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Descubriendo los secretos de la anémona del estuario de Quempillén: Cuatro años de investigación en Chiloé revelan adaptaciones a cambios ambientales extremos

Tiempo de lectura: 20 minutos
Amanda Muñoz
Amanda Sofía Muñoz Ávila es Periodista, Licenciada en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile.

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En el marco de un proyecto Fondecyt Regular 1190875 liderado por el Dr. Mauricio Cubillos, se logró conocer detalles únicos sobre la biología y respuesta celular/fisiológica de la anémona Anthopleura hermaphroditica a las condiciones intermareales y submareales del estuario Quempillén. 

Este estudio es notable porque marca la primera vez que se observa la presencia de esta especie en un estuario. En este sitio específico, se ha registrado una densidad excepcionalmente alta, con aproximadamente 8.000 a 9.000 individuos por metro cuadrado. Adicionalmente, sus observaciones permitieron entender que tanto la conducta de enterramiento en el sedimento que ellos poseen es utilizada como una  estrategia de protección contra el estrés salino. De la misma forma, la incubación embrionaria reduce los niveles de daño celular generados por la exposición directa a las reducciones salinas. Enfoques experimentales permitieron entender que los cambios salinos en el estuario < 22.5 psu pueden generar  elevados niveles de daño celular si es que los animales no se encuentran enterrados en el sedimento o al interior de la cavidad incubadora.

Uno de los avances en el conocimiento fue sobre la plasticidad  específica de la anémona Anthopleura hermaphroditica a las condiciones ambientales intermareales y submareales del estuario Quempillén, de hecho este nuevo conocimiento fue publicado en la prestigiosa revista académica Plos One

El académico de la Universidad Austral de Chile, explica que, estas criaturas marinas enfrentan condiciones extremas en las zonas intermareales y submareales de los sistemas estuarinos, donde las condiciones cambian rápidamente producto de los cambios de marea o contínuas precipitaciones en el área de estudio .

Las anémonas intermareales, que habitan en la transición entre el ambiente terrestre y marino, son verdaderos campeones en la tolerancia a los cambios ambientales. Estos organismos, a pesar de su aparente falta de movimiento, han evolucionado para sobrevivir en entornos donde las fluctuaciones rápidas en la salinidad, la temperatura y la radiación UV-B pueden influir en su respuesta celular.

Estudio

A pesar que se han realizado numerosos estudios de campo, y bajo condiciones controladas en laboratorio, se pueden destacar información relevante sobre el proceso incubatorio donde fue posible evidenciar genéticamente que la incubación embrionaria permite a los adultos de esta anémona cuidar de embriones de otros padres (cuidado aloparental) al interior de la cavidad gastrovascular. 

Adicionalmente, estudios multifactoriales permitieron entender la respuesta de estos organismos a factores ambientales como temperatura, salinidad y radiación y de esa forma comprender los niveles de daño oxidativo y su respuesta antioxidante.

Las anémonas de la zona intermareal demostraron una mayor tolerancia a los estresores ambientales en comparación con las de la zona submareal. Presentaron niveles más bajos de daño oxidativo a lípidos y proteínas, lo que sugiere una mayor plasticidad frente a las variaciones ambientales.

“Este descubrimiento desafía las concepciones anteriores sobre la resistencia de las anémonas de estuario y subraya la importancia de comprender cómo estas criaturas se adaptan a entornos extremos. Se espera que estudios futuros profundicen en los mecanismos detrás de esta notable adaptación, lo que podría tener implicaciones importantes para la conservación y el manejo de estos ecosistemas costeros”, explicó Mauricio Cubillos. 

La anémona

En el marco de una investigación financiada por FONDECYT,  el Dr. Cubillos cumplió el objetivo de comprender las diversas estrategias celulares, fisiológicas y de comportamiento que le permiten prosperar en un entorno donde los cambios salinos son periódicos. 

Durante estos 4 años se destaca la participación de distintos colegas y las interacciones con los laboratorios de “Ecofisiología Reproductiva” (Dr. Óscar  Chaparro) y de “Ecología litoral” (Dr. Nelson Valdivia) del instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas, así como también colegas del Centro i-mar (Universidad de Los Lagos / Dr. Jaime Montory) y de la Universidad de Atacama (Dr. Edgardo Cruces).  El trabajo mancomunado ha permitido levantar información relevante de la biología, respuestas celulares y fisiológicas de la anémona simbionte A. hermaphroditica.

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