Dr. Michael Kaplan: “Los glaciares son una manifestación física directa de las condiciones atmosféricas”

Tiempo de lectura: 20 minutos
Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Desde el 2024 es docente encargado de la Mención de Periodismo Científico y Ambiental en la UACh. desde el 2024. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país. Actualmente cursa el Doctorado en Comunicación UACh - UFRO Becado por ANID.

Compartir publicación

El conferencista plenario del XVII Congreso Geológico Chileno explica cómo las morrenas, las rocas y otras huellas del paisaje permiten reconstruir el comportamiento de antiguos glaciares. Tras cerca de 25 años de investigación en Chile, destaca la importancia de la Patagonia para comprender la variabilidad natural del clima y dimensionar los cambios que observamos actualmente.

Los glaciares son sensibles indicadores de las condiciones climáticas. Sus avances y retrocesos dejan marcas en el paisaje que permiten reconstruir cómo variaron la temperatura y las precipitaciones durante miles de años. Para el Dr. Michael Kaplan, estudiar estos registros no solo ayuda a comprender la historia climática del planeta, sino que también proporciona un contexto indispensable para interpretar el cambio climático actual. Kaplan es del Lamont-Doherty Earth Observatory, Universidad de Columbia, en Nueva York.

El investigador ha trabajado durante aproximadamente 25 años en Chile y ha desarrollado parte importante de sus estudios en la Patagonia, un territorio especialmente valioso debido a la sensibilidad de sus glaciares y a la escasez de grandes superficies continentales en el hemisferio sur. 

Kaplan será conferencista plenario del Área Temática 5: Geología del Cuaternario y Cambio Climático del XVII Congreso Geológico Chileno. En su presentación revisará cómo ha evolucionado el conocimiento sobre el comportamiento de los glaciares desde el final de la última glaciación, con especial atención a los descubrimientos realizados durante los últimos 12 mil años.

 

El XVII Congreso Geológico Chileno se desarrollará en Valdivia entre el 13 y el 18 de diciembre de 2026, reuniendo a especialistas de distintas áreas de las geociencias bajo el lema “El futuro bajo nuestros pies”.

¿Cómo nació su interés por estudiar los glaciares y qué fue lo que más lo cautivó de utilizarlos para comprender la historia climática de nuestro planeta?

—Mi interés comenzó a partir de, al menos, dos experiencias importantes que viví mientras cursaba mis estudios universitarios de pregrado en la Universidad de Búfalo, en el estado de Nueva York.

En primer lugar, tomé un curso de geología glacial y geomorfología impartido por el profesor Parker Calkin, y quedé cautivado por sus contenidos. La geología glacial utiliza el registro dejado por los glaciares para conocer la historia climática de nuestro planeta. Era algo completamente distinto de todo lo que había estudiado durante mi etapa escolar.

En segundo lugar, como estudiante de pregrado participé en una investigación sobre núcleos de hielo de Groenlandia, experiencia que despertó mi interés por conocer los cambios climáticos del pasado. Cuando ingresé a mis estudios de posgrado, de alguna manera combiné ambas experiencias.

Para quienes no están familiarizados con esta área, ¿cómo pueden las rocas, las morrenas y otras huellas dejadas por antiguos glaciares revelar cuándo avanzó o retrocedió el hielo y cómo era el clima en ese momento?

—Las morrenas indican dónde se encontraba antiguamente el frente o límite de un glaciar. Son una de las formas del relieve más importantes para estudiar los glaciares del pasado y su comportamiento. Una morrena constituye un marcador fundamental en el paisaje.

 

Su presencia indica que, en ese momento, el clima era más frío, o bien más frío y húmedo, porque el glaciar tenía una extensión mayor que la actual. Cuando determinamos la edad de una morrena, también podemos establecer cuándo comenzó a retroceder el glaciar. Para ello analizamos las rocas ubicadas sobre su superficie, que suponemos fueron las últimas en quedar depositadas antes  el hielo se derretía y retrocedía.

Otras huellas preservadas en el paisaje pueden señalar los momentos en que el hielo se retiró y dejó esos registros como consecuencia de un calentamiento del clima.

Usted lleva aproximadamente 25 años visitando y trabajando en Chile. ¿Qué características convierten al país, y especialmente a la Patagonia, en un territorio tan relevante para estudiar los glaciares y los cambios climáticos del pasado?

—Lo más importante es que la Patagonia y Chile son lugares extraordinarios para estudiar los glaciares. Además, en el hemisferio sur no existen demasiadas superficies continentales, ya que está cubierto principalmente por océanos. Por esta razón, la Patagonia es un territorio muy valioso para analizar los glaciares y otros cambios ambientales registrados en el paisaje terrestre, como las variaciones de la vegetación, y comprender cómo se relacionan entre sí.

