Astrid Gudenschwager, bióloga que descubrió en musgo chileno la posibilidad de detener el cáncer de mama

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Celeste Skewes, Ciencia en Chile. El cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres chilenas, según los últimos datos del Ministerio de Salud. Es en este escenario que la bióloga de la Universidad de Concepción y candidata a doctora en Ciencias y Tecnologías Analíticas, Astrid  Gudenschwager, ha descubierto en las propiedades del pompón (Sphagnum magallanicum), musgo endémico del sur de Chile, una posibilidad de combatir esta enfermedad, y asegura “Los compuestos naturales tienen un tremendo potencial”.

Investigadora Astrid Gudenschwager.

¿Nos puedes contar sobre el musgo pompón, sus propiedades y tus hallazgos respecto a su relación con el cáncer de mama?

 El musgo pompón es un musgo endémico del sur de Chile, se distribuye desde la región de la Araucanía hasta Magallanes. Caracterizado por presentar un color anaranjado, de textura firme, y una hebra que puede superar los 25 centímetros, el pompón crece en turberas, que son tipos de humedales formados por la acumulación de materia orgánica durante muchos años, esta acumulación de materia o suelo orgánico se conoce como turba y el ecosistema en sí, se llama turbera, que es donde crece el musgo.

El pompón se usa mucho en el mercado de la agricultura, sobre todo para la exportación, principalmente a países asiáticos. Al poseer la propiedad de retener gran cantidad de agua, el pompón se utiliza -sobre todo en países asiáticos que son países que sufren de sequía- en los suelos agrícolas para optimizar el riego. Ese es el mercado principal del musgo en Chile hoy.

Como en Chile estamos con el tema de la innovación, la idea es buscar áreas nuevas para desarrollar, y sobre todo a nivel regional -considerando que Concepción hoy es una región súper potente en temas de innovación, no solamente científica, sino también tecnológica-. En el caso del musgo pompón, la novedad es darle un valor agregado y poder también incluirlo en nuevos mercados.

Yo investigo ingredientes funcionales en plantas y se me ocurrió investigar qué propiedades bioactivas podría tener este musgo. Aunque no encontré información específica sobre el pompón, porque no ha sido muy estudiado, sí encontré información sobre otras plantas y su relación con el cáncer de mama y es así como intenté extrapolarlo a este musgo.

Fue un acierto porque no era algo que estuviese investigado, así que me lancé a experimentarlo. La idea es potenciar sus propiedades bioactivas para poder complementar los tratamientos fármaco-químicos del cáncer de mama. Así, está enfocado principalmente a homologar las acciones que tienen los fármacos. Por ejemplo, si el fármaco tiene la propiedad de inhibir el crecimiento del tumor o reducir la producción de estrógeno, entonces yo busco ese mismo tipo de respuesta, pero con las propiedades bioactivas del musgo. Lo que destacamos es que su proceso tecnológico y productivo está enfocado específicamente a un tipo de cáncer: el cáncer de mama.

Pompón (Sphagnum magallanicum).

Esta investigación lo estas llevando a cabo en el contexto de un emprendimiento, tras la adjudicación de fondos de Ssaf Desafío Level Up Mujeres de Corfo, co-ejecutado por Incuba UdeC y Academia Ada Lovelace para emprendedoras del Bío-Bío. ¿Cómo ha sido el camino del emprendimiento de la mano con la investigación científica? 

Bueno, uno estudia ciencias y la verdad es que una como científica, no sabe mucho de negocios. Uno se maneja muy bien en la parte de laboratorio, de formular una investigación científica y saber cuáles son los pasos, pero uno no conoce mucho del área de negocios, entonces emprender es complejo porque escribir un proyecto para un fondo, en este caso CORFO, que está dirigido para el área de negocios y ventas, para una científica es complicado porque los objetivos de los formularios son completamente distintos a los de una investigación científica. Por ese lado ya comienza difícil.

Ahora, adjudicarse un fondo también es muy complicado. Al Level Up postularon seiscientos emprendimientos, de los cuales adjudicaron seis. Y emprendimientos bastante interesantes, entonces la competencia es ardua. El Level Up fue un proceso de adjudicación de aproximadamente cinco meses, pasando por cuatro etapas; fue un proceso largo y súper complicado. Y, en el intertanto uno también va tomando cursos de modelos de negocio, a través de la Incubadora (Incuba UdeC), donde te van ayudando a aprender a desarrollarlos, para que nosotros podamos ir mejorando nuestros formularios y, en el fondo, nuestro modelo de negocios, que es lo que ellos principalmente les interesa.

