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Académica UCSC descubre una nueva especie de parásito en pulgas de mar en Chile

Tiempo de lectura: 20 minutos
Alejandra Parra
Periodista y Comunicadora Social egresada de la Universidad Austral de Chile el 2013.Diplomada de Marketing Digital de la Pontificia Universidad Católica el 2020. Con 10 años de experiencia en el área comunicacional, enfocada en el plan estratégico.

La investigación descarta indicios de que el consumo del parásito tenga efectos adversos para el ser humano.

Un trabajo en el que participó la académica de la Facultad de Ciencias de la UCSC, Dra. Sara Rodríguez, fue publicado en la prestigiosa revista “Internacional Journal for Parasitology: Parasite and Wildlife” y marca el primer reporte de un nemátodo (gusano redondo), miembro de la familia Mermithidae, parasitando la pulga de mar (Orchestoidea tuberculata) en Chile.

Este estudio comenzó hace seis años y fue la tesis de Magíster en Ecología Marina de la estudiante Karen Huentenao. Posteriormente, el Dr. Mario George-Nascimento y la Dra. Sara Rodríguez emprendieron una exhaustiva investigación que reveló la existencia de una nueva especie de parásito en estas diminutas criaturas marinas. Aunque todavía no se ha asignado un nombre a la especie, se destaca por su tamaño, siendo hasta diez veces más grande que la pulga que parasita.

“Nosotros recolectamos las pulgas de mar en las playas Ramuntcho de la Región del Biobío y de Curiñanco, de la Región de Los Ríos, y les hicimos pruebas genéticas y comparamos los parásitos de ambos sitios con los que habían sido reportados en otras partes del mundo. Esta comparación nos arrojó que no había sido reportado antes, ni estaba relacionado con ninguno de los mermítidos que parasitan a otras especies”, explicó la Dra. Rodríguez.

Los análisis morfológicos y genéticos demostraron de manera concluyente que se trata de una nueva especie de parásito, presente en dos pulgas pertenecientes a la zona sur. Este trabajo representa el primer informe de un nemátodo mermítido parasitando anfípodos marinos (pulga de mar) en Chile y el segundo registro a nivel mundial de este parásito parasitando especies de talítridos, grupo al cual pertenecen las pulgas de mar en playas de arenas.

“Más o menos todo esto tomó alrededor de un año, porque primero colectamos las pulgas de la playa, luego las traemos al laboratorio. Más tarde, las congelamos y se les extrae el parásito. En ese momento se le hacen mediciones de largo, ancho, tamaño del esófago y ubicación de la boca, es un trabajo taxonómico. Además, hicimos un análisis genético usando un gen mitocondrial y otro ribosomal, y con eso los comparamos con todos los demás parásitos mermítidos reportados en distintas partes del mundo”, comentó.

La prevalencia y dinámica de infección de este parásito en el tiempo, añade un elemento intrigante al estudio. Meses en los que todas las pulgas están parasitadas se alternan con meses en los que ninguna presenta evidencia de parasitosis. La investigación sugiere que este parásito desempeña un papel crucial en la regulación de la población de pulgas de mar, al provocar su muerte.

En cuanto a la importancia de este descubrimiento, la académica destaca su impacto en el ciclo de degradación de algas en las playas. Las pulgas de mar desempeñan un papel clave en la degradación de acumulaciones de algas, aportando nitrógeno y carbono al ecosistema de playas. Sin embargo, el parásito descubierto puede afectar este equilibrio al regular la población de pulgas, especialmente en escenarios de cambio climático que podría aumentar la temperatura y humedad en las playas. “Tiene una importancia a nivel de la degradación de los acúmulos de las algas que terminan varados en la playa, las pulgas tienen ese trabajo de degradar al comer estas algas. Además, de aportar altos niveles de nitrógeno y carbono”.

En relación con la seguridad alimentaria para el ser humano, la investigadora señala que no hay indicios de que consumir este parásito tenga efectos adversos.

Mirando hacia el futuro, los investigadores, Dra. Rodríguez y Dr. George-Nascimento y su equipo, están realizando experimentos de laboratorio con estudiantes de pregrado para observar el desarrollo del parásito hasta la etapa adulta. La identificación del adulto macho es esencial para asignar un nombre a esta nueva especie, marcando un hito no solo para el incremento del conocimiento y de la biodiversidad en Chile, sino también para la comunidad científica a nivel global.

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