Dr. Claudio Pérez Leighton: “Uno de los cuestionamientos centrales que nos hacemos es por qué es tan difícil comer bien”.

241

En la actualidad la obesidad es un problema de salud global. Según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) el 74% de la población adulta en Chile sufre sobrepeso u obesidad. Lo que situaría a Chile en un escenario incluso peor que el de países como México (72,5%) o Estados Unidos (71%).

Sebastián Ampuero, Ciencia en Chile.– El Dr. Claudio Pérez Leigthon, bioquímico y doctor en neurociencias, se desempeña como profesor asistente en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), donde dirige el Laboratorio de Neurobiología Conductual y Obesidad (NBO). Además, es el investigador principal del proyecto FONDECYT titulado “Role of orexin and opioid dynorphin peptides in food intake and obesity” y de “La dificultad de elegir alimentos saludables y su impacto en obesidad”, financiado por la Vicerrectoría de Investigación de la PUC.

En el estudio ELISA buscan comprender los mecanismos neuronales que regulan el consumo de alimentos y la relevancia de las conductas frente a los alimentos en desordenes metabólicos como la obesidad. Sobre estas y otras interesantes interrogantes fue que conversó con nosotros el investigador.

En primer lugar nos gustaría saber. ¿Cómo nace esta investigación?

La investigación nace a raíz de tratar de contemplar una de las interrogantes que nosotros como equipo consideramos centrales en la producción de sobrepeso y obesidad. ¿Por qué es tan difícil comer bien? Esta pregunta tiene muchos aspectos a evaluar, pero al final de todo, siempre hay una decisión en relación a que alimentos elijo comer. Y en el ambiente donde la mayoría de nosotros vive, siempre podemos escoger entre algo sabroso y que sabemos que no nos hará tan bien y algo quizás no tan sabroso pero mucho más saludable.

¿Podríamos deducir entonces que el problema de sobrepeso en la población tiene una raíz de modos de la alimentación más que de otros factores?

Al centro del problema de obesidad hay un problema de alimentación. Cuando uno analiza porqué una persona se vuelve o mantiene obesa hay muchos factores involucrados, pero siempre la cantidad y calidad de los alimentos que consumimos resulta ser muy importante; por decir un ejemplo: es más fácil limitar las calorías consumidas a través de la alimentación que de quemarlas haciendo extensas sesiones de deporte.

Dentro de esos aspectos que menciona. ¿Estaría asociado el sueño?

Bueno, se sabe que cuando uno duerme mal, afecta cómo o cuánto uno come y las comidas que elige, favoreciendo la ingesta de alimentos ricos en calorías. De igual manera, cuando uno presenta sobrepeso y obesidad puede verse alterada la calidad de sueño, potenciando así la ingesta de alimentos ricos en calorías. Esto genera una especie de ciclo vicioso del cual es difícil salir.

¿Existen factores exteriores que nos ayudarían o podrían inducir a entrar en esas especies de ciclos viciosos?

Bueno, nosotros vivimos en un ambiente obesogénico, que se define por tener múltiples factores que inducen obesidad. Para la mayoría de nosotros, nuestro ambiente no tiene altas demandas de actividad física ni nos requiere estar en permanente movimiento. Por otro lado, y lo que es nuestro interés de investigación, constantemente se nos ofrecen oportunidades de elegir y consumir alimentos. A modo de ejemplo, si salgo de mi casa u oficina inmediatamente me enfrento a varios locales que me ofrecen comida, o al ir al supermercado tengo muchas opciones de alimentos sabrosos. Quizás con la pandemia esto ha cambiado, pero pienso en las aplicaciones que nos permite acceder a distintas preparaciones de forma muy fácil, o quizás en mi refrigerador está ese postre que me encanta al lado de la fruta. En fin… el concepto es que en nuestro ambiente hay múltiples instancias a lo largo del día que nos dan posibilidades de comer. Y en un ambiente así, uno constantemente recurre a cuestionarse si quiere o no quiere comer y qué es lo que va comer.

Inmersos en este ambiente obesogénico. ¿Cómo nos podríamos comportar o resolverlo?

Bueno, parte de lo que queremos estudiar es cómo la gente se desenvuelve en este ambiente obesogénico. Porque surge esta interrogante de cómo podemos controlar la obesidad si todo el tiempo estamos expuestos a consumir alimentos y tenemos una tendencia innata a consumir alimentos si están disponibles.

¿Lo que querría decir que nosotros como especie humana, estamos inducidos constantemente a consumir alimentos mientras haya disponibilidad?

Yo creo que sí. Nosotros y otros mamíferos evolucionamos en un ambiente donde conseguir alimentos era un desafío. Por eso, nuestro cerebro evolucionó de manera tal que la ingesta de alimentos es placentera. Antes, podíamos pasar días sin comer y para comer se requerían tremendos esfuerzos. Y por tanto, el que el comer genere placer, funciona para motivar a un organismo a buscar, consumir y aprender a reconocer las pistas que nos indican que hay disponibles alimentos, en particular aquellos altos en calorías. Sin embargo, gran parte de la población occidental hoy vive en condiciones de abundante y fácil acceso a la comida alta en calorías y estos mecanismos cerebrales siguen ahí. Entonces, tenemos un cerebro que nos empuja a comer y más encima estamos rodeados de estímulos asociados a comida que gatillan. Por tanto, el comer de forma saludable en un ambiente obesogénico requiere un esfuerzo importante no solo en elegir, sino también en limitar la cantidad de alimentos ingeridos.

Referente al estudio que se encuentran realizando ¿Cuáles serían los principales intereses que pretenden resolver?

Lo que no interesa con este estudio es tratar de entender la relación de conductas asociadas a la alimentación y otros parámetros de conducta, como por ejemplo el sueño. Acá no mediremos cuánto come la gente, lo que nos interesa a través de las pruebas es cómo la gente se comporta frente a los alimentos. Así, de alguna manera tratar de entender la variabilidad de cómo y porqué escoge algunos alimentos frente a otros, además de saber si sus decisiones están inducidas por el sueño, por hambre, edad, etc.

Cabe destacar que para la realización de este estudio se buscan participantes voluntarios entre 18 y 40 años dispuestas a responder un cuestionario en línea de 15 a 30 minutos. Si te interesa… ¡No dudes en participar!