Por otro lado, es complejo porque uno va aprendiendo en el camino. Generalmente la gente quiere que uno saque sus productos al mercado rápido, porque el objetivo es producir y tener ventas. Pero cuando trabajas en el área científica, en el caso mío con un producto de consumo humano, se requiere de mucha investigación porque te estas jugando la carrera y la salud de las personas. El proceso es bastante largo entre que te vas adjudicando los fondos y que vas haciendo los ensayos para preparar el producto final. Muchas veces los encargados de los fondos no entienden eso, y es un poco complicado llegar a un acuerdo. Pero, como se están adjudicando más fondos en el área de las ciencias, lo han ido incorporando.

Y ¿cuál es la relevancia de que existan estos concursos e instancias de emprendimiento para desarrollar ciencia en Chile?

Es súper bueno porque, en primer lugar, a nosotros nos permite separarnos un poco del lado de las universidades. Independizarnos. Eso es muy importante y muy difícil porque hasta hace un par de años atrás, si tú como científico no estabas al alero de una universidad, no podías hacer nada. Entonces ya, en un principio, es importante porque es el principal camino que a ti te permite ser independiente científicamente.

En segundo lugar, hoy en día es bueno, porque se adjudican fondos en distintas etapas. En Level Up, por ejemplo, adjudicaron fondos para proyectos que estaban ya casi en etapa de ventas, o proyectos que ya tenían análisis previos. Yo me adjudiqué el fondo con una idea, a partir de estudios bibliográficos, y aún así les pareció súper bueno e igual me lo gané. Entonces están abiertos a distintas posibilidades.

Para postular a un fondo, sobre todo en temas científicos, con un resultado previo igual es complicado porque, para obtener el resultado previo ¿dónde lo vas a hacer? Quizás en un laboratorio de la universidad, ah, pero eso ya te amarra a la universidad y la idea es independizarse. Por eso es importante que existan estas instancias porque es el principal camino que a nosotros nos permite formar una empresa independiente, que hasta hace un par de años atrás era prácticamente imposible.

En lo que refiere al aspecto ambiental de la extracción de pompón, ¿cuál es su situación hoy?

El Ministerio de Agricultura en 2018 sacó un decreto, que es el decreto 25, donde se regula la protección del musgo para su manejo sustentable. Ahí dice cómo hay que extraerlo y cuál es el cuidado que hay que tener, porque el crecimiento del musgo es súper lento. En la Ley se establece que las empresas que compren musgos tienen que comprarlo de un pomponal certificado por el INIA – Instituto de Investigaciones Agropecuarias-, institución que en 2014 también sacó un manual de buenas prácticas para el manejo sostenible del musgo. El INIA es el encargado de categorizar los pomponales, en el fondo, fiscaliza la extracción del pompón. Hay una forma especial de cortar el musgo, por ejemplo, la hebra se corta a una cierta cantidad de centímetros, después de cortarlo tienes que poner una malla encima, todo es para optimizar el uso y el crecimiento de éste para que pueda ser un recurso sustentable.

Yo tengo contacto con mucha gente del sur que tienen pomponales, ellos trabajan extrayendo el pompón, y hay de todo un poco. Hay gente que sí trabaja amparado por el INIA, pero yo creo que hay más gente que todavía no. Y el problema es que el musgo es su principal recurso económico. Todavía falta fiscalización y, también, quizás, falta que las personas comiencen a ver la extracción del musgo más como un negocio, porque si ellos son capaces de verlo como un negocio, se van a preocupar de mantenerlo. Respecto a las empresas exportadoras, que también deben ser fiscalizadas según lo que establece la ley, éstas no debieran comprar un musgo que no estuviera certificado, que no viniera de un pomponal que tiene un manejo sustentable, pero tampoco, al parecer, son fiscalizadas. Entonces yo creo que la regularización es un tema que recién está comenzando.

Y, ¿propones algo respecto a la forma de extracción y manejo del pompón para su futuro uso científico y medicinal?