Los glaciares patagónicos también son muy sensibles a los cambios del clima, por lo que constituyen excelentes registros de las condiciones atmosféricas del pasado. Me gusta decir que los glaciares son una manifestación física directa de las condiciones atmosféricas.

Después de tantos años de trabajo de campo en Chile, ¿hay alguna expedición, paisaje, hallazgo o experiencia humana que haya marcado especialmente su trayectoria como investigador?

—No creo que pueda identificar una única expedición o un paisaje en particular. Probablemente, mis primeros años de investigación fueron los más influyentes o importantes, porque durante ese periodo aprendí a interpretar los paisajes de Chile y del sur de Sudamérica, a comprender lo que revelaban sobre los cambios climáticos del pasado y a determinar sus edades.

Sin embargo, durante los últimos años también he investigado nuevas preguntas relacionadas con los glaciares y el clima, utilizando diferentes técnicas para obtener nuevos conocimientos. Este será uno de los ejes de mi presentación en el Congreso.

A lo largo de estos cerca de 25 años, mi investigación ha abordado distintos temas y me cuesta señalar una sola experiencia como única o determinante para mi carrera. Quizás podría destacar esos primeros años, cuando estaba aprendiendo por primera vez y estableciendo vínculos con científicos sudamericanos, algunos de los cuales continúan colaborando conmigo hasta hoy.

¿Qué nos enseña la historia de los glaciares chilenos sobre la variabilidad natural del clima y cómo ayuda ese conocimiento a comprender mejor el cambio climático que observamos actualmente?

—Los glaciares son registros muy sensibles del clima. Al estudiar su comportamiento pasado podemos conocer las condiciones climáticas de otras épocas. Sus historias también proporcionan un contexto para comprender el cambio climático actual.

Por ejemplo, podemos preguntarnos en qué momentos del pasado geológico los glaciares fueron más pequeños, por qué ocurrió, cuánto tiempo se mantuvieron en esa condición, cuándo comenzó el retroceso actual y cuánto cambió su comportamiento hacia fines del siglo XX, cuando el clima comenzó a calentarse. También podemos investigar cuáles fueron los procesos climáticos que provocaron esas transformaciones.

La historia de los glaciares chilenos puede aportar información para responder todas estas preguntas y ayudar a la comunidad científica a evaluar y comprender mejor el cambio climático que observamos actualmente.

Como conferencista plenario del XVII Congreso Geológico Chileno, ¿cuáles serán las principales ideas o descubrimientos que espera compartir con quienes asistan a su presentación?

—Principalmente, hablaré sobre cómo han cambiado y evolucionado las ideas acerca del comportamiento de los glaciares desde el término de la última glaciación, es decir, durante los últimos 12 mil años aproximadamente.

Me enfocaré en el periodo comprendido desde que comencé a trabajar en Sudamérica hasta la actualidad, en 2026. También abordaré descubrimientos relevantes realizados en distintos momentos, incluidos algunos anteriores al inicio de mi trabajo con colegas sudamericanos.

¿Qué espera que este congreso aporte al intercambio científico internacional y qué consejo daría a estudiantes y jóvenes investigadores que desean dedicarse al estudio de los glaciares, la geología del Cuaternario y el cambio climático?

 

 

—Es una pregunta difícil de responder de manera sencilla, especialmente antes de asistir. Sin embargo, el Congreso será claramente un espacio extraordinario para que estudiantes e investigadores jóvenes puedan relacionarse con científicos de mayor trayectoria y provenientes de distintos países.

También ofrecerá una excelente oportunidad para conocer las distintas disciplinas científicas y los diversos enfoques utilizados para responder preguntas relevantes para Chile.

Como consejo, les diría que tengan presente que algunas de las presentaciones que verán representan años de trabajo intenso y también muchos días dedicados a preparar cómo comunicar sus resultados. No solemos hablar de las cosas que salen mal y que nos obligan a cambiar nuestra manera de pensar o la dirección de nuestras investigaciones.

En mi caso, la perseverancia y la constancia han sido esenciales para mi carrera y para el desarrollo de mis investigaciones. Para avanzar en este ámbito son importantes la persistencia, la perseverancia, seguir los propios intereses, pensar profundamente y mantener la disposición a aprender y realizar nuevos descubrimientos en terreno.

Aunque mis colegas y yo hemos logrado responder preguntas importantes en estas disciplinas, los estudiantes y jóvenes investigadores también encontrarán en el Congreso nuevas interrogantes y problemas que deberán ser abordados en el futuro por la próxima generación de científicos.

Compartir publicación

Etiquetas de esta publicación

Artículos
relacionados