El estudio también detectó monóxido de carbono (CO) y dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera del planeta, además de entregar una primera estimación de abundancia de agua (H₂O). A partir de estas mediciones, el equipo determinó que LTT9779b tiene una razón carbono/oxígeno (C/O) muy superior a la solar, comparable a la de otros «Júpiteres ultra-calientes», pero inusual en gigantes gaseosos más fríos.
“El CO y el CO₂ son, junto al agua, las moléculas más abundantes en la atmósfera de este tipo de planetas después del hidrógeno y el helio. Medir con efectividad cuánto hay de cada una nos permite calcular con precisión esta relación (C/O) presente en su atmósfera, que se considera un indicador importante de la formación y la evolución de estos mundos”, explica Suman Saha.
Para analizar los datos, el equipo utilizó Geryon-3, el clúster de supercomputación del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines – CATA. A través de este, se realizaron los cálculos que permitieron reconstruir, a partir de la luz captada por el JWST, la composición química de la atmósfera del planeta y confirmar la presencia de las nubes.
“Este clúster fue fundamental para llevar a cabo los análisis de gran complejidad computacional realizados en este estudio, en particular las complejas recuperaciones atmosféricas que resultaron esenciales para detectar y caracterizar las nubes de silicato”, relata James Jenkins.
Además de explicar estas características, los resultados entregan nuevas pistas sobre cómo evolucionan las atmósferas de planetas sometidos a temperaturas extremas. Al comparar su composición con la observada en otros gigantes gaseosos, el estudio permite identificar procesos que podrían ser comunes entre distintos tipos de exoplanetas y contribuir a comprender el origen de su diversidad planetaria. Por lo tanto, el presente estudio constituye un importante punto de referencia para alcanzar ese objetivo.
«El trabajo aporta algunas de las primeras pruebas observacionales de esta vía evolutiva atmosférica en atmósferas ultra-calientes, y amplía a los gigantes gaseosos del tamaño de Neptuno un escenario que antes solo se había propuesto para los del tamaño de Júpiter», señala Jenkins.
Finalmente, los investigadores resaltan que estarán trabajando para comprender aún mejor cómo se forma la atmósfera, las nubes y su evolución en estos planetas tan particulares, a medida que surjan nuevas oportunidades gracias a la creciente disponibilidad de observaciones de alta precisión del JWST e instrumentos futuros como el Giant Magellan Telescope (GMT) y el Extremely Large Telescope (ELT).
«Tenemos previsto seguir colaborando con investigadores de todo el mundo para llevar a cabo estudios a gran escala sobre exoplanetas extremos y sus homólogos más fríos. Estos esfuerzos tienen como objetivo comprender cómo la diversidad planetaria determina la evolución atmosférica y si los planetas con atmósferas actuales muy diferentes siguen conservando rastros de sus orígenes comunes», concluye Suman Saha.
Enlace a investigación: https://iopscience.iop.org/article/10.3847/2041-8213/ae82ed