El desafío de entregar más allá de la dirección
Uno de los principales aportes del proyecto, que está financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), será incorporar una realidad una dimensión que habitualmente se incorpora de manera agregada en los modelos tradicionales, por su dificultad, en la que una entrega no termina cuando el vehículo llega a una dirección.
Hospitales, edificios de oficinas, centros comerciales o condominios presentan tiempos de espera por ascensores, desplazamientos por pasillos, restricciones de acceso y horarios de alta congestión que pueden representar una parte importante del tiempo total de reparto.
«No es lo mismo entregar en un edificio de oficinas a las nueve de la mañana, cuando todos están ingresando, que hacerlo en otro horario. Esas diferencias hoy prácticamente no se consideran y generan ineficiencias importantes», explica el investigador.
El proyecto incorpora variables como los tiempos de caminata, los desplazamientos verticales, las esperas y las características específicas de cada infraestructura para estimar con mayor precisión la duración real de cada entrega.
Diseñar rutas más inteligentes

La investigación también abordará otro aspecto clave: la coordinación entre vehículos y repartidores.
En muchas ocasiones, los camiones deben estacionarse lejos del destino y los repartidores completan la entrega a pie. Determinar cuántos trabajadores deben viajar en cada vehículo, cómo asignar a los repartidores a los distintos vehículos y rutas, y cuándo resulta conveniente utilizar equipos de reparto de distintos tamaños.
Además, los investigadores están analizando distintos escenarios que integren camiones convencionales, vehículos eléctricos, motocicletas y bicicletas para diseñar flotas adaptadas a las características de cada ciudad. El investigador de la PUCV sostiene que esta transición también enfrenta nuevos desafíos.
«La incorporación de vehículos eléctricos también plantea restricciones de autonomía, tiempos de recarga y disponibilidad de infraestructura que deben considerarse al diseñar las flotas urbanas», afirma.
Beneficios para empresas, trabajadores y ciudades
Los investigadores esperan que los resultados permitan ofrecer información mucho más precisa para la planificación de rutas.
Por ejemplo, una empresa podrá estimar cuánto tiempo demandará realmente la visita a determinados edificios según el piso del destinatario, el horario o las condiciones de acceso, optimizando así la programación diaria de las entregas.
«Si sabemos con anticipación cuánto demorará una entrega en un edificio de veinte pisos, podemos decidir cuál es el mejor momento para realizarla y evitar tiempos muertos que hoy nadie considera con precisión», explica el académico.
Una mejor planificación no solo permitiría reducir costos operativos, sino también disminuir el consumo de combustible, las emisiones contaminantes, la congestión urbana y las extensas jornadas laborales que hoy enfrentan muchos repartidores.
Ciencia para las ciudades del futuro
Para resolver estos problemas, el equipo desarrollará modelos basados en investigación de operaciones, optimización matemática e inteligencia computacional, utilizando algoritmos capaces de encontrar soluciones eficientes en escenarios altamente complejos.
Durante el primer año del proyecto ya se concretó uno de sus principales hitos: la formación de capital humano avanzado mediante el desarrollo de una tesis doctoral vinculada a las problemáticas de la logística urbana.
Al finalizar los cuatro años de investigación, el equipo espera no solo generar nuevas publicaciones científicas, sino también entregar herramientas concretas que puedan ser utilizadas por empresas del rubro para mejorar sus procesos de distribución.
A largo plazo, Paredes-Belmar proyecta que la automatización y la inteligencia artificial transformarán profundamente la logística urbana. «La inteligencia artificial podrá complementar estas herramientas mediante predicciones más precisas sobre la demanda, los tiempos de viaje y las condiciones de servicio. Sin embargo, esas predicciones deben integrarse con modelos de optimización que permitan decidir cómo asignar vehículos, repartidores y rutas de manera consistente», concluye.