Estudiantes de pueblos originarios, universidad y desigualdad ¿qué perdemos?

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Marta Silva, Antróloga, Magíster en Comunicación, Master of Arts in Education Perspectivas Culturales y Educación Comparada y Doctora en Educación, (PhD) en Perspectivas Culturales y Educación Comparada.

Es necesario comenzar diciendo que a nivel de representatividad el pueblo indígena en relación a la población chilena, no es proporcional, aun no siendo proporcional el ingreso a las universidades es bajo porque este tipo de estudiantes están enfrentándose a un sistema altamente estratificado y desigual en tanto calidad de educación.

Un gran porcentaje viene de zonas rurales, donde atienden escuelas que, partiendo por la infraestructura, son carentes en todo sentido, de materiales, docentes, en incluso de confianza en que ellos y ellas pueden llegar al sistema universitario. Una vez en la zonas rurales, estos estudiantes siguen en el sistema público el cual, no los prepara para la vida académica, en todo sentido, desde un puntaje PSU hasta habilidades genéricas como lectoescritura a nivel académico, pero insisto, también están en un sistema carente de profesores y padres que tenga justamente conocimiento sobre lo que es la vida universitaria, sobre las posibilidades de ingreso, porque si una lo piensa bien, hay bastante ayuda (y así lo he visto en mis entrevistados) en las instituciones, pero lo que fallan son los canales de información. De los poco que entran, un número importante deserta el primer año debido  a que no traen las competencias de entrada, no van a la par con las demandas de las universidades ni con las competencias que traen sus compañeros que viene de ciudad, y que han ido a colegio particulares subvencionados o privado con orientación académica.

Se pueden plantear algunos ¿qué es lo que pierde el país no abordando estas diferencias o desigualdades? Se pierde la tremenda oportunidad de formar y tener científicos indígenas los cuales pueden traer  saberes propios de su etnia, y eso se relaciona directamente con estos tiempos de crisis a todo nivel. Una de estas crisis tiene relación con cuestionar las bases epistemológicas hegemónicas con las cuales fue fundada la institución de la universidad hace tanto tiempo atrás, es dar la bienvenida a otras formas de conocer la naturaleza que no tiene por qué estar separadas del conocimiento occidental. Con esto no estoy diciendo que sea lo mismo, ambos tipos de conocimiento tienen distinta naturaleza, pero convergen en mucho aspectos, un ejemplo claro son los saberes sobre plantas medicinales, saberes ancestrales que recién hoy la ciencia está descubriendo,  y lamentablemente legitimando por la relación de poder hegemónica que existe al ver los saberes indígenas como de “segunda categoría”.

El hacer universidad es verdaderamente un universo complejo de saberes respecto a nuestro mundo. Particularmente en el área de formación inicial docente, formar docentes indígenas que valores y sepan curricularmente enseñar sus saberes (o reencontrarse con su cultura, con sus saberes en la universidad) es de extrema importancia, uno para que los chilenos y chilenas nos apropiamos verdaderamente de nuestras raíces, de nuestra constitución indígena (o en gran parte indígena), o en el piso mínimo que sería valorar a nuestro antepasados) y dos para que la brecha en STEM sea cada vez menor, para que los y las estudiante de escuelas rurales o de pueblos chicos tengan las mismas oportunidades que niños, niñas y jóvenes que acceden a una educación de calidad.