Estudio chileno demuestra factores de contagio del “piojo de mar” en criaderos de salmón

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Para conocer los factores de propagación de uno de los parásitos más amenazantes para la salmonicultura en Chile, el “piojo de mar”, investigadores estudiaron las características de éste y su relación con las condiciones oceanográficas en el sur del país.

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Celeste Skewes, Ciencia en Chile. El estudio liderado por el Dr. Carlos Molinet, académico del Instituto de Acuicultura y del Doctorado en Ciencias de la Acuicultura de la Universidad Austral de Chile, publicado en la revista Aquaculture, es un documento pionero y referencia para estudios posteriores respecto a las dinámicas de larvas de la especie Caligus rogercresseyi, conocida como “piojo de mar”, un parásito del salmón.

El piojo de mar es un crustáceo que tiene ocho fases de desarrollo. Durante las tres primeras fases vive en la columna de agua como plancton, que son un conjunto de organismos microscópicos que flotan en el agua. Posteriormente, pasa por cinco etapas bajo una nueva forma: un parásito. Es en la última fase planctónica, llamada copepodito, que se torna infeccioso: momento en que la larva se adhiere en el cuerpo de su anfitrión: el salmón.

Con el objetivo de evaluar la dinámica poblacional de C. rogercresseyi y conocer el efecto de la hidrodinámica sobre ella, como circulación del agua, vientos y mareas, los investigadores viajaron hasta la Bahía Codihue, en el sur de Chile, donde se sitúan ocho centros del tipo de jaulas flotantes en el mar para el cultivo de salmón, para recolectar muestras del piojo de mar en su estadio planctónico, y evaluar las condiciones oceanográficas de la bahía.

Tras un año de trabajo, los investigadores demostraron que la población temprana de C. rogercresseyi habita principalmente la superficie del mar, con una alta abundancia durante el verano, y sus dinámicas de población se asocian principalmente a los cultivos de salmón.

“En este sitio, dado el empuje que genera la entrada de agua por el canal de Abtao, se produce una circulación de agua forzada por la marea, es decir, a cada 12 horas de manera casi continua. Esto significa que todos los centros de cultivo de la bahía pueden conectarse a través de la columna de agua en un corto periodo de tiempo. En este contexto, el manejo y coordinación para la aplicación de pesticidas es clave, ya que de otra forma su efecto no es el esperado, lo que implica que las dosis deben aumentar y consecuentemente aumenta el daño sobre el medio ambiente. Ya que este tipo de especies genera resistencia, las fallas en el manejo se verán reflejadas en el incremento de dosis en el mediano y largo plazo, haciendo cada vez más difícil manejar la peste con este tipo de tratamientos”, explica Molinet.

La proximidad de los centros de cultivo que, según la normativa de concesiones de acuicultura deben estar separados a 1.5 millas náuticas (2.7 kilómetros) de distancia entre sí, parece ser insuficiente según lo demostrado en el hemisferio norte para la especie Caligus local. Sumada a la proximidad, la alta densidad y biomasa de salmones provoca un aumento en la concentración del parásito en los mismos. Así, estos se convierten en los factores principales en la propagación del piojo de mar en los centros de cultivo de la salmonicultura.

 “Si se quiere controlar de mejor manera la propagación del parásito hay que realizar mejores coordinaciones, evaluar la actual definición de barrios y sus fronteras, distanciar los centros de cultivo y disminuir densidades. Nosotros planteamos que, sin duda, hay problemas ecológicos que tienen que ver con el ciclo de vida del animal, pero hay problemas de manejo en los que el hombre interviene que son cruciales para mejorar la performance productiva y a la vez el efecto sobre el ambiente”, afirma el Dr. Molinet.