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¿Cómo afectan las altas temperaturas a la química y la vida en el planeta?

Alejandra Parra
Periodista y Comunicadora Social egresada de la Universidad Austral de Chile el 2013.Diplomada de Marketing Digital de la Pontificia Universidad Católica el 2020. Con 10 años de experiencia en el área comunicacional, enfocada en el plan estratégico.
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Aunque estamos en vísperas del comienzo del otoño en nuestro país, seguimos enfrentando altas temperaturas, por ejemplo las pronosticadas para esta semana en algunas ciudades de la zona central. La aparición de nuevas enfermedades, la miniaturización de algunas especies, la desaparición de los individuos más grandes en los ecosistemas y la migración de animales de sus hábitats, son algunas de las consecuencias del calor extremo. El académico de la Facultad de Ciencias Biológicas, Pablo Marquet, explica cómo el incremento de 1,1°C que se registra en la temperatura actual de la Tierra, influye en estos procesos.

En marzo de 2022, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que “hay un 93 % de probabilidades de que al menos uno de los años del período comprendido entre 2022 y 2026, se convierta en el más cálido jamás registrado y desbanque a 2016 del primer puesto”.

“Mientras no cesen las emisiones de gases de efecto invernadero, las temperaturas seguirán aumentando. En paralelo, los océanos seguirán calentándose y volviéndose más ácidos, el hielo marino y los glaciares seguirán derritiéndose, el nivel del mar seguirá subiendo y las condiciones meteorológicas serán cada vez más extremas”, publicó un comunicado emitido por este organismo dependiente de las Naciones Unidas (ONU).

En la actualidad, la temperatura global del planeta ha aumentado en 1,1°C, pero se pronostica que “hay un 50% de probabilidades de que el calentamiento global supere los 1,5ºC en los próximos cinco años”, asegura el mismo documento.

El académico del Departamento de Ecología de la Facultad de Ciencias Biológicas, Pablo Marquet, explica que este incremento de la temperatura genera transformaciones en los patrones de circulación del aire que han fluido al final del día. “Toda la atmósfera se ve un poco trastocada, lo que hace cada vez más recurrentes en el tiempo estos fenómenos que se llaman de altas temperaturas, eventos extremos de mucho calor; de mucha lluvia o muy poca; o sequías grandes”.

El experto, quien también es investigador del Instituto de Ecología y Diversidad, comentó que todos los fenómenos vivos están soportados en reacciones químicas. “Estar vivo es tener un metabolismo con el cual uno genera, modifica, transforma compuestos químicos y obtiene energía de ellos. Ahora todos esos procesos responden a leyes básicas de lo aerodinámica y hay teorías, como la de Eyring, Evans y Polanyi, que muestran cómo la temperatura afecta las tasas a las cuales estos procesos ocurren”, dice

“Cuando aumentamos las temperaturas vamos a afectar la velocidad con la que ocurren determinados tipos de fenómenos, que pueden ser desde la propagación o infección por un virus, hasta el proceso químico asociado a la generación de CO2 o a la captura de este”, agrega.

Impacto del calor
Aves caminando por la tierra y un humedal con agua escasa al fondo.“Las especies se mueven para escapar de estas temperaturas más altas o eventualmente condiciones de menor precipitación. Y aquí también está el problema, porque para moverse hay que tener un hábitat a través del cual puedan hacerlo, pero como hemos perturbado y transformado tanto la superficie del planeta, muchas veces es imposible para las especies, porque tienen que pasar por áreas que están completamente transformadas”, explica el ecólogo Pablo Marquet. (Crédito fotográfico: iStock)

“Ahora estamos midiendo el impacto de la temperatura sobre las tasas de mutación y las tasas de evolución genómica con bases de datos marinas y terrestres, para ver y expandir la teoría hacia el nivel más molecular. Es una realidad que nos permitiría entender cómo la temperatura podría afectar procesos que están relacionados con fenómenos evolutivos”, explica el investigador.

Pablo Marquet comenta que con el calor son los organismos de mayor tamaño los que sufren más, porque son los menos capaces de disipar, se calientan mucho y eventualmente pueden morir. “Las temperaturas altas son un agente selectivo, porque pueden eliminar de las poblaciones a los individuos más grandes y contribuir a una miniaturización, o sea, que los organismos se hagan cada vez más pequeños, que es una tendencia que se ha visto en distintos grupos de vertebrados como parte del cambio del clima”, agrega.

Por otra parte, advierte que hay otras especie que, por sus condiciones, requieren de zonas bastante más templadas. Una de las más amenazadas del planeta son los anfibios, a los que el calor extremo les genera un doble problema al ser muy dependientes del agua y porque requieren de las bajas temperaturas para vivir.

“Las especies se mueven para escapar de estas temperaturas más altas o eventualmente condiciones de menor precipitación. Y aquí también está el problema, porque para moverse hay que tener un hábitat a través del cual puedan hacerlo, pero como hemos perturbado y transformado tanto la superficie del planeta, muchas veces es imposible para las especies, porque tienen que pasar por áreas que están  completamente transformadas”, destaca.

El académico comenta que también hay especies que migran y pueden ocasionar un impacto negativo en la salud. “Un ejemplo son los mosquitos que traen fiebre amarilla o malaria. Esto se ha visto en la costa Atlántica, el norte de Argentina y en Estados Unidos. Los insectos que son muy dependientes de la temperatura y de las condiciones de precipitación, se mueven rápidamente, adaptándose al cambio del clima y con ello también llevan sus enfermedades”.

“En la Patagonia, en cambio, si bajan mucho las precipitaciones hay pocas correntías de los ríos y puede que haya más mezclas del océano que se lleven nutrientes desde el fondo para arriba. Si hay mucho calor y radiación se pueden dar condiciones para la existencia de estos blooms de algas nocivas que pueden generar pérdidas de miles de millones en las empresas salmoneras, afectando a la fauna nativa de peces y de ballenas”, agrega.

Pacto histórico para la biodiversidad

En la Conferencia de Diversidad Biológica de la ONU, la COP15, que se realizó en Canadá a mediados de diciembre de 2022 y en la que participaron 188 naciones, se concretó un histórico pacto a favor de la biodiversidad, con 23 compromisos asumidos para 2030, siendo uno de los principales el de proteger y restaurar al menos el 30% de la tierra y el agua del planeta.

“Tenemos 10 años, pero eso implica que debiésemos haber empezado ayer. Todo lo que es Chile central está muy alterado, con más del 70% de los ecosistemas que han sido modificados. Se ha perdido muchos hábitats y hay muchas especies en riesgo de extinción, hay menos del 3% que están protegidas. Lo mismo con los ecosistemas marinos y costeros, en el norte y centro del país donde falta mucho más por proteger, los bosques de macroalgas son un ejemplo”, agrega el experto.

Pablo Marquet destaca que estos 23 acuerdos son un paso hacia adelante. “Esperamos que la comunidad climática, el IPCC (Panel Intergubernamental para el Cambio Climático) y los países, lleguen a un acuerdo en la próxima COP que permita comenzar a caminar en dos piernas: biodiversidad y cambio climático, para así comenzar a arreglar las cosas, porque de lo contrario, no vamos a poder”, concluyó.

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