El conferencista especial del XVII Congreso Geológico Chileno explica cómo la evolución magmática, la tectónica y el clima contribuyeron a formar las grandes provincias cupríferas de los Andes. En esta entrevista aborda también los desafíos que enfrenta Chile ante la búsqueda de depósitos más profundos y de los minerales estratégicos necesarios para la transición energética.
¿Por qué determinados segmentos de un arco magmático llegan a convertirse en provincias metalogénicas excepcionalmente fértiles, mientras otros permanecen estériles? Esta es una de las preguntas que orientan las investigaciones del Dr. Martin Reich, quien estudia los procesos magmáticos, hidrotermales y supérgenos responsables de movilizar y concentrar metales en la corteza terrestre.
El investigador será uno de los conferencistas especiales del XVII Congreso Geológico Chileno, que se realizará en Valdivia. Su presentación, titulada “La transición del hierro al cobre y la construcción de la fertilidad magmática en los Andes de Chile”, abordará los cambios experimentados por el arco andino durante decenas de millones de años y las condiciones que hicieron posible la formación de algunos de los mayores sistemas cupríferos del planeta.
En esta conversación, Reich explica cómo el análisis isotópico, el modelamiento numérico y los estudios a escala micro y nanométrica permiten reconstruir la historia de los yacimientos. Asimismo, destaca la importancia de la investigación científica para desarrollar nuevas estrategias de exploración y responder a la creciente demanda mundial de minerales críticos.
El XVII Congreso Geológico Chileno se desarrollará en Valdivia entre el 13 y el 18 de diciembre de 2026, reuniendo a especialistas de distintas áreas de las geociencias bajo el lema “El futuro bajo nuestros pies”.
Su investigación aborda los procesos magmáticos, hidrotermales y supérgenos que controlan la concentración de metales en la corteza terrestre. ¿Cómo se relacionan y qué preguntas orientan actualmente su trabajo?
—Una idea central de mi investigación es que los procesos magmáticos, hidrotermales y supérgenos forman parte de una misma cadena evolutiva de movilización y concentración de metales. Los procesos magmáticos profundos establecen la fertilidad inicial del sistema; los procesos hidrotermales redistribuyen y concentran los metales hasta formar yacimientos; y, finalmente, los procesos supérgenos pueden modificarlos y enriquecerlos posteriormente en la superficie.
Una de las preguntas que más me interesa es por qué algunos segmentos de un arco magmático se convierten en provincias metalogénicas excepcionalmente fértiles, mientras otros permanecen estériles. También buscamos comprender cómo la evolución magmática, la tectónica y el clima controlan la formación y preservación de estos recursos.
Su conferencia se titula “La transición del hierro al cobre y la construcción de la fertilidad magmática en los Andes de Chile”. ¿Qué significa que un sistema magmático sea “fértil”?
—Cuando hablamos de un sistema magmático fértil, nos referimos a uno capaz de generar y transferir suficientes metales y volátiles hacia la corteza superior como para formar un yacimiento. No basta con que un magma contenga cobre, hierro, oro u otros elementos: estos deben ser extraídos eficientemente y luego transportados y concentrados por fluidos hidrotermales en espacios relativamente reducidos.
Entre los factores clave se encuentran el contenido de agua, azufre y cloro; el estado de oxidación o estado redox; la temperatura; el grado de diferenciación magmática y la duración del sistema. Todos estos elementos suelen estar modulados por el contexto tectónico.
En los Andes buscamos comprender cómo estos parámetros evolucionaron a través del tiempo y permitieron transitar desde sistemas dominados por hierro hacia otros progresivamente más eficientes en la concentración de cobre.
¿Qué revela esa transición sobre la evolución geológica de los Andes chilenos?
—Refleja cambios profundos en la evolución del arco andino, ocurridos en segmentos y periodos específicos. Se pasó desde condiciones de corteza relativamente delgada y extensional hacia una corteza más gruesa, con mayor capacidad de almacenamiento magmático y con magmas más hidratados, oxidados y ricos en volátiles.
Estos cambios se desarrollaron a lo largo de decenas de millones de años y estuvieron acompañados por importantes variaciones tectónicas y magmáticas. De esta forma, los yacimientos minerales constituyen también un registro de cómo el arco andino fue adquiriendo progresivamente las condiciones necesarias para generar grandes sistemas cupríferos.
Su trabajo combina herramientas isotópicas, modelamiento numérico y estudios a escala micro y nanométrica. ¿Cómo se integran estas aproximaciones para reconstruir la formación de un yacimiento?
—Estas herramientas permiten estudiar un yacimiento desde escalas muy distintas, pero complementarias. Por ejemplo, los isótopos permiten identificar fuentes y procesos, además de obtener edades radiométricas precisas. Los estudios micro y nanométricos revelan dónde y cómo se incorporan y alojan los metales en los distintos minerales. El modelamiento, por su parte, permite evaluar cuantitativamente los procesos de movilización y poner a prueba diferentes escenarios de concentración.
Al integrar estas aproximaciones podemos reconstruir con mayor precisión la historia completa de la formación de un yacimiento, tanto en el espacio como en el tiempo.