Buscan cuantificar los pesticidas en los ecosistemas marinos de la Antártica

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A través de técnicas moleculares, un equipo multidisciplinario de investigadores evalúa los contaminantes y sus efectos en el continente blanco.

De izquierda a derecha: Dr. Iván Gómez, Dra. Pirjo Huovinen y Dr. Andrea Franzetti.

Andrea Navarro, Centro IDEAL. Los pesticidas son contaminantes que en áreas cálidas se volatilizan fácilmente. Se utilizan en diversas industrias y viajan miles de kilómetros por la atmósfera hasta llegar a lugares fríos como las zonas polares del Planeta. A pesar de que algunos ya han sido prohibidos, su presencia puede persistir durante años en el medioambiente.

En el marco de la Expedición Científica Antártica (ECA) 56, organizado por el Instituto Antártico Chileno (INACh), un equipo de expertos inició un estudio que tiene como uno de sus objetivos cuantificar los pesticidas en los ecosistemas marinos del continente blanco, considerado una de las zonas más prístinas del Planeta. Se trata de los investigadores del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh)Dra. Pirjo Huovinen y Dr. Iván Gómez, y el académico de la Universidad de Milano-Bicocca (Italia), Dr. Andrea Franzetti.

Tras extraer muestras de nieve, agua y suelo en las cercanías de la Base Escudero (Península Antártica), los científicos cuantificarán los niveles de pesticidas y otros contaminantes en ellas. Además, realizarán análisis moleculares para caracterizar la comunidad microbiológica que se desarrolla en presencia de estos contaminantes.

“Todos los procesos que ocurren en la nieve, en las aguas de los lagos y en el suelo, repercuten en la zona marina. A medida que los glaciares se derriten, liberan al ambiente los contaminantes que han almacenado durante años” explica el Dr. Gómez, “lo que está atrapado en el hielo, finalmente decanta en los océanos. Por ello y con el propósito de llenar espacios de conocimiento que aún están incompletos, es necesario tener una mirada integral”.

Los polos del Planeta actúan como verdaderas “trampas de frío”:  atrapan las partículas volátiles que se encuentran en la atmósfera. A su vez, en general, las masas de hielo actúan como reservorios de contaminantes. Estas sustancias junto a otras impurezas, como por ejemplo el “carbón negro”, disminuyen el albedo de los campos de hielo y nieve, acelerando su derretimiento. De esta forma cuando el hielo se derrite, los invertebrados marinos de la parte costera, entran en contacto con todos esos relaves provenientes de los glaciares.

El Dr. Franzetti lleva más de diez años estudiando los procesos de colonización de microorganismos en ambientes glaciares y su impacto sobre la degradación de contaminantes. Gracias a ello, ha logrado obtener muestras de Los Alpes, el Ártico y, por primera vez, de la Antártica. Con ellas realizará una comparación de los tres lugares.

“Evaluamos los efectos negativos de la contaminación en las zonas polares, como por ejemplo, la forma en que  pueden afectar los ecosistemas y cambiar las relaciones tróficas” afirma el Dr. Franzetti. “Sin embargo, también investigamos los aspectos positivos porque sabemos que los microorganismos son capaces de degradar contaminantes como hidrocarburos, pesticidas y materia orgánica. Por lo tanto, su función es crucial”, explica.

Derretimiento de glaciares

La investigación que desarrolla el equipo de científicos cobra especial relevancia en un contexto donde se prevé un aumento de temperaturas producto de la acción antropogénica.

En  el caso de la Antártica marítima, todos los sistemas —criósfera, suelos, lagos y litoral— están interconectados a través de procesos y forzantes fuertemente acelerados por el cambio climático. En ese contexto, los microorganismos cumplen un rol importante porque a través de ellos, existe el traspaso de energía y nutrientes a través de los procesos de degradación de materia orgánica.

“Por primera vez notamos que en enero prácticamente no hubo nieve en los alrededores de la Base Escudero. Generalmente esto puede ocurrir a principios de febrero. Desde ese punto de vista es importante entender de qué manera el mar se verá afectado”, concluye el Dr. Gómez.