Arica miró su historia urbana en seminario que reunió a la academia, el patrimonio y la comunidad

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Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Desde el 2024 es docente encargado de la Mención de Periodismo Científico y Ambiental en la UACh. desde el 2024. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país. Actualmente cursa el Doctorado en Comunicación UACh - UFRO Becado por ANID.

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La actividad, realizada en el Museo de Arica, puso en valor el legado arquitectónico moderno de la ciudad y relevó investigaciones pertinentes.

El pasado sábado 7 de marzo de 2026, el Museo de Arica se convirtió en punto de encuentro entre academia, patrimonio y ciudadanía con la realización del seminario “Arquitectura para el desarrollo, Arica 1950–1970”, una jornada que convocó a investigadores de distintas universidades y centros de documentación del país para reflexionar sobre uno de los periodos más significativos de la historia urbana local.

Más que una sucesión de exposiciones, el encuentro abrió un espacio de diálogo en torno a una ciudad que ocupa un lugar singular en la historia de la arquitectura y el urbanismo chileno. Arica, especialmente entre las décadas de 1950 y 1970, fue escenario de profundas transformaciones asociadas al impulso modernizador del Estado, con nuevas edificaciones, equipamientos públicos y trazados urbanos que dieron forma a una ciudad marcada por los ideales del desarrollo.

El seminario fue organizado por la Fundación Arica Activa, organización sin fines de lucro orientada al desarrollo económico, social y cultural de la región. Con esta iniciativa, la entidad reafirmó su compromiso con la promoción del conocimiento histórico y arquitectónico como parte de la vida cultural de Arica y de la construcción de una ciudadanía más conectada con su memoria urbana.

La jornada contó además con una importante presencia de la comunidad ariqueña, entre vecinos, estudiantes, arquitectos y personas vinculadas al ámbito patrimonial, lo que dio al seminario un sello especialmente valioso: poner en conversación el conocimiento especializado con quienes habitan y reconocen ese legado en la vida cotidiana.Uno de los momentos destacados fue la presentación del académico de la Universidad de Tarapacá, Dr. Rodrigo Daniel Ruz Zagal, profesor asociado del Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas, quien abrió el ciclo de ponencias con la exposición “El impulso desarrollista en Arica durante el siglo XX”. En ella compartió avances de su proyecto FONDECYT 1250511 titulado “Imaginario, narrativa y distopía en la frontera norte chilena. Arica y su entorno, 1950-1976” que aborda aspectos poco explorados del surgimiento del desarrollismo y de la experiencia moderna en la ciudad hacia la década de 1950.

Para el Dr. Ruz, “lo más significativo de esta jornada fue, sin duda, la posibilidad de tender puentes entre la investigación académica y los actores que trabajan cotidianamente por preservar y resignificar el patrimonio urbano de Arica. Presentar avances del proyecto FONDECYT en un espacio como el Museo de Arica, organizado por la Fundación Arica Activa, no es un detalle menor: refleja una forma de entender la ciencia como práctica que dialoga con su entorno, que sale del circuito especializado para inscribirse en la vida de la ciudad que estudia” detalló. 

El enfoque que el investigador considera clave, es relevar es precisamente ese: la investigación histórica sobre el desarrollismo y los imaginarios urbanos de Arica entre 1950 y 1976 no es solo un ejercicio académico. Como una herramienta para que vecinos, organizaciones patrimoniales y tomadores de decisiones comprendan de dónde vienen las formas que habitan, por qué la ciudad tiene la fisonomía que tiene, y qué procesos políticos, económicos y culturales la modelaron. “Cuando una persona del público reconoce en una imagen de archivo el edificio donde vivió su familia, o cuando un arquitecto local conecta su práctica con una genealogía más amplia del modernismo latinoamericano, la investigación cumple una función que va mucho más allá de la publicación científica”, recalcó el investigador principal del proyecto.

El seminario continuó con la ponencia “Arquitectura para el desarrollo, Arica 1950–1970”, del arquitecto Horacio Torrent, profesor titular de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien ofreció un marco interpretativo para comprender la producción arquitectónica ariqueña en relación con las grandes corrientes del desarrollismo moderno en América Latina.

Luego expuso Claudio Galeno-Ibaceta, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte y del Centro de Documentación de Arquitectura CEDARQ, quien entregó una mirada crítica sobre la documentación y valoración del patrimonio construido del norte chileno.

El ciclo cerró con Víctor Valenzuela Grollmus, profesor asociado de la Universidad Arturo Prat, con una lectura comparada entre Arica e Iquique que permitió reconocer similitudes y diferencias en los procesos urbanos del Norte Grande.

 

La actividad incluyó también el lanzamiento del libro catálogo Arquitectura para el desarrollo, Arica 1950–1970 y un conversatorio con arquitectos vinculados a la historia constructiva local, ampliando así el alcance de una jornada que no solo aportó al conocimiento histórico, sino que también fortaleció la valoración pública del patrimonio moderno de la ciudad.

Destacó su desarrollo en las dependencias del Museo de Arica, espacio simbólico por excelencia para una jornada dedicada a reflexionar sobre el pasado reciente de la ciudad. Depositario de la memoria material de una región que acumula siglos de historia, el museo se convirtió en el escenario más apropiado para abordar ese período de transformación acelerada que, desde la década de 1950, reconfiguró radicalmente el paisaje urbano ariqueño bajo el impulso del Estado desarrollista y la acción de la Junta de Adelanto de Arica. 

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