Aprender ciencias desde problemas cotidianos mejora la argumentación y la autonomía estudiantil

Tiempo de lectura: 20 minutos
Lorenzo Palma
Lorenzo Palma Morales es Periodista, Licenciado en Comunicación Social y Bachiller en Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile. Diplomado en Periodismo de Investigación de la Universidad de Chile y Magíster en Desarrollo Rural, Becado por CONI- CYT (UACh), Diplomado en Escritura Creativa de No Ficción por la Universidad Alberto Hurtado. En el año 2018 fundó el medio de comunicación nacional y agencia de contenidos www.cienciaenchile.cl, del cual es su director. Desde el 2024 es docente encargado de la Mención de Periodismo Científico y Ambiental en la UACh. desde el 2024. Ha participado organizando actividades de divulgación y difundiendo resultados de investigación en innumerables proyectos de norte a sur del país. Actualmente cursa el Doctorado en Comunicación UACh - UFRO Becado por ANID.

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Una revisión sistemática de 33 estudios concluyó que el uso de problemas sociocientíficos en metodologías de Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) fortalece habilidades como la argumentación, la toma de decisiones y el trabajo autónomo. Sin embargo, el uso pedagógico de la tecnología sigue siendo limitado.

Temas como la contaminación del agua, el cambio climático o las enfermedades pueden transformarse en una puerta de entrada para enseñar ciencias de manera más significativa. Así lo muestra una revisión sistemática desarrollada por José Hernández-Ramos, Johannes Pernaa, Lizethly Cáceres-Jensen y Jorge Rodríguez-Becerra, en el marco del proyecto Fondecyt Regular N.° 1221942, publicado en la revista Education Sciences.

El estudio analizó 33 investigaciones publicadas entre 2010 y 2020 sobre experiencias de Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) en enseñanza media y educación superior. Los resultados muestran que este enfoque permite conectar los contenidos científicos con situaciones cercanas a la vida de las y los estudiantes, favoreciendo un aprendizaje más contextualizado.

“Uno de los principales hallazgos es que los problemas trabajados se concentran, sobre todo, en temas ambientales, seguidos por problemas de salud y por el desarrollo de productos o prototipos tecnológicos. En enseñanza media predominan escenarios asociados a agua, suelos o bosques, mientras que en educación superior destacan temas vinculados a procesos industriales y problemas médicos”, explicó el líder del trabajo e investigador responsable del proyecto Fondecyt, Dr. Jorge Rodríguez-Becerra. 

La revisión también evidencia efectos positivos en habilidades como argumentar, resolver problemas, trabajar en equipo, tomar decisiones y desarrollar autonomía, además de ayudar a situar los contenidos científicos en contextos significativos para el estudiantado.

En cuanto a la tecnología, el estudio muestra que su uso sigue siendo más bien complementario. En la mayoría de los casos, las herramientas digitales se emplean para apoyar tareas como acceder a materiales, participar en plataformas virtuales o presentar resultados, más que para transformar en profundidad la enseñanza.

 

En ese sentido, la investigación concluye que, aunque los problemas sociocientíficos abren oportunidades valiosas para enriquecer el aprendizaje, todavía persiste el desafío de integrar tecnologías con un sentido pedagógico más profundo en la enseñanza de las ciencias.

Leer el paper aquí: https://www.mdpi.com/2227-7102/11/10/640 

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