Yo creo que obviamente, porque si le damos un valor agregado al musgo, la comercialización de éste se va a potenciar, por tanto, se van a sacar más. La legislación, y especialmente la fiscalización, va a tener que ser más potente, sobre todo partiendo por las empresas que lo vamos a comprar el día de mañana, ya que esta es la única forma de regularizar que ese musgo que se está sacando venga de predios que se estén manejando bien. Yo, como empresa que está comprando un alto volumen, estoy obligada por el Ministerio a comprar harto volumen, pero de predios normados, entonces la gente directamente va a estar obligada a sacar el musgo de predios normados, porque sino yo como empresa no les voy a comprar. Es una reacción en cadena. Yo creo que quizás va por allí la cosa en principio.

Eres investigadora y emprendedora, ámbitos que son ocupados predominantemente por hombres, ¿cómo ha sido insertarte, establecerte y avanzar en estos espacios predominantemente masculinos?

Mi experiencia personal, desde que soy emprendedora hacia delante, ha sido muy buena. Yo creo que las mujeres hoy en día estamos súper empoderadas y creo que nos hemos ido ganando el espacio con nuestras capacidades y nos hemos ido descubriendo también. Yo me he ido descubriendo sola, cosas que ni yo sabía que podía. Yo converso con otras empresas y las negociaciones las hago con empresas en que, por lo general, los gerentes son todos hombres, y la recepción que he tenido de parte de ellos ha sido súper buena. Entonces yo creo que la mentalidad ha ido cambiando.

También, el hecho de que Level Up es un fondo solamente para mujeres ha dado una ventana de visibilización de mujeres empoderadas que también nos ha llevado a demostrar que tenemos exactamente las mismas capacidades y más incluso porque somos científicas, estudiantes, mamás, dueñas de casa, y las hacemos todas. Yo también tengo dos hijos chiquititos y corro todo el día, pero uno se arregla el tiempo igual. Y, personalmente, la recepción que he tenido de los hombres en este mundo empresarial ha sido muy buena. De hecho, es un apoyo que ni siquiera esperaba. Y eso es bueno.

Creo que también va de la mano con las capacidades y de la personalidad que uno demuestre, porque si tú te paras allí enfrente en términos dudosos, no vas a conseguir mucho. Pero si tu te paras allí diciendo “Yo sé perfectamente de lo que te estoy hablando”, ya cambia el chip. Y en eso, también tiene mucho que ver la Incubadora, en los talleres que nos hacen de empoderamiento femenino y de psicología, te ayudan a crear esa personalidad y sacar ese carácter. Es todo un proceso de formación. Esto no es algo que se genere de un día para otro.

¿Cómo fue para ti, ese momento en que descubriste que las propiedades del pompón podrían tener relación en el tratamiento preventivo de cáncer?

 La verdad es que yo esperaba que pudiéramos tener un buen resultado, pero nunca esperé tan buen resultado. Estaba súper contenta, sobre todo por lo que podía significar esto para la vida de las personas. Si yo te contara la cantidad de gente que me ha contactado porque quieren tener el suplemento, que pensaban que lo tenía listo y querían saber dónde lo podían comprar. Yo he contestado todos los mensajes, converso con las personas y veo lo que significa para ellas que saque esto al mercado el día de mañana, justamente por su característica diferencial: su especificidad. No es para otra enfermedad, es para el cáncer de mama.

Está estudiado que el 48% de la población mundial consume algún compuesto natural en su vida diaria, ya sea para prevenir enfermedades, para mejorar su salud o para complementar enfermedades. Y yo quiero cambiar un poco la mentalidad de las personas que usan el típico compuesto natural que va en la cremita que te puede ayudar y que “lo voy a usar por si acaso”. No, los compuestos naturales tienen un tremendo potencial si se saben utilizar y si se sabe utilizar la tecnología y las concentraciones en las cuales tienen que ser consumidos. Si sabes qué compuesto natural tiene una acción específica y eres capaz de aplicar una tecnología que aumente el poder de absorción en el intestino y traspase una buena cantidad de ese compuesto a tu torrente sanguíneo para que llegue al punto donde tiene que actuar, yo creo que perfectamente podemos homologar la acción de un fármaco, o al menos, potenciar de forma importante la actividad de un fármaco, o bajar las concentraciones de uso de un fármaco.

A mí me gustaría llegar a eso. Vamos a sacar compuestos naturales que sean para tratamientos específicos, que tengan una respuesta específica, orientémonos a eso. Que podamos trabajarlo y hacer algo mucho más potente. Esa es mi idea. Eso es lo que a mí me gustaría visibilizar el día de mañana.