pero que aún es insuficiente para avanzar en la reducción de las brechas en atención de salud mental ha sido el anuncio ministerial de disponer 19 mil millones de pesos extra en el presupuesto del próximo año para esta área de atención. Según el académico, eso también va a incidir en el desarrollo de las investigaciones, que son vitales para entender cabalmente el perfil de las enfermedades en el contexto nacional.

Se calcula que en el mundo el 90 por ciento de la carga de las enfermedades mentales -o sea, las consecuencias económicas de dichos trastornos- recae principalmente en países pobres o de medianos ingresos. Sin embargo, solo 10 por ciento de la investigación en enfermedades mentales se hace en estos países”, advierte el investigador de Imhay. “Por lo tanto, mucha de la información disponible es importada, lo cual es muy relevante, porque no es lo mismo tener depresión en un país escandinavo que tener depresión en Temuco, ya que los determinantes sociales son distintos, la idiosincrasia es diferente y los determinantes biológicos también son otros”.

De la desesperanza a la resiliencia

El diagnóstico actual de la salud mental juvenil en Chile -y en Latinoamérica- muestra un alto nivel de consumo de drogas, trastornos del ánimo, ansiedad, autolesiones y suicidio. Sin embargo, probablemente porque es padre de cuatro niños preadolescentes, y por su amplia experiencia clínica y de investigación en salud mental infanto-juvenil, el Dr. Pablo Gaspar no solo ve problemas, sino también las oportunidades. Si bien reconoce que hay necesidades, falencias y urgencias, avizora que el actual escenario de cambios sociales puede ser positivo para atraer el interés de la juventud y promover su participación.

“Por mucho tiempo, hemos dicho que los jóvenes ‘no están ni ahí’, que son una generación un poco desapegada, aislada, individualista. Pero vemos que hoy tiene algo que decir en el nuevo Chile: el impulso feminista, la igualdad de género, la ‘revolución pingüina’ y el estallido social partieron de los jóvenes”, comenta el psiquiatra de la Universidad de Chile e investigador del Núcleo Imhay. “Esos cambios sociales pueden llevar a que en vez de tener una ‘desesperanza’ tengan una ‘esperanza’ de un futuro y, por lo tanto, eso se pueda encauzar. Con ello, me refiero a que ahora hay una oportunidad. Hay momentos en que el estrés, si es bien conducido, puede forjar la resiliencia, y eso es algo muy positivo, es una herramienta para el futuro”, añade.

Para el Dr. Pablo Gaspar, la prevención debe ´partir por casa´ y para ello entrega algunas estrategias para el autocuidado de la salud mental que deben intentar practicarse diariamente. Entre ellas destaca: el no temer a expresar las emociones a alguien de confianza, tratar de mantener una buena comunicación al interior de las familias, favorecer un estilo de vida saludable (alimentación equilibrada, dormir entre 7 y 8 horas diarias, y realizar algún tipo de actividad física). Además, menciona que aprender a decir que no o marcar límites es una forma de liberar estrés y ayuda a enfrentar de mejor manera ciertas situaciones. También, según indica, es importante aprender a identificar aquellos estímulos que provocan ansiedad para poder anticiparse y reaccionar de mejor forma frente a esos eventos.

Finalmente, el Dr. Gaspar hace un llamado a siempre pedir ayuda y consultar a profesionales de la salud mental cuando se presenta un malestar emocional que comienza a interferir en las rutinas y desempeño diario.