Una revisión sistemática de 33 estudios concluyó que el uso de problemas sociocientíficos en metodologías de Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) fortalece habilidades como la argumentación, la toma de decisiones y el trabajo autónomo. Sin embargo, el uso pedagógico de la tecnología sigue siendo limitado.
Temas como la contaminación del agua, el cambio climático o las enfermedades pueden transformarse en una puerta de entrada para enseñar ciencias de manera más significativa. Así lo muestra una revisión sistemática desarrollada por José Hernández-Ramos, Johannes Pernaa, Lizethly Cáceres-Jensen y Jorge Rodríguez-Becerra, en el marco del proyecto Fondecyt Regular N.° 1221942, publicado en la revista Education Sciences.
El estudio analizó 33 investigaciones publicadas entre 2010 y 2020 sobre experiencias de Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) en enseñanza media y educación superior. Los resultados muestran que este enfoque permite conectar los contenidos científicos con situaciones cercanas a la vida de las y los estudiantes, favoreciendo un aprendizaje más contextualizado.
“Uno de los principales hallazgos es que los problemas trabajados se concentran, sobre todo, en temas ambientales, seguidos por problemas de salud y por el desarrollo de productos o prototipos tecnológicos. En enseñanza media predominan escenarios asociados a agua, suelos o bosques, mientras que en educación superior destacan temas vinculados a procesos industriales y problemas médicos”, explicó el líder del trabajo e investigador responsable del proyecto Fondecyt, Dr. Jorge Rodríguez-Becerra.
La revisión también evidencia efectos positivos en habilidades como argumentar, resolver problemas, trabajar en equipo, tomar decisiones y desarrollar autonomía, además de ayudar a situar los contenidos científicos en contextos significativos para el estudiantado.
En cuanto a la tecnología, el estudio muestra que su uso sigue siendo más bien complementario. En la mayoría de los casos, las herramientas digitales se emplean para apoyar tareas como acceder a materiales, participar en plataformas virtuales o presentar resultados, más que para transformar en profundidad la enseñanza.