Científicos de Chile alertan sobre los efectos causados por las defensas costeras para los macroinvertebrados

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Investigadores compararon los efectos de las defensas costeras artificiales en Chile y California, abarcando más de 225 kilómetros de playas y, su principal resultado fue identificar cómo esas construcciones afectan a especies que viven en la zona intermareal.

Playa Blanca, Coronel.

Lorenzo Palma, Ciencia en Chile.-En un país con más de 6.400 kilómetros de costas, donde las defensas costeras artificiales frente a las playas son comunes, resulta sorprendente saber que existe escasa información sobre la ecología y las consecuencias de estas obras de ingeniería sobre la fauna de las playas. En un reciente estudio liderado por el Dr Eduardo Jaramillo, académico de la Universidad Austral de Chile (UACh), se obtuvieron conclusiones únicas sobre las costas de Chile y California.

Los resultados se publicaron en una revista de alto impacto en el mundo científico, Science of the Total Environment, en la cual dieron a conocer que la instalación de defensas costeras afecta fuertemente la diversidad y abundancia de macroinvertebrados intermareales, es decir los organismos que viven entre la marea máxima y mínima.

Playa Llico, Arauco.

El Dr. Jaramillo, junto a Jenifer Dugan, David Hubbard, Mario Manzano y Cristian Duarte, fueron los autores del trabajo, donde analizaron qué sucede con las especies que viven en 9 playas arenosas de la zona centro sur de Chile (específicamente a lo largo de aproximadamente 150 km de costa en las Regiones del Maule y Bío Bío) y en 5 playas ubicadas a lo largo de cerca de 75 km de la costa de California. En cada una de esas playas se compararon secciones con defensas costeras artificiales como murallas de cemento y revestimientos rocosos con secciones sin esas construcciones artificiales. En cada sección estudiada se recolectaron muestras de arena a intervalos regulares a lo ancho del intermareal. Las muestras fueron pasadas por cedazos y los macroinvertebrados retenidos en los mismos se guardaron para identificación de las especies y recuentos de abundancia en el laboratorio.

 El Dr. Eduardo Jaramillo, explica que se estudiaron las playas de Chile y California porque en ellas habitan especies de macroinvertebrados similares, de tal modo que realizar comparaciones inter-hemisféricas añade generalidad a nuestros resultados y conclusiones.

“Estos resultados permiten concluir que mientras más interacción ocurra entre las defensas costeras y las mareas y el oleaje o en otras palabras, a menor distancia entre esas estructuras y el límite superior de mareas y olas, mayor es la afectación sobre la presencia y abundancia de macroinvertebrados, especialmente de aquellos que habitan los niveles superiores y medios del intermareal de la playa (como las pulgas de mar) y que en muchos casos desaparecen debido a que tales estructuras han ocupado el hábitat donde estos organismos normalmente viven”, dijo el especialista de la UACh y académico del programa de Magíster en Ciencias, Mención Recursos Hídricos.

Playa Lenga, San Vicente.

El Dr. Jaramillo, dijo que, “Lo más interesante es que los resultados de una gran perturbación natural como fue el terremoto del 27F 2010 en la costa del centro sur de Chile, concuerdan con nuestros hallazgos. Como resultado del 27F, esa costa se levantó por lo que el ancho de las playas arenosas aumentó; es decir se recuperaron sectores del intermareal que se habían perdido para los macroinvertebrados por la ocupación de murallas de cemento y revestimientos rocosos. Posterior a esa recuperación del intermareal y en cosa de semanas, los niveles superiores y medios de las playas así recuperadas fueron colonizados por especies típicas de esos niveles y que habían desaparecido por pérdida de hábitat intermareal debido a la presencia de defensas costeras artificiales.

El crecimiento de la población costera y los efectos del cambio climático, como marejadas y aumento del nivel del mar, pronostican un desafío a la sustentabilidad de la biodiversidad de estos hábitos costeros, ya que tales efectos pronostican un aumento en la instalación de defensas costeras.  Esta investigación plantea el desafío de cómo conciliar un equilibrio entre la protección del área urbanizada de la costa y la diversidad biológica de las playas arenosas. Ya que no todas las playas de arena tienen una alta diversidad biológica de macroinvertebrados, el desafío es entonces advertir cuáles son las playas que podrían verse más afectadas por estas construcciones.